Alemania 2006

Unos 5.000 ecuatorianos vibran en Madrid

La comunidad celebra el triunfo de la selección frente a Polonia

Unos 5.000 ecuatorianos, reunidos en el Pabellón de Vista Alegre de Madrid, vibraron hoy con su selección nacional de fútbol en su triunfante debut en el Mundial de Alemania, en el que se impuso a Polonia por 2-0. "Sí se puede, sí se puede", gritaba incansable durante el partido la nutrida representación de la colonia ecuatoriana en la capital de España -el principal colectivo inmigrante, con cerca de 185.000 personas-, que este viernes se vistió con los colores de la bandera nacional para apoyar en la distancia a los hombres que entrena Luis Fernando Suárez.

La muchedumbre ha celebrado la victoria, con el entusiasmo de un pequeño país que trata de superar el papel que hizo en su primera participación en un campeonato del Mundo, hace cuatro años en Corea y Japón, lleno de orgullo, un joven llamado León. Hombres, mujeres, niños, familias enteras se dieron cita en la antigua plaza de toros de Vista Alegre, hoy cancha de los equipos punteros de baloncesto de Madrid, para vivir una noche memorable y, de paso, hacer patria.

Desde las gradas o desde el piso de la cancha, una imparable marea amarilla saltó y cantó, con la mirada puesta en la pantalla gigante de 25 metros cuadrados que llevó hasta el recinto madrileño las imágenes del partido que Ecuador disputó en un no menos colorido AufShalke Arena de la ciudad alemana de Gelsenkirchen. La voz de los locutores que retransmitían el partido quedó siempre en segundo plano, cubierta por los gritos de un animador que, por la megafonía, no cesó de alentar a la concurrida colonia ecuatoriana.

Los nervios iniciales, como los que mostraba una orgullosa mujer embarazada con la tricolor pintada en su vientre al aire, se fueron tensando hasta que en el minuto 23 de la primera parte el certero cabezazo de Tenorio a la red polaca, en una jugada ensayada de estrategia, disparó la alegría en las gradas.

Nada pudo parar ya la alegría desenfrenada en este histórico recinto del barrio madrileño de Carabanchel y sólo dos disparos a los postes del combinado polaco en las postrimerías del juego hicieron palpitar más de la cuenta el corazón de los inmigrantes ecuatorianos que residen en la capital española.

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