El 'Titán' mexicano pide paso

Ayón, que comenzó a jugar al baloncesto hace solo siete años, se gradúa con 24 puntos en la victoria ante el Barcelona y piensa en la NBA

El Fuenlabrada, como todos los equipos humildes, está resignado a ver cómo sus mejores jugadores abandonan el equipo año tras año. Un destino que se volvió a cumplir el pasado enero con la salida del equipo de Esteban Batista rumbo al Caja Laboral. Sin embargo, la salida del pívot uruguayo -que había promediado esta temporada 13 puntos, y 8,5 rebotes por encuentro, siendo el segundo jugador con mayor valoración de la Liga- dejó los focos para el mexicano Gustavo Ayón (Zapotán, Nayarit; 1985), que con sus 24 puntos en la victoria ante el Barcelona (69-66) confirma la gran evolución de un jugador que el año pasado militaba en la LEB Oro, la segunda división del baloncesto español.

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"Ha conseguido algo difícil. Cuando era la rotación de Batista lo hacía muy bien. Ahora, con el cambio de rol, está siendo extraordinario", ha reconocido el técnico del Barcelona, Xavi Pascual, tras el partido de esta mañana. No menos optimista se ha mostrado el propio aludido. "Jugar algún día en la NBA ya no es un sueño, es una meta", ha asegurado el pívot de 2,06 metros, que reconoce que siempre ha tenido la liga norteamericana en la cabeza. Un destino apenas transitado por sus compatriotas, ya que únicamente Eduardo Nájera -que languidece en la actualidad en los Charlotte Bobcats con 13 minutos y 2,5 puntos de media- ha tenido cierta relevancia en dicha competición.

Aunque la NBA pueda parecer de momento como algo lejano, es difícil establecer un techo para Ayón, cuya carrera ha ascendido exponencialmente. Más aún si tenemos en cuenta que solo juega al baloncesto desde hace siete años, ya que hasta entonces se había inclinado por el voleibol, hasta que su familia y una beca universitaria le hicieron inclinarse por el deporte del aro. Ayón procede de Zapotán, un pequeño pueblo mexicano en el Estado de Nayarit, que según el pívot no aparece en los mapas y desde el que sus padres tienen dificultades para poder ver los progresos de su hijo en televisión.

No es la única rareza en una carrera que parece estar plagada de giros inesperados, incluyendo el día en que se ganó el mote que luce con orgullo: el Titán de Nayarit. Fue durante su primera temporada como profesional. No había jugado ningún partido y se pasaba el tiempo repartiendo toallas en el banquillo. Sin embargo, en uno de los partidos de la final del campeonato mexicano en que su equipo iba perdiendo por mucha diferencia, el entrenador tuvo una idea que el propio Ayón ha tachado de "loca": sacarle al campo. El conjunto de Ayón remontó y la inspiración de un periodista hizo el resto.

El Titán fichó en 2009 por el Fuenlabrada tras haber jugado en la liga mexicana y en Venezuela. Ese mismo verano, Ayón fue cedido al CB Illescas, de LEB Plata, y más tarde al Tenerife, de LEB Oro. Ayón siguió destacando, y el Fuenlabrada le hizo sitio para la presente temporada. Un espacio que se ha hecho mucho más grande desde la salida de Baptista y ante el que Ayón ha respondido con su juego. En los últimos ocho partidos ha pasado a promediar 14 puntos de media, cuando antes le costaba alcanzar los 10.

Las esperanzas de Ayón de llegar a la NBA han contado con una nueva ayuda inesperada hoy en el Polideportivo Fernando Martín. Entre los espectadores estaba Mitch Kupchak, histórico pívot de Los Angeles Lakers en la década de los 80 y actual director general del equipo. Mientras Ayón derrocaba al Barcelonaba no era consciente de lo oportuno de su exhibición. "No me comentaron nada para que no sufriera una presión extra, pero sinceramente creo que hubiese dado igual. Siempre trato de hacerlo lo mejor posible". Ayón seguirá soñando con llegar a la NBA e imitar a su ídolo, Luis Scola. Si lo logra, el Fuenlabrada tendrá que decirle adiós y seguir resignándose a su destino.

Gustavo Ayón, durante un partido contra el Real Madrid.
Gustavo Ayón, durante un partido contra el Real Madrid.AS

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