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Barcelona: vida inteligente en el agujero institucional

El Gallery Weekend de la capital catalana apuesta por la escena local e incluye un mayor número de salas en su programa, que intenta suplir el vacío provocado por esta nueva crisis

Una obra de la muestra 'Escritos para la piel vidente', de Anna Dot.
Una obra de la muestra 'Escritos para la piel vidente', de Anna Dot.

Hay un cuadro de Pieter Brueghel el Viejo, de 1568, que cuelga de las salas del Museo di Capodimonte de Nápoles, que bien podría resumir lo que pasa estos días en el contexto artístico de Barcelona: un acuciante vértigo frente a la incertidumbre. Seis ciegos caminan unos tras otros siguiendo a un guía, también ciego. Lo hacen por el curso inseguro de un puente que parece a punto de quebrarse y que, además, tiene una buena pendiente. El último de la fila no advierte el peligro, pero el primero ya se ha caído mientras los palos sobre los que se sustentan flotan en medio del abismo.

La recreación de esos mismos palos flota también en el espacio de Bombon Projects. Forman parte de la exposición de Anna Dot, Escritos para la piel vidente, con la que esta galería arranca la temporada. No puede más oportuna en un momento en que nada se ve ni se sabe. Una muestra que pese a hablar de cegueras y ballestas, ilumina lo que ya pasaba en Barcelona antes de que la pandemia lo oscureciera todo. El agujero es institucional: el MACBA deberá convocar un nuevo concurso para la dirección al no haberse renovado en su cargo a Ferran Barenblit, que dejará el museo en agosto de 2021. La Virreina Centre de la Imatge también se quedará sin Valentín Roma como director a finales de 2020, y en ese vacío están ya la Fundación Antoni Tàpies, Arts Santa Mònica y La Capella, tras el anuncio de jubilación de Oriol Gual. Lo económico es otro palo más que ha llevado a instituciones como la Fundación Joan Miró a abrir solo los fines de semana. El colapso parece inminente: una política cultural débil, poco flexible, encerrada en sí misma y con poca empatía con un campo cultural que clama un cambio de modelo urgente.

Paisaje Interior con Marina, de Mabel Palacin, en la galeríaÀngels Barcelona.
Paisaje Interior con Marina, de Mabel Palacin, en la galeríaÀngels Barcelona.

En ese contexto, la labor de las galerías es como poco, envidiable. La asociación ArtBarcelona ha organizado este año su conocido Gallery Weekend consciente de las piedras en el camino y, a la vez, practicando un movimiento de muñeca para voltear esa página todavía por escribir. Puede parecer un movimiento fútil, pero su potencial es más radical de lo que podríamos imaginar. Es la fuerza de los que no dudan pese a las dudas, entre ellos los artistas. Eulàlia Rovira deja en el espacio de etHALL en L'Hospitalet de Llobregat una de las mejores exposiciones bajo un título también pertinente: Esmorteir l'esmorteït (que se puede intentar traducir con "amortiguar lo amortizado"). La proximidad es relativa sobre todo cuando no alcanza la vista, dice. Me enseña una foto de 1847 de un salón de baile sobre un cementerio impresa en un papel. Unos bailan mientras otros yacen en esa fina línea que es el suelo bajo nuestros pies, siempre dispuesto a la estabilidad del derrumbe. El de etHALL tiene más presencia que nunca, con una instalación de grandes vigas cogidas del techo con cintas para que no rocen el suelo de la galería. El techo las coge con tensión. Me recuerda al Carrying de Pepe Espaliú, a muletas que no se apoyan en nada, y a esos palos de Anna Dot que también flotan. Dos pisos más arriba, Miguel Marina ocupa el espacio de la galería Ana Mas tirando de historia familiar y paisaje de la Alpujarra, donde el relato y el recuerdo hablan de un tiempo y una memoria tan elástica como la idea de futuro.

Hay muchas exposiciones y enfoques, con mayor o menor ruido, pero esta vez me quedo con las sutiles, las que rozan el silencio, las que se deslizan sin moverse del sitio. Entre ellas, Mabel Palacin en Àngels Barcelona hablando de la idea de cuerpo expandido y fragmentado. De la idea de libertad asociada a la imaginación que tanto parece que practicaremos. La mirada daltónica de Miguel Fructuoso, María Sánchez y Miguel Ángel Torneo en Dilalica. Beatrice Gibson en NoguerasBlanchard preguntándose si los niños, la música disco y la poesía pueden arreglar la confusión del mundo. La especulación costumbrista de Paco Chanivet en Espai Tactel.Toormix. Aunque, por encima de todo, me quedo con el museo imaginario que propone Projecte SD, un lugar lleno de profecías que iluminan el camino.

Exposiciones

Escrits per a la pell vident. Anna Dot. Bombon Projects. Barcelona. Hasta el 31 de octubre.

Esmorteir l’esmorteït. Eulàlia Rovira. etHall. L’Hospitalet de Llobregat. Hasta el 31 de octubre.

Paisaje interior con Marina. Mabel Palacin. Àngels Barcelona. Hasta el 27 de noviembre.

Los Dalton. Miguel Fructuoso, María Sánchez y Miguel Ángel Torneo. Dilalica. Barcelona. Hasta el 31 de octubre.

The Skin has Gone. It is all Nerve. Beatrice Gibson. NoguerasBlanchard. Barcelona. Hasta el 30 de septiembre.

Però no tinc temps per a aquesta merda ara mateix... Paco Chanivet y Guillermo Ros. Espai Tactel.Toormix. Barcelona. Hasta el 7 de enero.

El museu imaginari. Projecte SD. Barcelona. Hasta el 14 de noviembre.

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