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Reportaje:

La Fórmula 1 abre un Mundial lleno de incógnitas

La nueva reglamentación y los pronósticos de lluvia marcan el Gran Premio de Australia.- Fernando Alonso busca iniciar la temporada con un gran puesto

La nueva reglamentación y los pronósticos de lluvia para este fin de semana en Australia marcan el comienzo de la temporada de la Fórmula 1, quizá el año que se presente con más incógnitas a nivel general y con una propuesta de esperanza para el automovilismo español con la presencia en la parrilla de Fernando Alonso. Esta vez, con muchas posibilidades de hacer grandes cosas.

En buena lógica los Ferrari del alemán Michael Schumacher y del brasileño Rubens Barrichello debían ser los favoritos, pero que con tantos componentes nuevos puede ocurrir de todo. Este viernes, en la primera sesión de entrenamientos, en la que todos los coches saldrán con la gasolina mínima para dar su vuelta lanzada, se podrá comprobar si Ferrari sigue contando con el gran margen que tenía el pasado año, si el colombiano Juan Pablo Montoya es capaz de batirlos con el nuevo Williams, o si Alonso aprovechará la oportunidad para situarse entre los primeros.

A partir de ese punto, la incógnita de lo que pueda pasar en este Gran premio de Australia se acrecienta, porque ya nadie podrá saber que carga de gasolina llevarán los coches el sábado, al no poder tocar los coches ni repostarlos hasta la misma carrera, lo que puede originar diferencias de más de un segundo.

Ni los equipos ni los pilotos van a decir en que condiciones han rodado, lo que hará que las primeras vueltas de la carrera del domingo sean también desconcertantes, según vayan parando los coches en boxes. El no poder repostar entre los entrenamientos del sábado y la carrera del domingo y el no poder tocar el coche provocará que los equipos débiles intenten buscar su minuto de gloria para liderar la carrera durante un par de vueltas y atraer a los patrocinadores.

Eso sí, una vez que pase el factor sorpresa de las primeras carreras, al final las grandes escuderías y los grandes pilotos terminarán por imponer su ley en el Gran Circo, ésa que merca que el mejor coche, aunque no lo lleve el mejor piloto, siempre gana. Bien lo sabe Michael Schumacher. Y también Fernando Alonso.

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