Opinión
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‘Cuatro Weddings’ y, ya puestos...

La exhibición de la intimidad llega a las bodas, así que, ¿por qué no crear un 'reality' que vaya de la primera cita hasta la crisis de pareja?

Fotograma del vídeo de presentación de 'Cuatro Weddings'.
Fotograma del vídeo de presentación de 'Cuatro Weddings'.

Voy a tener el atrevimiento de sugerir a los programadores de televisión el formato total, con la excusa de que anoche se estrenó Cuatro Weddings, último ejemplo de exhibición impúdica de las intimidades. ¿Por qué no un todo-junto, un reality de largo aliento que comience con los primeros escarceos, se explaye en la convivencia, siga hasta la boda, destripe la previsible crisis de pareja y todo hecho con celebridades? Y, ya puestos, con un canal específico (se podría llamar Abierto en Canal) para emitirlo 24 horas en multipantalla, con aplicación móvil. 

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Nada raro. Eso ya existe, pero dividido y disperso, sin enjundia ni ambición. Por ejemplo: mientras anoche “cuatro novias enamoradas” competían en Cuatro por alzarse con el premio de mejor boda o bodorrio de la semana (sin reparos en mostrar hasta el último secreto privado ni en despellejar a la adversaria), en Antena 3 varias parejas en crisis se cruzaban a sus respectivas para (eso dicen) superar mediante la terapia de Intercambio consentido sus problemas de amor y convivencia. 

Por eso lo ideal es el corta y pega hacia el formato total. La cosa empezaría con los primeros escarceos de Mujeres y hombres y viceversa, donde tronista y aspirantes podían montar su primera cita en Firts Date, de forma que las más prometedores parejas pudieran irse a convivir al modo de Granjero busca esposa o Un príncipe para Corina o un Gandia Shore (más en sintonía con el personal de MYHYV).

Si la cosa cuaja, pues ya llega el terreno de Cuatro Weddings, de forma que los matrimonios resultantes pudieran mostrar a todos su viaje de bodas a la isla de Supervivientes, pero con formato Gran Hermano. Incluso podría hacerse al modo de Aventura en pelotas, que también existe, con la ironía de que pixelan las partes pudendas pese al nombre. Y si encima hubiera famosos, a todo se le podría apellidar VIP. 

Pero si la pareja que resultase toreada en este reality sin pausa no acaba cuajando, siempre podrá cambiar de cadena para superar la crisis en Intercambio consentido, someterse a prueba en Confianza ciega y, si al final no lo arreglan y encuentran otro partenaire, pues no tendrían que esperar y podrían saltar directamente a Casados a primera vista. Todo puede ser que al final tengan una vena artística y acaben en OT, o la depresión los lleve a engordar y su destino sea La báscula.

Lo que haga falta para que la exhibición sin pudor de la intimidad se consolide en televisión, donde ya solo queda la barrera del sexo explícito (aunque los llamados edredoning de GHVIP ya son materia de prime time). Para quien todo esto le suene raro, que se dé un paseo por las cadenas generalistas, recuerde que Nacho Vidal ya estrenó un programa de porno-tele-realidad y no olvide que el antedicho GHVIP y sus programas asociados están arrasando en audiencia y han colonizado Mediaset.

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