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BALONCESTO

Ricky Rubio pone su contrato con la Penya en manos de un abogado

Las condiciones económicas condicionan el salto del jugador a la NBA

El salto de Ricky Rubio a la NBA se complica por momentos. La cláusula de salida del jugador contemplada en su contrato con el DKV Joventut supone un obstáculo demasiado importante y su familia ha decidido poner el asunto en manos de un conocido abogado laboralista, Leopoldo Hinjos.

A pesar de que todas las predicciones apuntan a que Ricky estará entre los tres primeros del draft que se celebra el 25 junio en Nueva York, ni las cuentas salen ni las posibilidades que se le ofrecen son por ahora del completo agrado del jugador. La situación se ha enrevesado porque las negociaciones con el Joventut para resolver el contrato todavía con dos años de vigor no llegan a buen puerto y porque se acerca la fecha tope, el 15 de junio, en que Rubio puede retirar su candidatura al draft, al que se presentó a petición propia puesto que por edad -no cumple los 19 años hasta octubre- todavía no le correspondía.

La cláusula de rescisión de Ricky es de 4,7 millones de euros si la hace efectiva en junio. Caso contrario, ascendería a 5,7 millones. El representante americano del jugador, Dan Fegan, está decidido a jugar todas las bazas para que el jugador milite la próxima campaña en un equipo de la NBA. Sin embargo, Germán González, representante español del base verdinegro, es partidario en principio de no forzar la situación y que su fichaje por un equipo de la NBA se demore al menos un año más. Los Clippers de Los Ángeles, los primeros en elegir, parecen apostar por el pívot de la Universidad de Oklahoma, Blake Griffin. Rubio podría ser la opción de los Grizzlies de Memphis, que eligen en segunda posición, por delante de Oklahoma y Sacramento. Las reglas de la NBA otorgan un sueldo que va desde los 6,4 millones de euros por dos temporadas para el número uno del draft, a los 5,2 millones para el número tres.

Hinjos, el abogado que llevará el caso, evalúa la posibilidad de denunciar el contrato, en base principalmente a que fue firmado cuando el jugador era menor de edad. Otro de los argumentos que esgrime es que considera desproporcionada la cláusula de rescisión en relación a lo que cobraba Ricky, unos 70.000 euros anuales. A esta cantidad hay que añadir los 140.000 euros que el Joventut decidió pagarle en enero de manera unilateral ya que las negociaciones entre ambas partes no cristalizaban. La tesis del club verdinegro es que los contratos están para cumplirlos y, en consecuencia, no está dispuesto a rebajar la cláusula de rescisión.

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