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Crónica:FÚTBOL | Liga de Campeones
Crónica

El Celta logra el sueño y se mete en octavos de final (1-2)

Madrid y Oporto firman tablas (1-1)

El Celta de Vigo logró el milagro y con su triunfo en terreno del campeón Milán (1-2), y beneficiado por el resultado del otro partido del grupo, accede a los octavos de final de la Liga de Campeones de Europa y escribe una de las más brillantes páginas de su historia.

Lo logró merced a su ambición en la segunda mitad, dejando atrás un primer periodo donde, en verdad, estuvo muy cerca de decir adiós a todas sus aspiraciones europeas. Y no sólo de la máxima competición. Pero supo reaccionar, justo tras encajar el gol milanista, que pareció ser una espoleta que le puso en acción al Celta, y con un gol de José Ignacio se llevó el triunfo y la clasificación.

El Celta sólo tenía un resultado útil para pasar a los octavos de final: el triunfo, junto con esperar que el Ajax de Amsterdam no ganase en Brujas. Es decir se esperaba un Celta con hambre, rabioso y que hiciera de la posesión del balón su mejor arma para batir al rival. Sin embargo, los primeros cuarenta minutos del cuadro vigués fueron ampliamente decepcionante. Se fue siempre a remolque del rival y se perdía demasiado pronto el balón en el centro del campo, no sabiendo romper la maraña montada el Milán.

Madrid, 1 - Oporto, 1

El Real Madrid y el Oporto, en un encuentro anodino y sin tensión, firmaron unas 'tablas diplomáticas' que dejan la situación como estaba, con el campeón español como líder del grupo F, y el luso como segundo y también en octavos de final de la Liga de Campeones.

Al menos el Oporto podrá presumir de haber puntuado por primera vez en terreno madridistas y el Real Madrid de mantener el fortín del Bernabéu y su invicto en esta fase. Al conjunto madrileño tan solo le apeaba del liderato una hecatombe, porque los 'dragoes' tenían que vencer por tres goles o por dos siempre que fuera un marcador superior al 1-3 de Das Antas.

Por ello, el técnico Carlos Queiroz concedió descanso de salida a Iker Casillas, el inglés David Beckham, a Iván Helguera y a Raúl González, y dio entrada al meta César Sánchez, el joven Borja, quien hizo pareja en la medular con el argentino Esteban Cambiasso y a Solari. Tras el intermedio se quedaron en la caseta Luis Figo y Ronaldo.

Solari, como suele ser habitual destaca cada vez que goza de una oportunidad. Sabe que debe aprovechar cada minuto que su técnico le otorga para mostrar su categoría y su validez. Y el ex de Ríver Plate volvió a ser de lo más interesante de un Real Madrid que jugó al paso, sin apenas tensión, que concedió el manejo del balón a un rival que, conocedor de la dificultad del empeño, controló el esférico pero sin volverse loco.

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