Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
VILLARREAL 2 - ATHLETIC 1

Final bronco y cuatro expulsados en El Madrigal

El Villarreal se impone al Athletic al detener Diego López un penalti lanzado por Iraola

Diego López salvó al Villarreal de perder dos puntos al parar un penalti a Iraola, a dos minutos del final, y los nervios porteriores desencadenaron una batalla campal que terminó con cuatro expulsiones.

Dos equipos diferentes, dos estilos opuestos, se juntaron anoche en El Madrigal para ofrecer un partido intenso, divertido, incierto hasta el final. Fieles a su historia y su filosofía vital, el Villarreal y el Athletic mostraron sus verdaderas caras. A la sutiliza del conjunto castellonense, respondió el vasco con fuerza, contundencia y determinación. Le faltó al equipo de Caparros precisión en el último pase a la par que acierto en alguno de los numerosos remates de que dispuso y el penalti final. En la diferencia de modos sacó mayor rédito el Villarreal que le hace creer con más fuerza en su credo y en su nuevo técnico.

Villarreal 2 - Athletic 1

Villarreal: Diego López; Javi Venta, Gonzalo, Godín, Capdevila; Senna, Matilla (Musacchio, m.76); Cani (m.68), Pires, David Fuster (Iván Marcano, m.86) y Nilmar.

Athletic: Iraizoz; Iraola, San José, Amorebieta, Castillo; Gurpegui (Susaeta, m.60), Orbaiz, Javi Martínez, Gabilondo (Muniain, m.70); De Marcos (Toquero, m.80) y Fernando Llorente.

Goles: 1-0, m.5: Capdevila; 1-1, m.24: Gabilondo; 2-1, m.45: Nilmar.

Árbitro: Clos Gómez. Expulsó con roja directa a Orbaiz (m.94), Javi Martínez (m.91) y Godín (m.91) y al entrenador del Athletic Joaquín Caparrós; mostró tarjeta amarilla a Orbaiz (m.31), San José (m.47), Ibagaza (m.89).

Incidencias: encuentro correspondiente a la vigésima segunda jornada de Liga de Primera División disputado en el estadio de El Madrigal ante unos 12.000 espectadores.

Intentando recuperar la esencia de siempre, Fernando Roig tuvo que recurrir a Juan Carlos Garrido, entrenador de la casa, once años en el club. Conocedor de la idiosincrasia del club, Garrido, a sus 40 años, está intentando recuperar el estilo olvidado con Valverde e introducir novedades, en los hábitos y costumbres de los jugadores. Desayunar juntos, no concentrarse en los partidos de casa al estilo Guardiola. Y los futbolistas del Villarreal felices con el nuevo técnico y sus ideas.

Obligado por las ausencias de Llorente, sancionado y de Rossi, con permiso del club por problemas familiares, Garrido tuvo que modificar el dibujo táctico renunciando a un delantero y ampliando el número de centrocampistas, con Fuster de falso delantero escoltando a Nilmar. La principal novedad del once del técnico valenciano, que debutaba anoche en El Madrigal como entrenador del primer equipo, fue la presencia de Matilla, jugador del filial de 21 años, como director de orquesta del conjunto amarillo, quedando Senna para dar equilibrio defensivo. Confío Garrido en el chaval toledano al que conoce a la perfección y que apunta maneras de gran jugador. Posteriormente debutó en Primera, Musacchio, un central argentino de 19 años que actuaba en el filial.

Más poderoso en el aspecto físico el Athletic, al Villarreal no le quedaba más remedio que ahondar en sus virtudes. Mientras el equipo de Joaquín Caparros abría el campo y buscaba sacar rendimiento de su poderoso juego aéreo, el Villarreal raseaba el esférico y combinaba en corto y por el centro, como toda la vida se ha hecho en El Madrigal. Y a los cuatro minutos de dar comienzo el encuentro, en la primera asociación cantó bingo el Villarreal por mediación de Capdevila. Botó rápidamente una falta en corto Nilmar hacia Fuster que lanzó un pase hacia el espacio, entre el lateral derecho y el central que ocupa la zona, por dónde apareció el lateral izquierdo que aprovechó el pase y el amago del veterano Pirès que hizo la estatua. Capdevila marcaba así su quinto gol de la temporada.

Abierto el partido, el Athletic miró de frente la portería de Diego López. El mismo temor causaban en unos y otros las armas de cada cual. Resoplaba el conjunto vasco cuando triangulaba el Villarreal. Los pelos de punta se les ponía a los defensores amarillos cuando el esférico, tanto por aire como por tierra, le llegaba a Fernando Llorente, potente en el remate de cabeza, habilidoso con el balón en los pies, como demostró en una incursión por la banda izquierda cuyo pase de gol, Gurpegui, a dos palmos de la portería, envío por alto. Por entonces el conjunto vasco había logrado empatar en un zapatazo lejano, potente, preciso y sorpresivo que se inventó Gabilondo para colar en la escuadra derecha de Diego López. Poco después Llorente pudo adelantar a los suyos en un balón que le cayó a los pies a un palmo del marco del portero lucense y que no entró de chiripa.

La igualada acrecentó la sensación de incertidumbre tanto en unos y otros. A pesar de la acumulación de efectivos y el orden en defensa, el Athletic no podía descuidar la atención ni un segundo. Liderado desde la base por un Matilla que siempre se ofrecía a sus compañeros y procuraba un inicio sencillo y pulcro del esférico en las jugadas de ataque, el juego interior del Villarreal resquebrajaba el muro bilbaíno con cierta frecuencia. Fuster primero y posteriormente Pirès se plantaron bien ante Gorka Iraizoz y decidieron de manera errónea. Al filo del descanso, nada pudo hacer el meta navarro ante un pase milimétrico de Cani a Nilmar que el brasileño embocó a gol en colaboración con Amorebieta que llegó tarde y mal al corte. Nuevo pase interior, otra vez por el centro, otro gol made in Villarreal que le vale una victoria apurada y deseada.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.