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FÓRMULA 1 | GRAN PREMIO DE BÉLGICA

Raikkonen domina, Fisichella triunfa

El finlandés consigue su primera victoria de la temporada escoltado por un memorable Force India.- Alonso vuelve a abandonar en una carrera frustrada para Button, Hamilton y Alguersuari

Ganó Kimi Raikkonen sin sobresaltos, y así lo celebró en el podio, casi en solitario. Todo lo contrario que Giancarlo Fisichella, que, de tantos saltos, parecía estar subido en lo más alto del cajón. Había motivos. El piloto italiano completó un fin de semana dorado para la escudería india con un admirable segundo puesto que hace del Mundial de fórmula uno una competición aún más extravagante. Ausente de estrellas, el gran premio belga finalizó sin pena ni gloria, dejando a Monza, Singapur o Japón la tarea de decidir quién será el nuevo campeón del mundo. Hoy, los modestos asumieron el papel de líderes, y éstos el de víctima. Si hace unas semanas Lewis Hamilton anunciaba el regreso de McLaren, hoy el nórdico hizo lo propio con Ferrari con al conseguirla primera victoria de la temporada. Alonso, sumido en su desdicha permanente, no concluyó. Alguersuari, tampoco.

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La formación de salida, tan paradójica como sorprendente, convirtió la carrera en un duelo de dos frentes, pero la emoción de un duelo Brawn-McLaren en la parte de atrás de la parrilla se quebró cuando apenas había transcurrido media vuelta. Fisichella todavía apretaba los dientes para mantener su Force India en la primera posición cuando se enteró de la gran noticia de la jornada: Ni Jenson Button ni Lewis Hamilton pondrían ya en peligro su primera posición. La llegada a la curva Eau Rouge auguraba batalla, KERS frente a la pulcritud del Brawn en un escenario plagado de rivales medianos, y los pronósticos se cumplieron fatalmente para el dúo británico. Romain Grosjean (Renault) golpeó a Button y el líder del Mundial trompeó en el vértice justo en el momento en que Lewis Hamilton llegaba con el KERS apretado a fondo. Sin posibilidad de esquivar a Button, Hamilton giró bruscamente hacia la izquierda, pero tampoco había espacio, y en el camino se llevó consigo a Jaime Alguersuari, el tercero de los perjudicados junto al propio Grosjean.

El más favorecido fue, sin duda, Kimi Raikkonen. El finlandés de Ferrari partió en sexta posición, pasó a un Barrichello atascado y se colocó quinto, y al llegar al embudo de la primera curva por fuera se vio demasiado pasado para iniciar un ataque en la arrancada, demasiado lento para evitar que sus rivales le ganaran la posición, y caminó por el filo de la navaja amparándose en la maniobra de seguir por la escapatoria para reincorporarse tercero, esperando que los comisarios no consideraran sancionable la osadía de adelantar en zona ilegal. No llegó la penalización, y mejoró incluso su posición tras adelantar a un gran Robert Kubica en la subida de la colina, un instante antes de que Grosjean iniciara la tangana.

Salió entonces el safety car, y el cielo se abrió para Iceman. La potencia de su KERS era una garantía ante un Force India muy gallardo, pero inferior a la potencia del F60. La primera plaza estaba cerca. Además, Rubens Barrichello, el rival más fuerte en pista junto a los dos Red Bull, entraba junto a Trulli y Sutil para reparar su coche, que arruinó sus opciones al quedarse clavado en la salida. Durante cuatro vueltas, el coche médico rodó por el trazado de Spa mientras Kimi Raikkonen afilaba su espada. La estocada llegó a la primera oportunidad con un adelantamiento que dejó impotente a la escudería de Vijay Mallya. El finlandés era el nuevo líder, intocable, si bien 'Fisico' mantuvo el tipo el resto de la carrera rodando siempre a un segundo del cavallino.

Cara y cruz para Vettel y Alonso

Con Barrichello perdido en la lejanía, Sebastian Vettel personificó el peligro. Rodar octavo no impidió al piloto alemán sacar la calculadora: Jenson Button no puntuaría; Barrichello, salvo un milagro, tampoco; Lewis Hamilton también estaba fuera; y, además, estaba rodeado de pilotos con los que no pujaba para rascar puntos al líder, Fisichella, Kubica, Heidfeld, Glock, Rosberg y Webber. La estrategia no tenía más misterio que mantener el ritmo y esperar al repostaje. Y así fue. Kubica y Glock abrieron el pit-lane y regresaron por detrás de Alonso, que corría noveno. Junto al español se mantuvo en pista, y así, sigilosamente, ajeno a cualquier envite, escaló hasta la tercera posición.

El caso del asturiano roza el alarmismo. Alonso elaboró una estrategia prometedora y llenó el depósito para alargar lo máximo posible su primer paso por la calles de boxes, compuso un mapa de bajo consumo y, como Vettel, esperó mejorar posiciones a medida que descargaba de peso su monoplaza. La estrategia también funcionó, y cuando todo apuntaba, como mínimo, al quinto puesto, todas sus ambiciones acabaron encerradas en el fondo de su garaje. Repostó el español, pero su tapacubos estaba atascado en la llanta, dañado por un toque con Sutil, y volvió a la pista decimocuarto. Alonso abandonó a la siguiente vuelta, en la 26. Ruina total para Renault, que concluyó el gran premio sin ningún piloto. El coche seguía sin funcionar. "Siempre que podemos luchar por el podio pasa algo extraño", declaraba Alonso con una risa resignada en el paddock.

Sin más incidentes concluyó la cita en Bélgica. Fisichella seguía a un segundo de Raikkonen, pero los 50 metros que separaban el Ferrari del Force India fueron eternos para el italiano. Era imposible luchar ante el KERS de Kimi. No obstante, la celebración en el podio fue por todo lo alto. Spa daba una alegría a Mallya el mismo día que anunciaba un gran premio en la India para 2011 y un revés, el primero de la temporada, a Jenson Button, que deberá vigilar más sus espaldas si no quiere caerse del trono. Los rivales se acercan en silencio, y aunque en Monza el liderato seguirá siendo británico, el Mundial todavía no está acabado.

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