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El Caja Laboral supera otro trámite

Los de Dusko Ivanovic, sólo pendientes ya de medirse ante el CSKA de Moscú, certificaron ayer su sólida carrera hacia el primer puesto del grupo C con una ajustada victoria ante el Maroussi BC griego, que no le puso las cosas fáciles en la primera mitad del encuentro. En teoría, por talento y calidad, el Caja Laboral tenía ganado el partido. Pero en la práctica, los helenos, que saltaron a la cancha más centrados y con más empuje, pasaron por encima de los vitorianos, quienes no pisaron el acelerador hasta después del descanso.

Los de Dusko Ivanovic afrontaron, dormidos, un primer cuarto sin chispa del que se apoderaron los griegos sin mayores problemas haciendo gala de un juego mucho más ordenado y más activo en defensa que el de los vitorianos. Pese a un arreón en los últimos minutos, el Maroussi, siempre por delante en el marcador, volvió a acaparar el balón.

CAJA LABORAL, 73; MAROUSSI, 65

Caja Laboral: Singletary (3), English (8), San Emeterio (15), Teletovic (15), Splitter (14)-cinco inicial-, Huertas (2), Ribas (3), Barac (4), Herrmann (1), Eliyahu (8).

Maroussi: Lucas (6), Pelekanos (6), Homan (11), Kaimakoglou (9), Batis —cinco inicial, Milosevic (9), Nadfeij, Mavroeidis (12), Ariengbabu, Keys (12).

Árbitros<b>: Drabikovsky (UKR), Kolar (SLO), Vojinovic (SRB). Sin eliminados.

Unos 9.100 espectadores en el Buesa Arena de Vitoria.

La falta de actitud defensiva, el escaso acierto en los tiros y la ausencia de movilidad de los vitorianos, que al menos sí engordaron sus estadísticas de posesión del balón, les hizo deambular sin orientación por el segundo cuarto. Así las cosas, la primera parte del encuentro tuvo más emoción de la que se esperaba inicialmente y arrojó un resultado imprevisto: los griegos se fueron al descanso un punto por encima del cuadro del Buesa Arena.

La necesaria reacción de los vitorianos llegó en el tercer cuarto. Más centrados, llegaron a sacar quince puntos de ventaja a los de Georgios Bartzokas, que se rompieron si remedio hasta el final del partido. Los últimos compases del encuentro, que supuso la vuelta, discreta, del argentino Walter Herrmann, se convirtió en un paseo para el Caja Laboral. Pese a todo, los griegos lograron, gracias a su notable acierto y a una cierta relajación de los vitorianos, maquillar el resultado hasta el 73-65 final.

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