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GRAN PREMIO DE EUROPA | AUTOMOVILISMO

Victoria épica de Alonso bajo la lluvia

Un terrible aguacero deja fuera a numeroso pilotos en el circuito alemán

La lluvia ha convertido el comienzo de la cita alemana de la Fórmula Uno en una carrera surrealista cuando aún no se habían completado ni cinco vueltas. El cielo de Nürburgring, despejado a medias en los instantes anteriores al comienzo, no amenazaba el aguacero que ha inundado la pista en cuestión de minutos dando al traste con todos los planes y estrategias de equipos y pilotos. Pero antes del chaparrón, la carrera prometía espectáculo. Y lo ha dado. Alonso, que ha aplastado a Massa bajo la lluvia, reivindica su pericia y recorta diez puntos al líder, Hamilton, que ha concluido noveno.

Al inicio de la carrera, el semáforo ha desbocado todos los caballos de Ferrari en busca de las primeras plazas. Kimi Raikkonen ha mantenido su plaza de líder, y Massa, en una muestra de pilotaje, ha conseguido rebasar al español Fernando Alonso cuando ambos entraban en el primer vértice. Los BMW de Heidfeld y Kubica han cedido también sus posiciones al rozarse en las siguientes enlazadas pero la sorpresa venía de atrás: El británico Lewis Hamilton, décimo en la parrilla tras el brutal accidente de ayer, ha iniciado una brillante escalada de puestos esquivando rivales por el carril derecho de la recta de salida. Hasta seis pilotos han sido adelantados por el novato.

Entonces ha llegado el caos. La lluvia repentina que ha caído sobre el trazado germano ha iniciado un baile de puestos en el que la fortuna y la paradoja han sido las protagonistas. Raikkonen, en un despiste por la cantidad de agua que estaba cayendo, no ha tomado el carril de boxes y se ha condenado a navegar por el asfalto con neumáticos duros. El piloto de Spyker, Markus Wilhencock, debutante tras sustituir a Albers, ha sido el único que ha seguido la estela del finlandés, pero la suerte le ha sonreído al poner gomas de mojado y tras la reincorporación ha sorprendido a todos al salir en la primera posición.

El agua ha convertido el trazado en una pista de patinaje. Sutil, Button, Rosberg, Speed, Vittantonio Liuzzi e incluso el británico de McLaren, Hamilton, han dado con sus monoplazas en la grava. Las condiciones de seguridad eran mínimas, y la lógica ha imperado en la organización del Gran Premio, que han sacado bandera roja. La carrera, suspendida, y el coche de seguridad, en pista. Winkelhock, Massa y Alonso completaban el podio, seguidos de los dos Red Bull de Weber y Coulthard. Raikkonen, tras una remontada desesperada, era séptimo y Hamilton, decimoséptimo para evitar una vuelta perdida con sus rivales.

Carrera detenida, carrera nueva

La inexperiencia y la presión de ser el líder momentáneamente han superado a Winkelhock tras la marcha del safety car en la vuelta 54. Su primer puesto no ha durado más de 200 metros; Massa y Alonso, sin miramientos, han regresado a sus posiciones originales, y el principiante alemán, estupefacto, veía cómo todos sus rivales atacaban desde todos los flancos.

El dominio de Ferrari en seco ha sido aplastante. Massa ha labrado un colchón de hasta casi siete segundos con respecto a Fernando Alonso, incrementando su distancia poco a poco en cada giro. Pero la lucha ha sido a largo plazo, y la lluvia, que ha reaparecido al final de la carrera, ha favorecido la remontada. El español, que se desenvuelve mejor que el brasileño con lluvia, comenzaba a volar sobre suelo húmedo y ha presionado lo indecible al carioca a falta de seis vueltas.

Massa ha mantenido el tipo hasta la vuelta 55, pero Alonso ha hecho insoportable el acoso. El brasileño cedía el liderato, y el español era primero. Rey del agua. La fiesta en McLaren ha comenzado mientras él incrementaba la ventaja dos segundos por vuelta sobre su perseguidor. Alonso sigue segundo en el mundial, pero a dos puntos de Hamilton, noveno sin puntuar. Todo un ejemplo de maestría al volante.

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