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COLUMNA

Macedonia

Fútbol, el Orgullo, el Tour, un sábado muy movido en la televisión

Uno de los participantes en la carrera de tacones de la calle Pelayo, uno de los eventos más tradicionales de la fiestas del Orgullo Gay.
Uno de los participantes en la carrera de tacones de la calle Pelayo, uno de los eventos más tradicionales de la fiestas del Orgullo Gay. EFE

Poco antes de comenzar la final europea de los sub-21 el reportero de Cuatro anunció una visita especial. Y sí, allí estaba frente a la alcachofa el presidente Rajoy. Es curioso que un político profesional y aficionado al deporte sea mucho más locuaz con las alineaciones de la selección y el futuro de sus futbolistas que con los problemas políticos y el futuro de sus ciudadanos. Los del colmillo retorcido nos temimos lo peor con la visita habida cuenta de ese run-run que considera su presencia un motivo añadido para la mala suerte. España, después de un brillante campeonato, perdió 1-0.

Madrid por su parte vivió un fin de semana espectacular: centenares de miles, incluso dicen que millones de lo que en su día la exalcaldesa Botella definió con un razonamiento frutícola: "Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas, y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas porque son componentes distintos", sin percatarse de que no solo se pueden mezclar sino que además se pueden añadir plátanos, kiwis, melón, melocotón en almíbar, arándanos y zumo de naranja en lo que unos llaman macedonia de frutas y otros, ella probablemente, orgía de frutos comestibles. Todos los informativos y dos cadenas en abierto (La Sexta y Telemadrid), apabullaron con horas y horas de retransmisión en directo de los festejos con esa hipersensibilidad para los acontecimientos que pueden incrementar la audiencia. Madrid era una fiesta aunque no esté documentado que se pudiera tomar "a relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor", frase inolvidable de Botella que la revista Time situó en el séptimo lugar de las diez meteduras de pata del año.

En fin, un sábado muy movido al que, además, se le añadió el comienzo del Tour de Francia y con ello, el inevitable recuerdo del que fue uno de sus más pasionados seguidores: Luis García Berlanga, nuestro mejor cronista social.