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LIGA | TENERIFE 1 - ATHLETIC 0

El Tenerife desinfla al Athletic

Un gol de Mikel Alonso premia la ilusión local frente a la racanería del conjunto rojiblanco

Andaba el Athletic entre las nubes, en su nube, rompiendo pronósticos y juntándose con los mayores de la Liga, aunque en realidad sólo haya hecho un gran partido (frente al Villarreal, que no es poco) y viviendo de rentas escasas, pero suficiente, a veces exiguas para sus méritos, a veces sobrevaloradas por su propuesta. En definitiva, era un enigma para propios y extraños, que ayer se sometía a otra evaluación en un campo propicio. Si se quiere seguir a los grandes (que no es el trato) hay que ganar ahí. Ahí es donde ellos ganan la Liga y donde el Athletic refuerza su autoestima. No fue así.

El Athletic se lo tomó con calma y el Tenerife con paciencia. Tanta calma le dio Caparrós que ni siquiera alineó a Llorente, semilesionado, y con el Sevilla y el Werder Bremen a la vista. Y con tanta parsimonia se lo tomó el Tenerife que decidió que sólo Alfaro rematara a puerta. Si no lo decidió, lo decidieron sus compañeros, quizás porque viniendo de atrás era más fácil que para el pizpireto Nino o el gaseaso Kome. Alfaro, lo cierto, es que fue el único rematador del partido. Todo fue suyo. Uno, dos, tres, cuatro disparos para justificar el sueldo de Iraizoz, que no dio opción al despido, sino, al contrario, al aumento del sueldo. No fue el que más trabajó, pero sí el que mejor trabajó.

Tenerife 1 - Athletic 0

Tenerife: Aragoneses; Aitor Núñez (Dinei, min. 68), Sicilia, Manolo Martínez, Bellvis; Alfaro, Ricardo (Mikel Alonso, min. 41), Román Martínez, Kome; Richi (Omar, min. 60) y Nino.

Athletic Club: Iraizoz; Iraola, Ocio, Amorebieta, Castillo; Susaeta, Iturraspe (Gurpegui, min. 50), Yeste, Gabilondo; Etxeberria (Llorente, min. 64) y Muniain (Toquero, min. 46).

Gol: 1-0. Min. 86. Mikel Alonso.

Árbitro: Alfonso Álvarez Izquierdo (Comité Catalán). Amonestó a los jugadores locales Bellvis, Omar y Román Martínez, y a los visitantes Iturraspe, Susaeta, Amorebieta, Iraola, Gurpegui y Castillo.

Incidencias: Partido de la cuarta jornada de la Liga de Primera División disputado en el estadio Heliodoro Rodríguez López ante 20.600 espectadores.

El Tenerife no tiene mala traza. Quiere jugar por los costados y le falta pólvora arriba. Lo tradicional cuando se habla de equipos modestos, pero la ambición le llevó a dominar el partido, liderar las oportunidades y la posesión del balón. Era el candidato al triunfo, a poco que Kome no se hubiera enredado tanto con el balón, o que Alfaro, el artillero, hubiera ajustado un pelín el punto de mira. Por momentos pareció que, entre tanto sudor, el asunto era un debate entre Iraizoz y Alfaro, ganado por el portero vasco, en ausencia de goles.

El Athletic no estaba concebido para ganar. Etxeberria-Muniain no parece la mejor opción conjunta para sacar adelante un partido posible. Los dos fueron sustituidos en la segunda parte, tras haberse duchado sin una sola ocasión de gol, asunto que afectó a sus compañeros, incapaces de generar una sola oportunidad frente a las acometidas de Alfaro, al que nadie marcó, al que nadie vigiló, al que nadie vio. Si el sevillano hubiera estado fino, se hubiera coronado. Pero no era su día.

La gloria estaba reservada para Mikel Alonso, a tres minutos de final, a balón parado. Nadie de la defensa rojiblanca se enteró de que había salido en el minuto 41 en sustitución de Ricardo. Y remató solo y bien, de cabeza, un libre indirecto de... Alfaro. La nube rojiblanca se pinchó, por mérito del Tenerife.

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