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LIGA | SEVILLA 1 - ALMERÍA 0

El Sevilla recobra el pulso

Triunfo ante un Almería peleón pero sin gol, con escaso fútbol y muy justo de fuerzas

Hay quien afirma que el triunfo lo tapa todo. No debería ser así. Con muy poco, apenas diez minutos de fútbol vertical y una estupidez de Acasiete, el Sevilla puso fin a su mala racha en la Liga con un triunfo ante un Almería de buenas formas y nulo peligro. Respiro para los sevillanos y primera derrota de los de Lillo, demasiado inocentes. Victoria gris, trabajada, sin brillo, pero muy importante.

Toda la semana preparando el partido. Charla tras charla de Juan Manuel Lillo sobre las capacidades del Sevilla, la habilidad y rapidez de Jesús Navas, el desborde continuo de Perotti o el poderoso dominio del juego aéreo de Negredo. Mientras el Sevilla aprovecha a la perfección el camino más corto para alcanzar un título, la Copa, el Almería ha desmenuzado a conciencia el encuentro del Sánchez Pizjuán.

SEVILLA 1 - ALMERÍA 0

Sevilla: Palop; Stankevicius, Escudé, Dragutinovic, Adriano (Fernando Navarro, m.75); Duscher, Romaric; Jesús Navas, Renato, Perotti (Capel, m.63); y Negredo (Luis Fabiano, m.83).

Almería: Diego Alves; Ortiz, Acasiete, Chico, D. Cisma; Bernardllo; M'Bami (David Rodríguez, m.76), Soriano, Corona, Crusat; y Goitom.

Gol: 1-0. m.8, Negredo

Árbitro: Antonio Miguel Mateu Lahoz (c.valenciano). Mostró tarjeta amarilla a Dragutinovic (m.14), Ortiz (m.28), Corona (m.62), Escudé (m.76)

Ramon Sánchez Pizjuán. 32.000 espectadores.

Todo se fue al traste en una jugada, donde la ingenuidad de un veterano como Acasiete se plasma en un pase a su portero con el área encharcada. Renato aprovechó el regalo en forma de balón muerto para asistir a Negredo, quien marcó a placer.

El Sevilla, que juega a ratos, muchas veces a nada y en otras enloquecido por el ritmo de Perotti y Navas, se encuentra con el marcador a favor y un encuentro mucho más a su medida. No está el equipo para grandes alardes, pero incluso con el resultado en bonanza sufre el cuadro de Manolo Jiménez. Quizás en parte por las pérdidas de sitio constantes de Duscher o por las extrañas maniobras de Adriano en defensa. Goitom no empató de milagro, como tampoco lo hizo Corona.

Vive el Sevilla gracias a la categoría de sus dos centrales y la dimensión superior en la que entra su juego cuando el balón les llega a Navas o Perotti. Desconsuela que no existan otras vías para generar fútbol salvo el balón en largo a Negredo, como también que el Almería, con empaque en el centro del campo y una defensa endeble, encuentre el área del Sevilla, la zona sensible, con tanta facilidad, como antaño Racing o Getafe.

Si flojo fue el primer tiempo local, el segundo no puede corresponder al nivel de un equipo como el Sevilla. Es imposible generar nada al ritmo de Duscher y Romaric, dos jugadores sin brújula, físico y potencia, ahogados en el fútbol de élite. Superado por el Almería, Mateu Lahoz no vio un penalti de Dragutinovic a Corona, mientras que Palop se empleó a fondo ante Soriano.

Los visitantes merecían el empate ante un Sevilla sin balón, desfondado, en el papel del equipo débil y sin un ápice de la fuerza que una vez le hizo temible. Sólo Navas oxigenaba a los suyos con carreras imposibles. Comandó al Sevilla a un agónico triunfo, válido después de cuatro derrotas consecutivas, pero conseguido con escasos argumentos, los justos.

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