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MÁLAGA 1 - TENERIFE 1

El Málaga no da el golpe definitivo

Alfaro, de penalti, mantiene con vida al Tenerife tras el gol de cabeza de Apoño

El Málaga no sabe dar el golpe definitivo. Por encima de sus posibilidades y más que digno en escenarios como el Camp Nou o Mestalla, donde perdió con la cabeza alta, le cuesta asentar sus posibilidades de salvación en los duelos directos con equipos como el Tenerife o el Xerez. Ante el colista perdió en La Rosaleda y con el conjunto isleño cedió un empate cuando estaba cerca de lograr un triunfo más que balsámico. El empate, no obstante, le viene mejor al equipo andaluz que al canario, aunque deja con vida al de José Luis Oltra, que peleará hasta el final de la Liga por la salvación. Lo que sí resulta cada día más evidente es que al Tenerife le cuesta un mundo jugar fuera de casa, donde todavía no ha conocido el sabor de la victoria.

Málaga, 1; Tenerife, 1

Málaga: Munúa; Manolo Gaspar, Iván González, Jesús Gámez, Mtiliga; Toribio; Fernando (Valdo, m. 46), Apoño, Benachour (Baha, m. 46), Duda; y Caicedo (Juanmi, m. 63). No utilizados: Arnau; Edu Ramos, Juanito y Javi López.

Tenerife: Aragoneses; Marc Beltrán, Manolo Martínez, Culebras (Ezequiel Luna, m. 46), Pablo Sicilia; Juanlu (Dinei, m. 69), Ricardo, Richi (Omar, m. 77), Ayoze; Alfaro y Nino. No utilizados: Luis García; Kome, Román y Mikel Alonso.

Goles: 1-0. M. 65. Apoño. 1-1. M. 85. Alfaro, de penalti.

Árbitro: Teixeira Vitienes. Expulsó con la tarjeta roja directa a Mtiliga (m. 85). También amonestó a Ricardo y Alfaro.

Unos 19.000 espectadores en La Rosaleda.

Durante buena parte del encuentro, el Málaga dio señas preocupantes de apatía y falta de ideas, las mismas que lleva arrastrando durante casi toda la temporada. Por ello se llevó una tremenda pitada de camino al descanso. La falta de movilidad, actitud y acción en la zona ofensiva del Málaga, a lo que se unió el buen anclaje defensivo tejido por el Tenerife, provocó un partido gris, trabado y carente de lucidez.

Aunque el Málaga llevaba la batuta y la iniciativa, el Tenerife se sentía cómodo y salía con la claridad que le faltaba a su oponente y con la capacidad de encontrar siempre a un compañero desmarcado y con tiempo suficiente para pensar la siguiente acción. Claro que eso fue, más que un logro del cuadro canario, un debe del equipo andaluz.Hasta que Muñiz renovó el ataque. La entrada de Baha, Juanmi y Valdo por Benachour, Fernando y Caicedo en la segunda mitad dibujó un nuevo escenario. El Málaga está acostumbrado ya a tremendas metamorfosis en un mismo partido; a no seguir una línea estable, más conveniente para su juego.

En una internada por la derecha, Manolo Gaspar sacó un centro al área peinado por Juanmi y llevado a la red por Apoño, al que le vino muy bien el gol. El centrocampista malagueño lo necesitaba. Lleva una temporada llena de intermitencias, plagada de lesiones y escasa de ritmo que le está privando de ser el corazón del equipo. Pero, cuando más se gustaba el Málaga, una excelente combinación del Tenerife dejó solo a Nino, al que Mtiliga no tuvo más remedio que derribar. Alfaro, con aplomo, transformó el penalti.

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