Columna
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Ojalá Pamela Adlon te suelte cuatro frescas

'Better Things' y Pamela Adlon son dos de las más sutiles, inteligentes y delicadas maravillas que le han pasado a la tele en los últimos tiempos

Better Things y Pamela Adlon son dos de las más sutiles, inteligentes y delicadas maravillas que le han pasado a la tele en los últimos tiempos. Por eso me da tanta rabia percibir que, en esta tercera temporada, recién estrenada en HBO, ha perdido esa mezcla de mordacidad e ingenuidad desinhibida y militante que tanto me sedujo. Tal vez los proyectos pequeñitos tengan un desarrollo pequeñito y, como los chicles, pierdan enseguida su sabor: no se puede estirar a lo culebrón lo que nació como una historia minúscula. Tal vez la serie no ha sobrevivido a la caída en los infiernos de su coproductor, Louie C. K., gran amigo de Pamela Adlon.

En principio, no tendría por qué notarse su marcha, pero solo puedo atribuir a su ausencia que lo que antes sonaba nuevo ahora recuerde demasiado a escenas ya vistas. Better Things era maravillosa porque miraba la vida cotidiana sin rehuir ningún dilema ni incomodidad, y desde el ángulo menos previsible. Esta temporada, en cambio, acumula lugares comunes sin descanso: sobre la menopausia, sobre el nido vacío, sobre la vejez. Los mismos temas que trataba antes, pero sin gracia y casi diría sin coraje, como si los guionistas fueran el propio personaje de Pamela Adlon y estuviesen muy cansados de rellenar páginas.

Si no la han visto, corran a ver las dos primeras temporadas. Adlon se hace querer en ellas tanto como se hace odiar y nos presenta algo insólito en la tele —y casi también en el cine—: un mundo sin héroes donde muy a menudo estrangularías a las personas a las que amas, y te sientes un monstruo por querer estrangularlas. Quienes viven forzando las apariencias, tratando de ser los mejores padres, los mejores profesionales y los más molones de su grupo de amigos, merecerían que Pamela Adlon les soltara cuatro frescas.

Sobre la firma

Sergio del Molino

Es autor, entre otros, del ensayo 'La España vacía' (2016). Ha ganado los premios Ojo Crítico y Tigre Juan por 'La hora violeta' (2013) y el premio Espasa por 'Lugares fuera de sitio' (2018). Entre sus novelas destacan 'La piel' (2020) o 'Lo que a nadie le importa' (2014). Su último libro es 'Contra la España vacía' (2021).

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