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El ascenso más especial de Gordillo

El actual presidente del Betis ha subido otras tres veces con el club verdiblanco, dos como futbolista y una como delegado

Rafael Gordillo no bebe alcohol. Hace algunos años dejó de fumar, aunque de vez en cuando cae un pitillo. No hace ya deporte, pero mantiene el tipo gracias a que la naturaleza le dotó de forma generosa. El presidente del Betis tiene el permiso de su mujer para gozar de 48 horas de fiesta desde que el domingo, a las siete de la tarde, se confirmara el ascenso de su equipo del alma a Primera. "Habrá que tomar una copita", afirma. Gordillo no da un paso por Sevilla sin que un aficionado le pare. Ahora, como presidente, vive su cuarto ascenso de los 11 que ha completado el Betis. "He subido y he bajado como futbolista, luego como delegado y en este momento subimos conmigo de presidente. Ahora las sensaciones son distintas. Nos ha costado mucho, es bastante especial. Espero también que sea el último", reconoce. Gordillo militó en el Betis como jugador en dos etapas, de 1976 a 1985 y de 1992 a 1995. En su palmarés luce la Copa del Rey de 1977, que sin embargo no disputó al haber jugado una eliminatoria con el filial bético, y un tercer puesto cosechado precisamente en la temporada de su adiós, la de 1994-95.

"Ha sido un año muy duro, con mi llegada a la presidencia después de una intervención judicial y la muerte de un amigo, Juan Manuel Gómez Porrúa", señala el propio Gordillo. Y es que dentro de los mil acontecimientos que han rodeado la temporada del Betis, la muerte por un infarto de Porrúa, administrador judicial de las acciones de Manuel Ruiz de Lopera, dejó muy tocado a Gordillo. "Si soy presidente es por él", reitera. El próximo mes de junio, en concreto el día 28, se celebrará la junta extraordinaria en la que saldrá un nuevo consejo de administración. Gordillo dejará entonces de ser presidente, tal y como había prometido, aunque la inmensa mayoría de los béticos apoya su continuidad en la presidencia.

El exfutbolista, con cinco Ligas, una Copa y una Copa de la UEFA logradas en el Real Madrid, jugó 359 partidos oficiales con el Betis y fue parte principal en dos ascensos como futbolista. Debutó en 1977 en el primer equipo y en su segunda campaña, la de 1977-78, después de alcanzar los cuartos de final de la antigua Recopa, el Betis caía al pozo de la Segunda División. En la temporada 1978-79, con futbolistas de la talla de Esnaola, Cardeñosa, Javier López o Benítez, con un emergente Gordillo, ya internacional absoluto con España, el Betis regresó a Primera en 1979. "Teníamos un equipazo. Bajamos por el cansancio que nos produjo la Recopa del año pasado. Nos costó. Era un chiquillo, pero recuerdo duelos a muerte con equipos como el Jaén o el Granada. Luego hicimos buenas temporadas en Primera", rememora Gordillo, que fue el futbolista de campo con más partidos jugados esa campaña, con 38, anotando además cinco goles.

El segundo ascenso del mito del beticismo llegó en 1994. Con 35 años, Rafael regresó al Betis en 1992. Tras una primera temporada discreta, la llegada de Lorenzo Serra Ferrer a aquel Betis ya de Manuel Ruiz de Lopera propició un ascenso después de un tramo final vertiginoso. "Llegó Serra y todo cambió. Empezamos a ganar y ganar... Y a Primera. El ascenso se logró en Burgos y el viaje de regreso a Sevilla fue impresionante por el calor de los béticos". Curiosamente, Serra y Gordillo, Gordillo y Serra, dos de los hombres más importantes en la historia del Betis de los últimos años, no mantienen una especial y buena sintonía.

El tercer ascenso llegó en 2001, después de un partido a vida o muerte en Jaén, en la última jornada. Gordillo era miembro de la secretaría técnica, aunque desempeñó funciones de delegado del primer equipo. En aquella época fraguó una especial amistad con los canteranos que contribuyeron de forma decisiva al regreso del Betis a Primera, caso de Joaquín, Capi o Varela. "Fue un año complicado, pero logramos el objetivo", recuerda Gordillo, una delicia para aficionados y periodistas en aquellos viajes por la geografía española, arreglando problemas y realizando una eficaz política de relaciones públicas por su especial carisma. En el vetusto vestuario del estadio de La Victoria, Gordillo rompió a llorar, como en el AVE el pasado domingo. Aquel ascenso sería completado desde el banquillo por otro mito del beticismo, el legendario Luis Del Sol.

Cuando en el pasado mes de agosto se vio a Rafael Gordillo en los juzgados nadie podía pensar que la juez Mercedes Alaya, que instruye el proceso contra Manuel Ruiz de Lopera por presunto delito societario, iba a nombrarle administrador judicial de las propias acciones de Lopera. De ahí pasó a ser presidente, el 13 de diciembre: "Ha sido espectacular cómo me han tratado los béticos desde que llegué a la presidencia, en desplazamientos como los del Mini Estadi, con tantos béticos de Cataluña. Este ascenso me llena de ilusión porque llevábamos dos años esperando. El beticismo debe disfrutar y nosotros intentaremos, dentro de nuestras limitaciones, hacer el mejor equipo posible para mantenernos en Primera".