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Silvia Marty: “Haciendo de mí misma no tengo futuro”

La actriz se dio a conocer con apenas 20 años en el grupo UPA Dance y ahora está de gira con 'El otro', de Miguel de Unamuno, en versión de Alberto Conejero

La actriz Silvia Marty, en foto y vídeo.

Silvia Marty (El Masnou, Barcelona, 39 años) se dio a conocer con apenas 20 años en el grupo UPA Dance, un fenómeno descomunal del que se bajó para dedicarse a ser actriz. Ahora está de gira con El otro, de Unamuno, en versión de Alberto Conejero y dirigida por Mauricio García Lozano (en otoño, en Madrid). También se la verá en Desaparecidos, la serie policiaca de Telecinco. Desde aquella banda musical surgida al calor de la serie para adolescentes Un paso adelante, ha participado en otras de éxito, como Amar en tiempos revueltos, o en filmes como La memoria del agua. Ahora también se ha metido en el mundo de la moda con Les Rousses, una pequeña marca de inspiración mediterránea. Saltó del tren en marcha del fenómeno fan y le va fenomenal, aunque de vez en cuando aún se publique algún artículo titulado “¿Qué fue de Silvia Marty?

Pregunta. ¿Cómo recuerda todo aquello de la fama?

Respuesta. El de Un paso adelante fue mi primer casting audiovisual. Había hecho teatro en Barcelona. Me habían pillado para un proyecto que no sabía qué era y encima tenía que mudarme a Madrid. No había ido ni de viaje de fin de curso. Los primeros meses no me enteré de nada de la ciudad. Y ahora, mira, tengo piso y soy la actual presidenta de mi escalera.

P. ¿Y cómo se recuerda usted?

R. Era muy inconsciente y por ello tenía muy poca presión. Todos me parecían muy majos.

P. ¿Cuándo notó que UPA Dance se hacía enorme?

R. No sabría decirlo, pero sí que cuando lo noté me dio mucha vergüenza. Tener fans me daba mucho apuro.

P. De ahí a la moda...

R. Mi familia se dedica al textil. Es una pequeña empresa. En verano iba a trabajar con mis padres. Siempre me ha interesado la estética. Es muy gratificante ir a ver al señor de los botones, que está en Mataró, y que me diga que me hace lo que le pido. ¡Cómo no va a hacerlo, si mi padre se ha portado siempre muy bien con él!

P. ¿Qué nivel de exigencia se aplica?

R. Cuando pones el listón muy alto coartas la creatividad. Con la moda no me pasa, es un juego. Al final, todas las facetas de mi vida me han ayudado a ser lo que soy.

P. ¿Incluso la repostería?

R. A ver, a mí me gusta mucho comer…

P. Y a mucha gente, pero no les han dado un programa en Canal Cocina como a usted.

R. Una amiga que trabaja allí me propuso el programa de repostería como un reto. Estuve tres meses, con lo cabezona que soy, en mi casa haciendo todas las recetas. Me pilló en el verano en El Masnou, y mis sobrinos acabaron ya hartos de mí: “Tieta, ¿podemos comer un helado industrial?”. “¡¡¡No!!! Aquí se prueba todo esto”. Yo no soy una experta repostera y como presentadora pues soy nula. Haciendo de mí misma no tengo futuro. Eso me sale bien con los amigos; como actriz, pues lo que haga falta, pero presentar es algo muy duro.

P. ¿Por qué dejó UPA antes de que acabara?

R. En el momento es lo que sentí. No quería que me pasara nada que implicara cosas del ego, que se me fuera la cabeza. Yo, superdotada emocionalmente entonces no era. En aquel momento no necesitaba por dinero lo del grupo musical, así que dije que no.

P. ¿Qué siente cuando ve un artículo titulado “¿Qué fue de Silvia Marty?”

R. Es muy raro. Parece que te has muerto.

P. ¿Cómo es trabajar con usted?

R. Fácil. Siempre me he llevado bien con el equipo técnico. Viene de mi necesidad de no sentirme por encima de nadie.

P. ¿Son los actores una casta distinta en los rodajes?

R. Eso no es real.

P. Hay actores que lo creen...

R. Sí, claro, pero también hay gente que te trata así, aunque no te lo creas. Y es mejor pararlo. Este mundo da cosas muy raras. Por ejemplo, he estado bailando en una plaza en Trinidad y Tobago y se me ha acercado un señor preguntando qué demonios hacía por ahí si yo era famosa. ¿Perdón?

P. ¿Qué le molesta más?

R. ¿Solo una cosa?

P. Un top de tres, si prefiere…

R. No fotis [“jodas” en catalán]… A ver, me molesta la gente que pasa por encima de las cosas… [se queda en silencio].

P. ¿Gente que culebrea, que surfea, que huye?

R. [Más silencio].

P. ¿Por qué estoy contestando yo?

R. No sé, pero me parece bien [risas]. No quiero decir un tópico tipo “la mentira”, porque, mira, a veces, la mentira es necesaria. ¿Lo que más me molesta? Pues depende de la persona.

P. ¿Qué es lo que mejor se le da?

R. [Silencio]

P. ¿Otra vez?

R. Se me dan bien bastantes cosas, ahora que lo pienso. Pero decir solo una… Se me dan bien los deportes… bueno, el ejercicio físico. Soy una crack en flexibilidad. Ahí seguro que te gano. ¿Tú fumas?

P. ¿Y eso?

R. He dejado de fumar hace seis meses, y fenomenal.

P. ¿Podía bailar y fumar?

R. ¡Claro! Tengo unos pulmones gigantes.

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