La reválida de Schumacher

El alemán encara con un renovado Mercedes su última oportunidad de volver a lo más alto

A principios de enero, en el tinglado que Phillip Morris, patrocinador principal de las escuderías Ferrari, de fórmula 1, y Ducati, de MotoGP, organiza anualmente en la estación alpina de Madonna di Campiglio, Fernando Alonso aseguró que, antes de comenzar el Mundial, el rival que más respeto le infundía era Michael Schumacher. Los hubo que, con los números que firmó el alemán la pasada temporada, se tomaron la respuesta del español a broma.

Pocos días antes de afrontar la última tanda de ensayos, la semana pasada en Montmeló, Ross Brawn, el jefe del equipo Mercedes, reconoció que el nuevo prototipo no estaba a la altura que inicialmente había previsto. "Estamos a un segundo de donde nos gustaría, que es entre los equipos de delante. Esperamos poder recuperarlo gracias a la mejora que traemos a Barcelona", dijo. Dicho y hecho: el pasado jueves, Schumacher conseguía colocar su W02 en lo más alto de la tabla de tiempos, firmando el mejor registro (1m 21,2s) de la pretemporada en el circuito barcelonés. "Lo único que puedo decir es que, durante estos últimos días, hemos desarrollado el coche paso a paso. Por fin, hemos encontrado el balance adecuado y es evidente que el paquete aerodinámico funciona. Aunque no sé si en Australia estaremos por delante de los demás", resumió el heptacampeón al bajarse del coche.

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"Con la mejora que ha experimentado Mercedes en estos entrenamientos, a Michael siempre hay que tenerle en cuenta. Si el coche va bien, él es competitivo y, además, lo es desde el primer momento", convino de nuevo Alonso. En esa misma línea opinó Lewis Hamilton. "El tiempo que logró Michael no me sorprende para nada. Estamos hablando de alguien que ha ganado siete títulos mundiales", dijo el que se convirtió en 2008 en el campeón más joven de la historia del Mundial (a los 23 años, 10 meses y 11 días). Ese récord solo le duró dos años, hasta que Sebastián Vettel (a los 23 años, cuatro meses y 11 días) se lo arrebató el curso pasado en una explosiva última prueba, en Abu Dabi. Antes que Vettel y Hamilton, ese honor pertenecía a Alonso (a los 24 años, un mes y 27 días) desde 2005.

Entre los siete cetros de Schumacher (1994, 1995 y de 2000 a 2004), los dos de Alonso (2005 y 2006), y los de Hamilton (2008), Button (2009) y Vettel (2010), la parrilla de la próxima temporada contará con 12 coronas mundiales en la pista, una cifra nunca vista, ya que, hasta ahora, el número máximo eran las 11 del curso pasado. De los cinco campeones, el que despierta más dudas es El Kaiser.

En diciembre de 2009, Mercedes hizo oficial su regreso y la noticia sacudió el mundo del deporte, aunque luego sus números fueron más bien discretos, por no decir paupérrimos (terminó el noveno en la clasificación, no subió al podio y sus mejores resultados fueron tres cuartos puestos). Para él, este Mundial que arrancará en menos de dos semanas es algo así como una reválida, la prueba que debe superar para demostrar que, cuando se sube a un monoplaza que late a su gusto, aún es uno de los corredores más rápidos. Aunque, para ello, debe contar obviamente con un monoplaza competitivo.

"Es evidente que el equipo ha dado un gran paso hacia adelante. También es evidente que aún no tenemos el coche más rápido de todos, porque nuestro objetivo es el de ser campeones. Pero las cosas van por buen camino y eso es bueno, muy bueno", tercia Nico Rosberg, el compañero de Schumi. "Estaremos arriba, eso seguro. Ha sido un invierno mucho más duro de lo que esperábamos, aunque ya sabíamos que no íbamos a ir rápidos desde el primer momento. Ha sido maravilloso ver cómo el equipo ha dado la vuelta a la tortilla", concede el hijo de Keke, el que fuera campeón en 1982. En el caso de que el nuevo Mercedes sea tan competitivo como parece, Rosberg será el primero en sufrir a Schumacher.

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