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España vista desde fuera

El mundo entero asiste a la fiesta de La Roja tras ganar el Mundial

Argentina: "Un campeón sin mentiras"

SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ. Nadie pone en duda en Argentina que España sea la justa campeona. "Un campeón para imitar", titulaba ayer el suplemento del diario de mayor tirada de Buenos Aires, Clarín. "Un nuevo orden del talento", sugería su principal competidor, La Nación. La victoria española no se discute, pero en Argentina es imposible hablar de fútbol sin hablar de ellos mismos. Así que el triunfo de La Roja se analiza, sobre todo, en relación con el fracaso propio.

Italia: "Elogio de la belleza"

MIGUEL MORA. Si hay un pueblo que aprecia la estética y la belleza, ese es el italiano. Si hay uno que valora el arte de sobrevivir a cualquier adversidad, también. Si en el fútbol el modelo patrio ha tendido más al resultado, a lo práctico, a saborear la victoria por encima del adorno, eso no significa que el juego de España no guste en Italia. La afinidad se remonta a la Copa del 82 con Pertini en el Bernabéu, y el respeto al tiqui taca se lo ganó España hace dos años, cuando batió en los penaltis a la Italia de Gigi Buffon. De modo que más de trece millones de italianos siguieron el domingo la final por televisión, y la gran mayoría tifaba por La Roja, según mostraron los sondeos y, más importante aún, las apuestas, donde el 76% apostaba por el triunfo español.

Alemania: "Rendidos al estilo rojo"

JOSÉ MANUEL COMAS. "Nos lo pasaríamos muy bien viendo a España si no fuera porque están jugando contra Alemania las semifinales de un Mundial". Esta frase del locutor alemán de la ARD Tom Bartels, durante la retransmisión del partido que jugó España contra la Mannschaft, resume el pensamiento germano acerca del juego de la selección española. Los alemanes no pusieron ni un pero a la derrota de los suyos y tanto medios como aficionados reconocieron la superioridad de La Roja. En las calles de Berlín, plagadas de pantallas para seguir el partido al aire libre, se escucharon incluso algunos aplausos después de algunas jugadas. Es cierto que hasta ese partido el juego de España había levantado recelos.

INGLATERRA: "El Mundial de la modestia"

WALTER OPPENHEIMER. Los medios británicos celebraron ayer casi como propio el triunfo español y muchos comparaban la final con una batalla entre la Bella y la Bestia con final feliz: todos los cronistas daban la bienvenida a la victoria española. La violencia holandesa ha centrado las crónicas y hay unanimidad en que De Jong y Van Bommel tenían que haber sido expulsados antes del descanso. Las críticas se mezclan con los elogios al enjuiciar al árbitro inglés, Webb, aunque todos admiten que los jugadores no le pusieron las cosas fáciles. "¿Estaba Van Bommel preguntando cuántas más faltas podía hacer antes de ser expulsado?", se pregunta un cronista sobre la conversación entre el holandés y el árbitro en el descanso. Pero, pese a alegrarse de que la violencia holandesa no les llevara a la victoria, cunde el sentir de que la del domingo fue la peor final de la historia.

Francia: "Melancolía y simpatía"

ANTONIO JIMÉNEZ BARCA. Es agradable ser español en París después del partido: el de la tienda de periódicos te saluda al entrar poniéndose en pie y aplaudiendo; el peluquero sale a la puerta del establecimiento para felicitarte entre sonrisas y el del bar se acerca a la acera para estrecharte la mano y glosarte las excelencias de un equipo, el de España, que, aquí en Francia, ha gustado mucho. Casi tanto como poco el suyo: la catastrófica aventura de Francia en este Mundial, con huelga de jugadores incluida, una clasificación miserable y una eliminación temprana, ha acarreado que los franceses, muy amantes de los deportes, obsesionados con el Mundial desde el primer día, se volcaran pronto hacia otras naciones para seguir el campeonato con interés.

Estados Unidos: "ESPAÑA, con ñ"

YOLANDA MONGE. Que el diario USA Today titulase ayer en su portada "ESPAÑA" da la medida de cómo se ha vivido en Estados Unidos el Mundial que ha alzado al equipo de Vicente del Bosque a la gloria. España, escrito en mayúsculas y con la ñ bien puesta. Era el colofón a un mes de fiebre futbolística en un país que parecía inmunizado a los goles. Bien, eso se acabó. Los estadounidenses están oficialmente enfermos de fútbol.

Cuba: "Algo raro está pasando"

MAURICIO VICENT. "Esto ha sido lo más grande de la vida", resumía el domingo un joven cubano con la exageración proverbial de esta isla del Caribe, que en este caso no lo era. Se limitaba a expresar lo vivido momentos antes en el cine Yara de La Habana, donde cientos de personas con las caras pintadas de rojo y gualda vieron el partido como si fuera la mejor película. La sala estalló cuando en el minuto 116 marcó el gol Iniesta. El 99% de los cubanos allí presentes iban con España. "Al principio quería la victoria de samba, pero he acabado entusiasmado con los gallegos", decía otro asistente al espectáculo.

Holanda: "La escuela de los primerizos"

ISABEL FERRER. Con seis victorias consecutivas antes de la final contra España, la selección holandesa había despertado entre sus compatriotas la sensación de que serían invencibles en Sudáfrica. Los jugadores de Van Marwijk marcaron 12 goles en los encuentros previos a su cita con La Roja. Ahora, buscan consuelo en los propios ganadores. "España ha modernizado el fútbol de la escuela holandesa y se ha hecho con la Copa", apuntó el rotativo nrc.next. Desolados ante el 1-0 de Johanesburgo, se recurre al eco de Johan Cruyff, de Michels y Neeskens, en su día vinculados al Barcelona. Ellos habrían dejado una estela visible en los jugadores españoles de hoy. Pero las teorías no han podido borrar del todo el malestar dejado por el "duro juego" protagonizado por los oranje.

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