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Toral prefiere ser Harper

Un cadete del Barça, de madre británica, seguirá los pasos de Cesc en el Arsenal

Jon Miquel Toral Harper acaba de cumplir 16 años, es de Reus (Tarragona), zurdo y juega de volante en el Cadete A del Barcelona, que reúne a una de las promociones más prometedoras de la cantera azulgrana, un equipo que el año pasado se proclamó campeón de la prestigiosa Copa Nike. Pero Jon jugará en el Arsenal el curso que viene. Pudo escoger y, sin dudar, eligió Londres. El Barça no encontró la manera de disuadirle de lo contrario. Así que el próximo verano se irá a Inglaterra.

"Es un chaval tremendamente maduro y lo tiene clarísimo", se rinden en el Barcelona, que no tuvo siquiera la oportunidad de negociar para convencerle de que no cambiase de residencia. Tampoco pudieron quitarle la idea de la cabeza ni su representante, Pere Guardiola, hermano de Pep Guardiola, el entrenador del Barça, ni su padre, un funcionario consciente de que con dos hijas pequeñas no tendrán muchas posibilidades de desplazarse a ver al niño a Londres.

Ni siquiera a su madre, Shila Harper, profesora, británica y nacida en un pueblo cercano a Manchester, le motiva la idea. Solamente le tranquiliza saber que Jon tendrá muy cerca a su familia de allá. Nada ha podido hacer tampoco el técnico que le descubrió, Albert Puig, el colaborador más directo de Guillermo Amor como responsable del fútbol base del club.

Fornido centrocampista de tranco largo, buena técnica e interesante rematador, Toral cumplió 16 años el pasado 5 de febrero, así que ya tiene edad para firmar su primer contrato de trabajo. La norma establece que los clubes ingleses solo pueden fichar a futbolistas de su país menores de 17 años que jueguen en equipos situados en un radio de 30 kilómetros de su sede. Así, la mayoría de sus refuerzos proceden de otras Ligas europeas. El equipo B del Arsenal, que está capitaneado por otro jugador catalán, Ignasi Miquel, está repleto, por ejemplo, de franceses, suizos y polacos.

Jon seguirá ahora el camino emprendido por Miquel, Fran Mérida y hace ocho años Cesc Fábregas, el capitán de los gunners. Hay, sin embargo, una diferencia importante. El volante internacional se fue a regañadientes del Barcelona, con la sensación de que no era suficientemente valorado, mientras que ahora Jon no quiere ni contemplar la posibilidad de quedarse en el Barça, por muy a gusto que se sienta. Toral quiere ser Harper y jugar en la Premier.

Las condiciones de Jon parecen óptimas para funcionar en el fútbol inglés. Fichado cuando era benjamín del Barri Santes Creus, de Reus, juega preferentemente de volante izquierdo y tiene gol, como quedó demostrado hace poco en el derbi contra el Espanyol, en el que marcó tres goles. La pasada jornada, sin embargo, se quedó sin jugar, una ausencia sospechosa por su decisión de jugar en el Arsenal. Portavoces del club azulgrana aseguran, en cualquier caso, que su suplencia nada tiene que ver con la decisión de abandonar el equipo a final de temporada.

Además de Jon, los conjuntos cadetes del Barcelona cuentan con un núcleo de futbolistas muy interesante, algunos de los cuales -especialmente, Sergi Samper- están siendo seguidos por varios equipos ingleses. Los mejores, como se preveía en el caso de Jon, pasarán directamente al equipo Juvenil A.

Al Barça no le quedará más remedio que conformarse con cobrar unos 350.000 euros por los derechos de formación y aguardar su proyección. El club ya recuperó en su día a Piqué y ahora aspira a fichar a Cesc. Nadie sabe qué ocurrirá con Jon.