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Análisis:

Nervios de principiante

Argentina me deja una buena impresión. Irá de menos a más en la medida en que aparezcan los jugadores que contra Nigeria no aparecieron: Di María e Higuaín, principalmente. El equipo no juega como una maquinita. Pero, aparte de España, ¿cuántas maquinitas hay en esta Copa del Mundo? En un Mundial no es fácil crear tantas situaciones de mano a mano con el arquero. Sea contra el equipo que sea. Si Nigeria tuvo alguna posibilidad de empatar fue porque Argentina asumió riesgos en su afán de buscar el 2-0. Ategbeni, Obasi y Obina se encontraron con los contragolpes sin esperarlos. Les faltó orgullo para definir con maestría.

A Higuaín y Messi, la presión de la Copa del Mundo les jugó en contra a la hora de definir, en el momento de la verdad. Suponemos que Messi no se pone nervioso nunca, pero este torneo es especial y por más que él debutó con 19 años en Alemania, y ya tiene experiencia, esta vez siente que tiene más cosas por demostrar.

El arquero le sacó dos pelotas muy buenas en dos disparos desde fuera del área y en el segundo tiempo Di María le devolvió una pared que no supo aprovechar. Ahí es cuando noté algo extraño. En los mano a mano, Messi suele picar la pelota por encima del portero. Esta vez remató casi al pecho. La presión le jugó en contra y acabó por tirar al muñeco. Pero sobre todo, jugó en contra de Higuaín.

Las situaciones más claras las falló Higuaín. En dos ocasiones pudo parar la pelota y acomodarse bien para el disparo, prácticamente en el área chica. Imagino que en esos momentos debió pensar: "¡Joder, estoy en un Mundial y si fallo estos goles la próxima vez me puedo quedar sin jugar!". Se acaba de ganar el puesto, pero la competencia con Milito y Agüero sigue muy viva.

Di María vivió una experiencia parecida a la de Higuaín. No demostró lo que normalmente hace. Él es un jugador que desborda con regularidad. Frente a Nigeria le frenó la ansiedad propia del que tantea por primera vez un Mundial.

Argentina hizo el mejor partido desde que está Diego. Dominó a Nigeria como quiso. Manejó el juego y cuando se lo propuso dio muchos pases en el medio. Se benefició del planteamiento ingenuo de Nigeria, que jugó en línea, sin salir a presionar, dejando que los delanteros argentinos bajaran a recibir y se girasen. Messi se tiró atrás y jugó cómodo porque nunca lo buscaron. Los nigerianos se quedaron atrás a esperar. Cuando se descolgaron se encontraron a los dos jugadores que, junto con Messi, fueron ayer los mejores de Argentina: Mascherano y Sergio Romero.

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