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FÚTBOL | ALMERÍA 2 - BARCELONA 2

Ejercicio de incapacidad

Destensado y diluido, el Barça sella el empate con un Almería que sacó petróleo de las jugadas a balón parado

Dos córners, dos goles y una Liga que se le escurre al Barça. Le alcanzó al Almería con dos saques de esquina, dos jugadas a balón parado, para sellar las tablas con el Barcelona, que recobró la puntería pero se fundió en la última línea, desentendida de los marcajes y de la responsabilidad defensiva. Ni siquiera los sucesivos tropiezos del Madrid jalean al Barça, que tenía la oportunidad de ponerse a cinco puntos del líder, pero que se contentó con quedarse a siete tras un partido nefasto sólo salvado por Valdés. El único mérito del lento, torpe e insolidario Barcelona de anoche, fue que metió dos de las cuatro ocasiones de las que dispuso. Pero Milito, infantil e impetuoso, lo estropeó al ser expulsado por ver la doble amarilla.

Rijkaard no tenía muchos efectivos para escoger, así que tiró de lo que pudo y puso a Bojan en banda derecha. Se guardó a Henry en el banquillo y renunció a un punta, porque aunque aparecía por la izquierda, Iniesta no jugó exactamente de extremo. El falso 4-4-2 se le atragantó al equipo, que jugó rematadamente mal. Aunque llenó el centro del campo, perdió la pelota y no tuvo equilibrio. Lo de Edmilson es grave: siempre llega tarde en defensa y no aporta nada en la salida de la pelota; no hizo nada de lo que se espera del medio centro del Barça y desestabilizó completamente al equipo al equivocarse en todas las decisiones. Normal que terminara siendo sustituido al principio del segundo acto. Iniesta cubrió el hueco pero, espeso y falto de ayudas, tampoco mejoró la circulación del balón.

Ni se notó que el equipo jugara con más efectivos de lo que acostumbra en el centro del campo. A más gente tuvo, menos movió la pelota. Así las cosas, el Almería no necesitó mucho para hacerle daño, cómodo cediendo terreno, porque le resultó tremendamente fácil encontrar espacios a la espalda del medio centro. El Barcelona no daba tres pases seguidos y los rojiblancos sacaban contras como puñales. Pero cuando parecía que el gol de los de Emery era cuestión de tiempo, el Barça sacó tajada y se cobró ventaja: tiro de Iniesta, el portero que no bloca y Bojan aprovecha el rechace. Gol de listo. Pero no bajó los brazos el Almería, que apretó ante la complacencia azulgrana. Tras un saque de esquina que se comieron Gudjohnsen y Abidal, que persiguieron a su marcaje con la mirada, Pulido puso la cabeza para empatar.

Al sacar a Henry al campo, el Barça recuperó el dibujo con tres puntas y pareció espolearse, acuciado por la necesidad. El francés se marcó una jugada espectacular, de puro extremo, con un pase de la muerte que no desaprovecho Eto'o para marcar. Pero fue un espejismo porque los azulgrana, descompensados en defensa, la pifiaron definitivamente. Milito entró en el borde del área y vio la segunda amarilla. Suficiente para que el Almería, que jugó a remolque, diera su último hachazo.

Uche empató el partido con un gol calcado al anterior; ante la pasividad del Barça y la ausencia de marcaje de Abidal. La trabajada estrategia del equipo de Unai Emery se convirtió en un calvario para los azulgrana. Para infierno, en cualquier caso, la tarde que le dio Crusat, que tiene cohetes por piernas, a un irreconocible Puyol. Si el Almería no marcó más goles fue sencillamente porque jugaba Valdés.

Destensado e incapaz, el Barça rechazó el regalo previo del Madrid —perdió ante el Depor— y rechinó en Almería con un juego desastroso.

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