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CRÍTICA DE TEATRO | QUÉ LOCURA ENAMORARME YO DE TI

Poliamor al alcance de todos

Gabriela Wiener desmitifica las relaciones no convencionales en su obra teatral 'Qué locura enamorarme yo de ti'

Gabriela Wiener, en 'Qué locura enamorarme yo de ti'.
Gabriela Wiener, en 'Qué locura enamorarme yo de ti'.

Miércoles laborable, diez de la noche. El vestíbulo del Teatro del Barrio de Madrid está abarrotado. Está a punto de comenzar la función Qué locura enamorarme yo de ti, hay mucho barullo, más excitación de lo que suele ser habitual en un teatro. Más que espectadores, hablamos de fans. Seguidores entusiastas de la escritora peruana Gabriela Wiener, residente en España desde hace años, autora e intérprete de esta singular obra en la que narra su experiencia de poliamor con un hombre y una mujer con los que comparte dos hijos. Saben perfectamente lo que van a ver, Wiener lo ha contado decenas de veces en artículos, entrevistas y foros, pero precisamente por eso están ahí: quieren oírselo contar en persona, comprobar que es verdad, compartirlo con ella en directo. Es el morbo de la autoficción elevado al cuadrado.

De esta manera, la complicidad entre el patio de butacas y el escenario está asegurada desde el inicio. No funcionaría de otra manera esta función, pues su formato exige esa premisa: esto es stand up en toda regla, con su micrófono reglamentario y unos pocos recursos escénicos de apoyo. Wiener explota al máximo esa complicidad, espera sus reacciones, hace pausas para crear expectación. Se mueve por el escenario con seguridad, aunque se disculpe al inicio por no ser actriz ni cantante ni bailarina y, a pesar de ello, se dispone a actuar, cantar y bailar. No lo hace ni bien ni mal: lo hace de verdad, no se le pide más. Solo una apreciación: ganaría presencia y ritmo si contara la historia de memoria, sin recurrir al libreto que sostiene en todo momento.

Lo mejor, en todo caso, es su sinceridad. La manera en que desmitifica el poliamor. Cuenta detalles cotidianos de su experiencia para demostrar que, en el fondo, no se diferencia tanto de una relación de pareja tradicional: celos, crisis, enfados, falta de sexo. Conmueve cuando hace salir al escenario a los otros dos protagonistas del trío. Y así, al desmitificar el tan mitificado poliamor, lo pone al alcance de todos, demostrando que es posible saltarse cualquier convención social sin necesidad de ser un antihéroe.