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Cambio de rachas

El Mallorca frena al Athletic y consigue su primera victoria en lo que va de segunda vuelta

Dos rachas opuestas llegaron ayer a su final en Son Moix. El Mallorca, que llevaba cuatro partidos sin ganar, se reencontró con la victoria a costa de truncar la brillante trayectoria reciente del Athletic. Los jugadores de Joaquín Caparrós se quedaron a las puertas de encadenar cinco triunfos consecutivos, algo que el equipo bilbaíno no logra desde hace 26 años, y no pudieron aprovechar la derrota del Espanyol, su principal rivalr en la carrera por las plazas europeas.

Al Mallorca, en caída libre hacia los puestos de descenso desde que arrancó la segunda vuelta del campeonato, le urgía volver a sumar puntos de tres en tres. Así, se apreció un plus de intensidad en los jugadores bermellones, pero tanto o más determinante fue una inesperada apuesta táctica de Michael Laudrup. Ante la falta de delanteros puros en la plantilla, el danés optó por situar como segundo ariete a Nsue, un habitual corredor de las bandas. El canterano mallorquín trajo de cabeza a la defensa del Athletic, tiró desmarques en diagonal, encontró tantas veces como quiso la espalda de los centrales y, en la jugada del primer gol, se deshizo del marcaje de Koikili para habilitar a Webó en el área pequeña.

Pese a encajar el tanto en el minuto 10, el Athletic no se arrugó y disputó a rachas el mando del partido. El duelo entró en una dinámica peligrosa para el conjunto vasco cuando Caparrós ordenó juntar las líneas y adelantar la línea defensiva. Una situación ideal para el Mallorca, que, apoyado en De Guzmán, se entregó a la tarea de recuperar balones para tratar de abrirse camino hacia el área contraria. Iraizoz desbarató un mano a mano ante Nsue y, justamente antes del descanso, Webó llegó forzado a un rechace que podría haber supuesto el segundo gol del cuadro balear.

En la segunda mitad, el Athletic recuperó el pulso con la sustitución de un defensa, Koikili, por un centrocampista con gol como Gabilondo. El cambio facilitó el trabajo organizador de Orbaiz, hasta entonces superado por la pareja Martí-De Guzmán en la batalla por el centro del campo. Llegaba menos el Mallorca, recobró la pelota el cuadro vasco y entre líneas comenzó a aparecer Fernando Llorente.

A falta de media hora, el partido estaba tan abierto y vistoso como en el primer minuto. Hasta que el Mallorca optó por replegarse definitivamente y defender el botín.

No estuvo fino el Athletic en la búsqueda del empate. Sus hombres en punta se perdían en un mar de camisetas rojas y solo llevaron peligro real a la portería de Aouate por el viejo método de colgar balones al área.

Tras bajar uno de esos pases largos, Urko Vera pudo embocar a la media vuelta, pero la pelota le salió alta. En su segundo partido con la camiseta del Athletic, el joven delantero nacido en Bilbao dispuso aún de otra ocasión clarísima, pero su cabezazo a bocajarro se estrelló en el cuerpo del guardameta.

Los tres puntos dan oxígeno y confianza a un Mallorca que hasta ayer no sabía lo que era ganar a lo largo de la segunda vuelta.

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