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Paco Nadal: “Los viajes no tienen hueco en las generalistas, ahí van al espectáculo”

El periodista estrena en Viajar una serie documental sobre paraísos para submarinistas

Antonio Alpañéz y Paco Nadal bucean junto a dos sepias.
Antonio Alpañéz y Paco Nadal bucean junto a dos sepias.

El periodista Paco Nadal (Murcia, 59 años) no lleva la cuenta de los países que ha visitado. Y mucho menos de las veces que vuelve. Su trabajo le lleva lejos de su casa dos terceras partes del año. Especializado en periodismo de viajes, Nadal también es fotógrafo y hace documentales. Autor de El blog de viajes de EL PAÍS y colaborador habitual en la Cadena SER, Nadal presenta ahora su nueva aventura televisiva en Viajar (hoy, 17.30): Viaje a las profundidades, una serie documental en la que explora, junto al camarógrafo Antonio Alpañéz, las mejores zonas submarinas del planeta.

Pregunta. ¿Qué ofrece esta aventura?

Respuesta. Es una serie que produje con Antonio Alpañés. Estuvimos varios años viajando por el mundo buscando destinos de buceo como excusa para visitar países. Son seis capítulos, de una hora cada uno. Aparte de bucear en diferentes mares, se aprovecha para recorrer el país. No es un documental técnico de buceo sino un documental de viajes.

P. ¿Cuál es el mejor destino para principiantes?

R. Siempre recomiendo el Mar Rojo. Hay un capítulo dedicado a él. Para un europeo que quiera salir fuera, lo tiene cerquita, son cuatro horas de vuelo. Tiene los corales más increíbles que he visto. Es un mar cerrado, rodeado de desierto. Siempre asociamos los corales con el trópico y que cuando sacas la cabeza vas a ver palmeras y playas paradisiacas, y aquí cuando sacas la cabeza, es el desierto del Sinaí, uno de los más duros del mundo. Es un lugar que me gusta mucho por el contraste.

Paco Nadal.
Paco Nadal.

P. ¿Qué se siente abajo buceando?

R. Bucear me engancha porque es lo más parecido a volar. Creemos que cualquier aparato que vuele nos permite esa sensación, pero realmente la sensación de ingravidez, de que simplemente inspirando y expirando subes y bajas, lo tienes en la ingravidez del mar. Engancha el silencio, la quietud, la ingravidez y la sensación de que vuelas, de que subes y bajas.

P. En la televisión generalista lo que funciona son los Españoles por el mundo

R. El documental de viajes clásico nunca ha tenido hueco en las generalistas, que van al espectáculo. Esto no es espectáculo, es para una minoría muy mayoritaria, a todo el mundo le gusta viajar, pero un buen documental de viajes no puede competir en audiencia con programas de cotilleos. De los documentales clásicos antiguos, aburridos, de una hora, viendo paneos de edificios y música clásica, se pasó a los documentales de viajes más ágiles y amenos, que empezaron con los de Lonely Planet, que salía Ian Wright, que era un tipo muy simpático. Eso dio un salto cualitativo en cómo se hacían los documentales de viajes. El siguiente salto fue ver que para que el formato viajes funcionara en la televisión generalista, tenía que ir a lo que les gusta, el cotilleo, el reality y el personaje. Españoles, madrileños, Castellano-manchegos por el mundo, en realidad no son programas de viajes, son programas de personajes en el entorno viajero. El país es el decorado. Es un buen programa de entretenimiento, pero no los considero documentales de viajes.

P. ¿Cuál es su programa de viajes de referencia?

R. Me gusta mucho lo que hace Jesús Calleja. Ha sabido mezclar las dos cosas, pero de una manera mucho más profesional, divertido, ameno y original. Son de referencia los que nos enseñaron a todos que se podía hacer otro tipo de programas más divertidos, como los de Wright, un tipo canijo, feucho, pero simpatiquísimo, ese ha sido el que cambió el concepto. Lo que hacen los youtubers ahora mismo, ponerte delante de la cámara y tratar de ser gracioso, eso lo hacía Wright a los mediados de los noventa.

P. Si tuviese a su alcance todos los medios posibles, ¿qué programa de viajes haría?

R. He trabajado toda mi vida con tan poco presupuesto que es siempre una lucha. Si me pusieran todo el presupuesto del mundo, no sabría qué hacer.

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