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Mamá guarda un secreto

Nicole Kidman y Reese Witherspoon protagonizan la miniserie de HBO 'Big Little Lies'

De izquierda a derecha, Shailene Woodley, Reese Witherspoon y Nicole Kidman, en 'Big Little Lies'.

Un cartel lleno de estrellas. Una historia autoconclusiva dirigida en su totalidad por una misma mano de estilo único. Y la investigación de un asesinato. Big Little Lies, la miniserie de siete capítulos que HBO España estrena este lunes, esconde una historia de madres, hijos, envidias, mentiras y sexo con la opulencia del Monterrey californiano de fondo. Un asesinato en extrañas circunstancias servirá como detonante para sacar a la luz las rivalidades y los secretos que rodean a tres madres de vida aparentemente perfecta de puertas para fuera pero que tienen muchas cosas que esconder con respecto a la noche del asesinato.

“La serie me dejó el cuerpo amoratado. Me entregué sin reservas, como no hubiera sido posible de otra forma con esta historia, y acabé todos los días en la bañera llorando”, se sincera Nicole Kidman con EL PAÍS. Ella y Reese Witherspoon son las protagonistas y las productoras ejecutivas de una serie en la que también participan Laura Dern, Shailene Woodley y Zoë Kravitz basada en el libro homónimo de la autora australiana Liane Moriarty. “Ha sido el proyecto más rápido de mi vida”, agrega Kidman, orgullosa de los dos años y medio escasos que trascurrieron desde que la entonces socia de Witherspoon, Bruna Papandrea, descubrió la novela hasta su estreno ahora en HBO.

Mamá guarda un secreto

Fue Moriarty quien adjudicó a Kidman el papel de Celeste, la madre que parece tenerlo todo, dinero, gemelos y un marido más joven (Alexander Skarsgård), pero que esconde una relación más que abusiva. En el caso de Witherspoon, también escogieron por ella. David E. Kelley (Ally McBeal, Boston Legal), encargado de la adaptación, le dijo desde el primer momento que ella era Madeline Martha MacKenzie, la imagen de la perfección que encubre un divorcio, un matrimonio en crisis, un amante y una hija dispuesta a abandonarla. “Me dejó de una pieza que alguien que apenas conocía dijera con tal seguridad que yo era alguien así, que no para de hablar pero nunca escucha. No es precisamente un piropo”, se ríe la actriz para quitarle hierro al comentario. “Lo que es cierto es que soy o he sido cada una de las mujeres en esta serie, madre soltera, casada, divorciada, trabajadora. Supongo que esa es parte de la fascinación”, asegura la intérprete.

La otra parte fue la de trabajar de nuevo con Jean-Marc Vallée, el hombre que la volvió a acercar al Oscar con Alma salvaje y que optó a la estatuilla al mejor director por Dallas Buyers Club. Whitherspoon no dudó en entregarle a él esta historia feminista, aun siendo hombre. “Puse en marcha mi compañía de producción tras ver la completa falta de papeles interesantes para las actrices, para las mujeres. Pero lo que busco, lo que todas buscamos es la paridad. Que si somos el 50 por ciento se nos vea reflejadas en un 50 por ciento del proceso creativo”, dice para justificar la contratación de hombres en puestos claves como la dirección y el guion en una serie que quiere reivindicar el poder de la mujer.

Como coinciden tanto las actrices como la crítica, bajo esa dirección y ese guion todas ellas brillan con una intensidad que solo pensaban posible en el cine. “Sí pensamos en hacer una película. Y pudimos haberlo hecho —recuerda Kidman quien, al igual que Witherspoon, participó desde el principio en todas las decisiones—. Pero preferimos desarrollarlo en televisión porque eso nos dio siete horas y la posibilidad de presentar la historia de cinco mujeres en lugar de dos”.

Vidas cruzadas

Mamá guarda un secreto

Reese y Nicole eran amigas desde hace años y querían trabajar juntas. Witherspoon lo hizo con Laura Dern en Alma salvaje y Kidman mantuvo una relación con Lenny Kravitz, el padre de Zoë. “Pero por mucha amistad que tuviéramos, una vez juntas nos dimos cuenta de que no sabíamos tanto la una de la otra, que nos ocultábamos a la vista de todos”, reconoce Witherspoon. El remedio llegó a lo largo de los cinco meses y medio de un rodaje con presupuesto holgado. “Fue rara la noche que no salimos a cenar juntas, compartiendo anécdotas y detalles de nuestra vida”, relata Kidman. Ellas y sus hijos. Porque todas llevaron a sus familias, desde el último de Reese a los adolescentes de Nicole. 

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