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Reportaje:

El hombre que moldeó a la estrella

Pepe Casal, preparador físico personal de Pau Gasol, muestra la cara más desconocida del jugador de la selección y de Los Ángeles Lakers, el primer español en ganar el Eurobasket y la NBA

Santiago de Compostela
Este reportaje forma parte del especial Entre bambalinas. A la sombra de los protagonistas del año, proyecto final de los alumnos de la 23ª promoción de la Escuela de Periodismo UAM / EL PAÍS 2009.

En Santiago de Compostela Pepe Casal (Vigo, 1950) es sinónimo de baloncesto. Bien lo saben los responsables del Xacobeo Blu:sens (antiguo Obradoiro) -equipo de la ciudad que milita en la ACB- quienes no duraron en ofrecerle un cargo que finalmente declinó. Este ex atleta, "aceptable a nivel gallego" según sus palabras, dicharachero y amante del deporte, encuentra en el mundo de las canastas una forma de ganarse la vida como preparador físico, labor que alterna con un puesto de funcionario en la Xunta de Galicia. Sin embargo, buena parte de su fama se la ha ganado por su trabajo en las diferentes selecciones españolas de baloncesto y, especialmente, por ser el entrenador físico de confianza de Pau Gasol (Sant Boi, 1980). Desde que se conocieron en 1999, la estrella de la selección y de Los Ángeles Lakers, conjuntos con los que ha ganado este año el Eurobasket -elegido además mejor jugador- y la NBA, trabaja cada verano bajo las órdenes del gallego.

"Soy un 0,001% partícipe de su anillo con los Lakers"

"Me hace más feliz pescar un salmón de ocho kilos que el baloncesto"

Por Casal, Pepiño para los más allegados, han pasado buena parte de los mejores jugadores de baloncesto españoles. La razón, su temprana vocación como entrenador físico. Desde Fernando Martín y Romay hasta Gasol y Ricky... Su carácter ayuda a la integración de los jugadores en sus equipos. "Yo era más carismático porque soy de la idea de que primero hay que ganarse al jugador para después exprimirlo". Considerado a sí mismo "un hombre de selección", colabora con el combinado nacional todos los veranos desde 1974 a 1992, y más tarde vuelve para colgarse la plata de los Juegos de Pekín 2008.

Su labor durante el resto del año, aparte de la de funcionario, es la de entrenar ocasionalmente al Obradoiro... hasta que en el verano de 1999 recibe la llamada de Aíto García Reneses, ex seleccionador nacional y por aquel entonces responsable del banquillo del Barcelona. "Querían a alguien de mis características porque tenían dos jugadores con muchísimo talento pero físicamente malos y, si conseguía fortalecerlos, darían un salto de calidad al equipo". Dichos jugadores eran Juan Carlos Navarro y Gasol. Acepta.

Frente a su obra maestra

"Fui a Oporto a verlos al campeonato junior del mundo [que conquista España], les veo un partido y dije '¡lo que hay que trabajar!". De ambos, Navarro es el líder, un escolta menudo de 1,92 que destaca por su rapidez y su facilidad anotadora. Gasol, que por entonces juega de alero, no pasaba de disputar unos minutos cuando los partidos estaban resueltos. "Asustaba ver a Pau, que era muy delgadito con 2,12 metros y 89 kilos". Pronto la relación con ambos se estrecha, en especial con el espigado jugador de Sant Boi. "Gasol, que es un tío muy listo, se dio cuenta de que su evolución pasaba por su mejora física... pero costó convencerle", recuerda Casal.

Lo que más impresiona de Gasol es la capacidad de jugar en prácticamente cualquier posición: "Como hacía un trabajo físico específico conmigo, luego iba rotando en los entrenamientos; jugaba con los pívots, los aleros e incluso los bases". A comienzos de su segunda temporada en el Barça, la 2000/01, la salida del equipo de Rony Seikaly por un affaire hace que Aíto se la juegue y decida darle la alternativa a Pau como ala pívot.

Gana la liga ACB y la Copa y es elegido mejor jugador en ambas competiciones. De repente España parece quedarse pequeña a un Gasol que, con 21 años, domina con inusitada facilidad desde sus 2,15 y 104 kilos. Ya tiene la cabeza en la NBA. La directiva del Barcelona confirma a Casal que Pau continuaría una temporada más, por lo que el gallego renueva. Al día siguiente, el ala pívot es elegido en tercera posición del draft (sistema de elección de jugadores en la NBA) y pone rumbo a Memphis. "Tuve una alegría muy grande por Pau, pero una pena porque quería seguir con él; era mi aliciente ver crecer a un jugador así". Pero la tristeza le dura poco: Gasol le llama para pedirle que le entrene durante las vacaciones para llegar a punto a la selección y a la liga estadounidense.

A excepción del verano de 2009, en el que Gasol llega muy justo a la concentración de la selección tras conquistar la NBA con los Lakers, el vigués ha supervisado la preparación de la estrella desde 2001. Para el ala pívot, el gran cambio físico llega en 2005, año en que no acude a la selección para descansar. El salto cualitativo, sin embargo, lo da con su traspaso a los Lakers. "Pau ya no podía progresar más en Memphis".

Ahora que en Los Ángeles Pau acaba la temporada más tarde su trabajo con él "es distinto", dice Casal. El anillo de la NBA y el Eurobasket de esta temporada, conquistados por primera vez por un español, son el justo premio a la progresión de un jugador que está en 115 kilos, conseguidos "a base de mucho hierro de gimnasio y vitaminas que podrías tomar tú o yo". "Su mejor cualidad es la inteligencia, lee muy bien el juego. Hay pocos jugadores que hagan lo que él hace, aunque echo de menos la versatilidad que tenía con el balón... pero aún está en edad de progresar", sentencia Casal.

Más que un jugador

La relación entre Gasol y Casal trasciende a la convencional entre un preparador físico y un jugador. "Mi carrera deportiva ya la tenía hecha antes de que llegara Pau, pero mi relación con él es al 50% profesional y 50% amistad; soy más un consejero y amigo". El entrenador gallego ha vivido de todo con el catalán en los últimos diez años. "Soy de la teoría de que cuando alguien lo hace bien, mensajito y nada más. No tengo afanes de nada... cuando hay que estar es cuando las cosas van mal". Recuerda que, tras las primeras jornadas del pasado Eurobasket, que comienza mal para España, le manda "correos electrónicos y mensajes de ánimo diciéndole que esto no es como empieza sino como acaba". El título de España supuso para Casal "el mejor colofón posible tras la final del Europeo de Madrid 2007 [España perdió por 59-60], que fue durísima". Cuando Gasol consigue el campeonato con los Lakers, habla con él y le dice "manda cojones, tú ganar un anillo, ¡qué bajo está el nivel!". "Me siento un 0,001% partícipe de su anillo".

El futuro de Gasol es todavía una incógnita. "Hasta que termine la temporada es imposible saberlo, pero sí tengo claro que si está física y anímicamente en condiciones, seguro que querrá ir al mundial de Turquía del próximo año".

En cuanto a sus decisiones "dependen de las de Pau. Nunca me planteo el mañana, lo único que me pregunto es si iré o no a pescar". Dicho esto, muestra orgulloso el sótano de su casa, todo un museo al arte de la pesca, lleno de cañas y demás enseres. "Aquí por lo que me conocen es por la pesca. Tengo material para pescar hasta el año 3000". A Casal, más que el baloncesto, le haría feliz "pescar un salmón de ocho kilos".