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El Bayern fulmina a Van Gaal

A falta de cinco partidos, el técnico es destituido tras empatar ante el Nuremberg y dejar al equipo fuera de la 'Champions'

Se acabó lo que se daba. Concluyó el encuentro y también su trabajo. El empate en casa del Nuremberg (1-1) fue demasiado, una incómoda piedra en el zapato a quitar antes de que el batacazo sea mayor; el Bayern, a 14 puntos del líder, el Borussia Dortmund, es cuarto en la Bundesliga, fuera de los puestos que adjudican un visado para la Champions. Por lo que una pequeña comitiva de directivos, encabezada por el presidente del consejo deportivo, Karl-Heinz Rummenigge, despidió anoche definitivamente al técnico Louis Van Gaal a falta de cinco encuentros para cerrar el campeonato. Era el final a una época de muchos vaivenes, casi siempre tensos, bastantes brillantes.

Para Van Gaal nunca fue fácil el asiento del Bayern. Ya al principio del curso anterior, el presidente Ulli Hoeness, con el equipo a la deriva y falto de fútbol, le dio un ultimátum. Hasta que Louis dio con la tecla, con Robben y Ribèry por las bandas, con la eclosión de Müller y la definición de Mario Gómez como punto y final del juego colectivo. Efervescente, el equipo recuperó el buen fútbol y firmó una temporada de ensueño, campeón de la Bundesliga y de la Copa, finalista además de la Champions frente al Inter. Nada hacía presagiar en septiembre, cuando le ampliaron el contrato hasta el final de 2012, la debacle deportiva, por más que el equipo arrancara el año del mismo modo, con resultados pobres, lejos de la autoridad que se le presupone al conjunto con el mayor presupuesto de la competición. Pero la resolución ha sido bien distinta.

Ya en marzo, con el Dortmund virtualmente campeón, se anunció que Van Gaal no seguiría en el club la próxima temporada, atado Juup Heynckes, aún entrenador del Bayer Leverkusen. "Es lo mejor para ambas partes", se siseó desde Baviera. Pero no se fulminó al técnico porque, entre otras cosas, seguían en pie en la Champions tras vencer a domicilio (0-1) en la ida de los octavos de final frente al Inter, su verdugo el año anterior. Pero fracasó en el Allianz (2-3) y apuntilló su despido, firmado anoche definitivamente. Un ridículo fallo del portero Kraft fue definitivo.

El meta, protegido y ensalzado por Van Gaal sobre Butt, quiso jugar un balón desde atrás y regaló el cuero y el gol al rival, que chutó a puerta vacía. "Todavía es muy joven, fue un error pero seguimos adelante", le disculpó su compañero Schweinsteiger. Pero ya se ha deslizado desde el club que el relevo de Van Gaal, los que eran sus asistentes, Andries Jonker -actuará como primero- y Hermann Gerland, apostará por Butt. También la pifió Robben durante el encuentro, con una expulsión (no veía la tarjeta roja desde 2006, cuando estaba en el Chelsea) y posteriores insultos al colegiado. Como mínimo, se perderá el próximo duelo contra el Leverkusen, segundo en la tabla.

"Quedan cinco partidos y tenemos que ganar los 15 puntos, de lo contrario no seremos terceros [puesto que clasifica para la previa de la Champions]", aseguró ayer Van Gaal en la rueda de prensa. Poco después, le dieron la noticia: estaba despedido junto a su equipo de holandeses, el entrenador de porteros Frans Hoek, el analista Max Reekers y el psicólogo Jos van Dijk.

De no alcanzar la Copa de Europa, sería un auténtico fracaso para el Bayern, que ha ganado nueve de las 14 últimas Ligas. El precedente data en 1996, cuando el Borussia, precisamente, le arrebató la ensaladera y, al año siguiente, ganó su primera Champions... en Múnich. Pero eso ya no va con Van Gaal.

Hoeness: "Que los jugadores le respaldaban es un cuento de hadas"

Hacía tiempo que se consumó la ruptura de Van Gaal con la cúpula directiva del Bayern. Pero se aguantó al técnico con la idea de concluir el curso, de meterse en la Champions. Pero el traspié frente al Nuremberg ha sido definitivo. Todo un detonante para que volaran los cuchillos. Sobre todo por parte del presidente Ulli Hoeness, que no se mordió la lengua en la rueda de prensa para darle oficialidad al despido del técnico. "A Van Gaal se le acabaron las excusas del Mundial en diciembre [afirmaba que los jugadores no tenían descanso], pero los problemas seguían allí sin soluciones y sin excusas", soltó. Y hurgó más en la herida: "Eso de que los jugadores respaldaban al entrenador es un cuento de hadas. Toda la mierda empezó con la decisión de Kraft por Butt".

Lejos de reprimirse, Hoeness prosiguió con su discurso. "Van Gaal es una persona resistente a los consejos. Tenía dificultades para entender que el Bayern no era un show de un hombre solo", amplió. Y, disgustado porque el técnico imponía su voluntad en muchas áreas, enfrentándose con el propio Rummenigge, añadió: "Los jugadores ya pueden quitarse la camisa de fuerza. Una cosa es el éxito, pero hacía tiempo que en este club había desaparecido el placer". Todavía no se sabe si Van Gaal dará una rueda de prensa para despedirse, para replicar.

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