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FÚTBOL

El Partizán pide jugar a puerta cerrada ante el Estrella Roja

El equipo del portero serbio Stojkovic, objetivo de los ultras de su país en el partido que se suspendió la semana pasada ante Italia, advierte del peligro

El partido suspendido entre Italia y Serbia de la semana pasada en Génova todavía tiene consecuencias. El Partizán de Belgrado, actual equipo del portero de la selección serbia, Vladimir Stojkovic, principal objetivo de los hooligans de su país en Italia, ha recordado los graves incidentes y ha advertido que quiere jugar el derbi ante el Estrella Roja a puerta cerrada. El guardameta se formó en el campeón de Europa y después pasó a las filas del actual campeón serbio, razón por la que se convirtió en el centro de todas las iras de los hinchas de su anterior club.

"Dada la situación de los últimos diez días, la opción más segura sería jugar el derbi a puerta cerrada. Queremos que el partido se juegue, pero si es con aficionados, queremos unas garantías por escrito del Estrella Roja, la Federación y la policía de que habrá una gran seguridad", ha explicado Dragan Djuric, presidente del Partizán, a la cadena B92.

El dirigente cree que si se repiten los incidentes de Génova, el deporte serbio en general tendrá "un grave problema" porque toda Europa lo estará viendo. "Como presidente del Partizán no voy a permitir una situación en la que nuestros jugadores puedan ser linchados. El fútbol serbio sufrirá consecuencias desastrosas si sucede algo en el derbi", ha advertido.

El partido entre Italia y Serbia, clasificatorio para la Eurocopa 2012, tuvo que suspenderse debido a los incidentes que protagonizaron los hinchas serbios tanto en las calles de Génova como en el campo genovés. El portero Stojkovic no pudo salir al césped tras ser alcanzado por una piedra cuando el equipo se dirigía al campo en su autobús.

A pesar de que el guardameta no salió de los vestuarios, los incidentes continuaron una vez comenzado el partido, y siguieron cayendo bengalas y todo tipo de objetos contra los jugadores de ambas selecciones. El encuentro tuvo que suspenderse a los seis minutos. La policía detuvo a un total de 17 ultras serbios por los incidentes.

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