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ANÁLISIS

¿Por qué Roberto Vilar triunfa en Galicia pero no en el resto de España?

'La noche de Rober' no ha terminado de cuajar en Antena 3 a pesar del éxito de 'Land Rober' en TVG

Importar o exportar programas de una cadena a otra, o de un país a otro no es nada nuevo en el mundo televisivo. De hecho, uno de los ejemplos más exitosos de estas adaptaciones es Gran Hermano. El formato estrella de la telerrealidad de Telecinco no es, ni mucho menos, una idea original de la cadena de Mediaset, sino una adaptación del programa holandés Big Brother que comenzó a emitirse en Países Bajos en el año 1999, y llegó a los hogares españoles tan solo doce meses después dispuesto a quedarse ad eternum.

La fórmula parece, a priori, sencilla y efectiva: una cara o caras conocidas que ya hayan triunfado, un formato entretenido importado desde otro lugar y el horario correcto de emisión. Pero la televisión no es como las matemáticas y en ocasiones uno más uno no son dos. Si no, que se lo pregunten al gallego Roberto Vilar, quien declinó hacer declaraciones a este diario.

Tras 15 años triunfando en TVG (televisión autonómica gallega) Vilar ha intentado trasladar con Antena 3 el estilo de su éxito Land Rober Tunait Show para un público más allá del Padornelo. Los buenos resultados que cosechaba en TVG, donde llegó a acumular un 33,8% de cuota de pantalla (634.000 personas), resultaron muy jugosos para el conglomerado madrileño. Y más si se tiene en cuenta que Land Rober Tunait Show se emite los jueves y sus principales competidores por el prime time han sido dos pesos pesados del aparato catódico: Cuéntame cómo pasó y Supervivientes.

A la vista de estos datos, y en un intento por reflotar la audiencia en la noche de los viernes, Antena 3 decidió que inspirarse en el formato gallego sería la mejor manera de atraer a los espectadores, que mostraban más interés por programas de la competencia como Factor X o Los Gipsy Kings. Pero el resultado, lejos de reproducir los buenos resultados que cosechaba en TVG, fue la suspensión de las grabaciones después de la emisión de solo cuatro programas. La primera entrega de La noche de Rober logró un 11,6% de share, unos 1.798.000 espectadores, a pesar de emitirse justo el día antes del festival de Eurovisión y contar con dos invitados de lujo: Amaia y Alfred. A partir de ahí, todo fue cuesta abajo. El segundo programa solo consiguió un 8,8% de la cuota de pantalla y el tercero, un 8,1%.

¿Por qué Roberto Villar no llega a convencer a los españoles cuando en Galicia es toda una estrella? Él es el mismo, pero el programa no. Al saltar al gran público, el formato se ha modificado para adaptarlo a lo que podría gustar más a las masas. “De alguna manera La noche de Rober es distinto al programa que hacemos en TVG. Allí llevamos muchos años y el programa está más asociado a hacer sketchs y personajes. Y esto va más en función de los invitados y de los cómicos que hay en plató”. Así describía Villar para los micrófonos de Antena 3 su nueva aventura en el canal nacional unos días antes de su estreno. Como él mismo explica, parte del éxito de Land Rober Tunait Show son los personajes cómicos que interpretan el propio Villar junto a Eva Iglesias y Xosé Antonio Touriñán, más conocido por el público como Paquito Charlín de Fariña. Vilar ha dejado en Galicia el humor made in feito na casa que retrata, llevando hasta el ridículo, temas comunes como las reuniones familiares, el trabajo en el campo o su parodia de First Dates, y que han enamorado al público gallego.

Otra de las cosas que falla en el programa de Antena 3, y que es inevitable, es el idioma. De hecho, durante el estreno de Vilar en la televisión nacional cientos de tuiteros gallegos repetían el mismo mantra: “En castellano pierde”. Y es cierto, la retranca de muchas de sus bromas se pierde al cambiar el idioma, además de restarle la frescura y la autenticidad que desprende en TVG.

Pero esto no es lo único que diferencia Land Rober Tunait Show de La noche de Rober, el desparpajo con el que el gallego acostumbra a moverse por el plató en TVG desaparece en el programa de Antena 3, haciendo que Vilar quede casi totalmente eclipsado por sus colaboradores, que entran y salen del plató sin una explicación lógica para el espectador más que cortar el ritmo del programa. 

Esta no es la primera experiencia (y fallo) de Vilar en la televisión nacional. En 2012, Mediaset ya intentó aprovecharse del buen hacer del de Xove para explotarlo en el programa Salta a la vista, que fue cancelado tras pocas entregas debido a la falta de audiencia. Ambos errores parecen no haber desalentado al presentador que, lejos de rendirse, aseguraba también ante las cámaras de Antena 3 que "si en esta ocasión no funciona, habrá que volver a intentarlo". De hecho, con el humor que le caracteriza, Vilar bromeaba así de su primera experiencia en la televisión nacional: "Fui a Telecinco y me metí una hostia criminal. Fui allí de campeón del mundo porque aquí era el rey, firmé un contrato me pagaron una cantidad tremenda de cuartos y no me dio tiempo ni a llevarlos a Panamá". 

Aunque sea el más reciente, La noche de Rober no es el único ejemplo de un programa que se hunde tras dar el salto al panorama nacional. El cómico andaluz Manu Sánchez también sabe lo que significa ser profeta en su tierra y no acabar de cuajar en las cadenas generalistas. Tras su éxito en Canal Sur con La semana más larga, el de Dos Hermanas fichó por La Sexta para intentar replicar este late show en la noche de los domingos con El último mono. El resultado, nuevamente, fue la cancelación temprana del programa.

En este caso el formato de La Sexta variaba muy poco del de Canal Sur, pero el que sí que cambiaba era Manu Sánchez. A pesar de ser un cómico con un largo bagaje y unas tablas más que demostradas sobre el escenario, algo parecía reprimirlo cuando se ponía ante las cámaras de La Sexta. Su desparpajo natural se veía muy mermado en comparación con el que desprendía en Canal Sur. 

También hay casos de éxito

No siempre el traspaso de programas de una cadena autonómica a una generalista es una mala idea. Sin ir más lejos, en los últimos meses se ha sumado a la parrilla de TVE el programa El paisano, presentado por la estrella de La que se avecina Pablo Chiapella. Este formato es una copia de El Foraster de TV3. Este formato, que llevaba desde 2013 la televisión autonómica catalana, se ha alzado como uno de los favoritos de los españoles en la noche de los viernes con un 13,4% de cuota de pantalla, superando a programas más consagrados en el prime time como Factor X o La sexta columna. 

Con una estructura calcada a la de El Foraster, Chiapella se dedica a pasear por los pueblos de España observando cómo es la vida en esos lugares y hablando con los vecinos, y como colofón final realiza un monólogo en la plaza del pueblo para entretenimiento de la parroquia.