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Negredo y Perotti menean al Atlético

El Sevilla de Manzano aprovecha su pegada y no da ninguna opción al cuadro de Quique Flores

Un Sevilla con un físico prodigioso y el fútbol de combinación por bandera dio un correctivo doloroso a un Atlético con las luces apagadas desde que Agüero no está . Forlán, de nuevo perdido en acción, acrecentó la morriña por el Kun, sin cuya ayuda no sabe lo que es marcar esta temporada. Nada que ver con la bonanza del ataque hispalense, que convirtió tres goles que pudieron ser más. El tirón de orejas de Manzano a Luis Fabiano, que solo salió del banquillo con el partido solucionado, no lo notó lo más mínimo el Sevilla, que exprimió la llegada de Perotti y el feeling entre Kanouté y Negredo. Los tres se repartieron los goles como buenos alumnos y participaron entre todos en su confección, triangulando que da gusto, mientras Romaric y Renato y sus músculos imponían su ley en el centro del campo.

SEVILLA 3 - ATLÉTICO 1

Sevilla: Palop; Konko, Cáceres, Alexis, Fernando Navarro; Perotti, Romaric (Guarente, m.85), Renato, Capel (Alfaro, m.89); Kanouté y Negredo (Luis Fabiano, m.69).

Atlético: De Gea; Domínguez, Perea, Ujfalusi, Antonio López (Filipe Luis, m.45); Simao, Assunçao (Raúl García, m.80), Tiago, Fran Mérida; Mario Suárez (Diego Costa, m.45) y Forlán.

Goles: 1-0, M.28: Negredo. 2-0, M.34: Perotti. 3-0, M.51: Kanouté. 3-1, m.58: Diego Costa.

Árbitro: Estrada Fernández (Comité catalán). Amonestó a los locales Diego Capel (m.23), Negredo (m.37), Perotti (m.45) y Konko (m.82) y a los visitantes Tiago (m.16), Antonio López (m.17) y Simao (m.26).

40.000 espectadores en el Ramón Sánchez Pizjuán.

Anulado desde la alineación, Forlán volvió a suspender como único punta. Sin ayuda de nadie en la primera parte, el charrúa no pudo una sola vez con su paisano Cáceres y quedó desconectado de la línea de creación del Atlético por más que Tiago puso empeño y Fran Mérida, al que Palop negó el 0-1, empieza a emitir señales de que es algo más que un telonero. El Sevilla aprovechó los colmillos de leche de su rival y bajó el cierre al encuentro con una primera parte sensacional.

El primer golpe lo propinó Negredo, que ya había chutado a uno de los postes del arco rojiblanco. En uno de los goles de la jornada, el nueve recibió una asistencia entre líneas de Perotti, la acolchó con la derecha y se la colocó para rematar con la izquierda a la red, ajustado a la escuadra y lejos de De Gea. Todo eso a la vez mientras Domínguez y Perea intentaban cubrir las costuras de la defensa como pollos sin cabeza. Negredo hizo del central colombiano su juguete favorito, que perdió todos sus cara a cara y nunca supo detener las oleadas del Sevilla

El grupo andaluz dominaba y el Atlético, incapaz de igualar el ritmo de los atletas del Pizjuán, pegaba. Tiago abrió las hostilidades para la escuadra del Manzanares, la más tarjeteada de la Liga. Le siguió Simão con un patadón a Capel, teatrero para algunos pero que recibió de lo lindo. Igual de cómodo hilando fino que en el cuerpo al cuerpo, el conjunto de Manzano también se animó a repartir estopa en un duelo con más testosterona de la normal por la rivalidad entre las dos entidades. Las entradas con la guadaña se sucedieron, igual que los goles del Sevilla: De Gea rechazó un remate a quemarropa de Kanouté y el rebote lo enganchó fuera del área Perotti, que embocó el balón tras golpear en la espalda de Perea.

El meneo era de tal calibre que Quique Flores intentó dar una vuelta de tuerca al Atlético metiendo a Filipe Luis y Diego Costa tras el descanso. La tarjeta de presentación del brasileño, que, por lo demás, enchufó a su equipo, fue dejar marcados los tacos a Cáceres, que, a su vez, había dado dos buenos coscorrones a Domínguez y Simão. La entrada de Costa activó a Forlán y dio sentido a las internadas de Filipe Luis, alentadas por un Sevilla que dejaba todo el espacio del mundo, cómodo en el marcador y dichoso a la contra. Por ahí llegó el tercero, en pleno dominio del Atlético, al que Kanouté dio la puntilla con un chutazo desde la frontal del área tras una dejada con la cabeza de Negredo, que se fue entre los vítores de la grada.

Relajado el Sevilla, el sonrojo visitante lo alivió poco después Diego Costa, que robó el balón a Cáceres y superó a Palop con el balón cruzando la línea a trancas y barrancas. Fue el epitafio de un pulso directo por Europa que deja al Sevilla cotizando al alza y al Atlético lamiéndose las heridas y llorando el picante de Agüero.

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