Crónica:Crónica
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Leo Franco afila sus reflejos

El portero sostiene al Atlético pese a la expulsión de Seitaridis (m. 44) y el mejor juego del Racing

Los reflejos afilados de Leo Franco limaron el mejor juego del Racing. Ocho paradas del portero argentino, tres de ellas remates a bocajarro, mantuvieron la victoria mínima del Atlético, que sólo tuvo 12 minutos potables. Los 12 primeros. Del resto se encargó Leo Franco. Él y la candidez de los delanteros racinguistas, que desaprovecharon centros espléndidos. Busca un 9 el Racing y, en efecto, lo necesita. El Atlético lo que necesita es sostener el prometedor arranque de El Sardinero. Debutó en la Liga el joven Agüero. Jugó la última media hora y dejó un buen pase en profundidad con la derecha a Torres, pero también la promesa de grandes tardes junto al capitán rojiblanco.

El trabajo psicológico de Aguirre durante la pretemporada surtió efecto apenas un cuarto de hora. El Atlético transmitió sensación de poderío y Torres pareció dispuesto a comerse el mundo. En ese lapso, el capitán envió un pase magistral en profundidad a Petrov que el búlgaro dilapidó; remachó a gol un contragolpe en el que lo mejor fue su toque de primeras a Mista, y se permitió la frivolidad de lanzar un voleón desde el centro del campo, como en el colegio, que golpeó entre el larguero y el portero, Toño. Ahí se acabó el Atlético. Entró en un periodo de ensimismamiento que se alargó hasta el final.

Permitió que se alzara el Racing, que creció poco a poco, pacientemente, aupado por la clase de Felipe Melo y el empuje de Munitis. Y lo invitó definitivamente al partido justo antes del descanso. Cuando Seitaridis acometió por detrás a Melo, en el centro del campo, en una jugada intrascendente, y le clavó la bota en la rodilla al brasileño. La expulsión encaminó al Atlético a la ducha cabizbajo y a la espera de una buena tunda del entrenador Aguirre. Claro que antes Pablo Alfaro sólo recibió la tarjeta amarilla tras entrar como un karateca y arrollar a Jurado, sustituido en el descanso por Gabi. No le faltaron detalles de clase a Jurado, pero aprendió cómo se las ganas los defensas profesionales. Y acabó magullado.

El técnico mexicano cubrió la baja del Seitaridis con otro lateral derecho, Valera, sacrificando al extremo izquierdo, Petrov, intrascendente en la primera parte, y dejando en juego a los dos delanteros: Mista y Torres. Fue, sin embargo, el Racing el que remató primero, y de qué manera, en un cabezazo a pocos metros de Christian Álvarez que Leo Franco salvó con una mano verdaderamente milagrosa.

¡Cuánto echó de menos ayer el Racing un delantero! Llegaban centros al área como caramelos, bien de Vitolo, bien de Munitis, que los atacantes echaron invariablemente a la papelera. En eso entró Aganzo, de regreso a casa tras su fugaz aventura israelí, pero se quedó sin probar su remate. Entró también Agüero —centro de gravedad muy bajo— y, casualidad o no, Torres volvió al escenario anunciando el nacimiento de una pareja con calidad para marcar una época.

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