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Soriano afirma que controla el Valencia y vuelve de presidente

El empresario dice que ha comprado las acciones de Soler

"Sólo le voy a decir una cosa: he conseguido reunir a través de una empresa el 51% del capital social del Valencia CF y, a partir del lunes, empezaré a actuar. No me pregunte nada más". Dentro de su gusto por lo enigmático, Vicente Soriano anunció anoche una bomba, pero ya no quiso precisar nada más. Un mes después de que dimitiera como presidente del Valencia, Soriano asegura ahora que regresa después de haber comprado, a través de un grupo inversor, las acciones de los otros grandes accionistas: el 37% de Juan Soler y el 4% en manos de Vicente Silla, Carlo Cicchela, Vicente Silla y José Peris Frígola. Soriano era hasta ahora el segundo máximo accionista, con el 10% del total de los títulos. En el último año, el Valencia ha tenido cuatro presidentes: Soler, Agustín Morera, Soriano y Manuel Llorente.

La vuelta de Soriano, que dará mañana una conferencia de prensa, supondría un vuelco radical en el control del club de Mestalla. Y un encontronazo con el principal acreedor de la entidad, Bancaja.

Bancaja ha estado gobernando el club en los últimos 30 días a través de sus hombres de confianza: el presidente, Manuel Llorente, el consejero delegado, Javier Gómez, y el director deportivo, Fernando Gómez. Soriano se enfrenta también abiertamente así al presidente de la Generalitat, Francisco Camps, que había dado el visto bueno para que Bancaja se hiciera cargo de la gestión del club de Mestalla. De hecho, en su dimisión el pasado 4 de junio, Soriano se lamentó de haber estado muy solo, en alusión al menosprecio que sintió de las instituciones valencianas.

El Valencia le adeuda 250 millones de euros a la caja de ahorros valenciana, que, además, le buscó al club otro préstamo de 50 millones a cargo del empresario castellonense Eugenio Calabuig. Toda esta convulsión en un club que adeuda 547 millones y que el próximo miércoles tiene previsto iniciar una ampliación de capital de 92 millones lanzada como tabla de salvación. Soriano se opuso a la ampliación en su año de presidente del Valencia, pero ahora no parece que legalmente pueda frenarla.

El año de mandato de Soriano estuvo marcado por una promesa que no pudo cumplir: la venta de los terrenos del viejo Mestalla, que llegó a asegurar en diciembre que los tenía vendidos por unos 300 millones. Esa promesa incumplida, junto a los impagos de las fichas de los jugadores durante varios meses, acabó por sepultar la credibilidad de Soriano, que dimitió empujado por la Generalitat y por su principal órgano de presión, Bancaja.

Crítica situación

La crítica situación económica del Valencia también obligó a parar en febrero las obras del nuevo estadio de Mestalla, que necesita una financiación de unos 200 millones para terminarse. Llorente, de hecho, había reclamado la ayuda de las instituciones públicas, la Generalitat y el Ayuntamiento de la ciudad, para que le ayudaran a acabar el recinto.

El regreso de Soriano también significaría un cambio notable en la política de fichajes. Soriano se opone a traspasar a ninguna de sus figuras, como ya demostró en verano pasado, cuando mejoró considerablemente los contratos de Villa y de Silva para que continuaran en Mestalla. Soriano, además, destituiría a Fernando Gómez, de quien se considera traicionado por reunirse a sus espaldas con dirigentes de Bancaja. Llorente también vería la puerta de salida del club.

Vicente Soriano (izquierda) y Juan Soler ante la maqueta del nuevo estadio del Valencia.
Vicente Soriano (izquierda) y Juan Soler ante la maqueta del nuevo estadio del Valencia.ARCHIVO

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