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Quiero ser... una Kardashian

El programa de Sara Carbonero poco tiene que ver con la moda y mucho con querer ser famoso

Sara Carbonero Quiero ser
Sara Carbonero junto al resto del equipo de 'Quiero ser'.

Telecinco estrenó el martes en horario de máxima audiencia Quiero ser, definido por la cadena como un ‘talent’ para descubrir a nuevos cerebros para el mundo de la moda. Al frente del programa, Sara Carbonero, que ha dejado aparcada su faceta como presentadora de deportes para apostar por una temática en la que dice sentirse “muy cómoda”.

Solo hicieron falta unos pocos minutos para descubrir que la apuesta de Telecinco para la noche de los martes poco tiene de nueva y sí mucho que ver con otros espacios de la cadena, esos en los que son protagonistas jóvenes que hacen casi cualquier cosa por gozar de una repentina fama. Quiero ser nada tiene que ver con la moda.

Frases como “soy una consentida, mi padre me da todo lo que quiero” o “tengo una buena delantera, así que pa lante”, fueron algunas de las elegidas por las aspirantes a ser iconos de la moda para presentarse ante las cámaras empuñando un antiestético palo selfie. Aunque quizá la frase más descriptiva fue la de una concursante sobre una oponente mirando su axila: “Esa tiene un problema de depilación”.

Los coachs, Cristo, Dulceida y Madame de Rosa, pidieron a sus alumnos: “Queremos que respetéis la moda”.

Luego comenzó el roomtour, es decir, una sesión de compras con Dulceida.

Más tarde una visita a un salón de peluquería venido a menos con Cristo en el que sometieron a dos concursantes a una sesión de desmaquillaje. Allí, Laura Álvarez, aspirante a influencer, confesó su sueño: “Quiero ser una Kardashian”. A lo que el coach respondió: “Lo importante no es serlo es parecerlo”.

Madame de Rosa sentó a Christian y Cristina en una mesa para demostrar lo importante que es la vida sana para una ‘it girl’. Allí les preguntó si alguna vez habían ido a un nutricionista o hecho alguna dieta, “¿Tenéis un alimento tabú?”. Tras aclarar a un desinformado Christian que tabú significaba prohibido - “Yo es que vengo del mundo de trabajo”, se disculpó”- pidió que eligieran los alimentos más sanos de la mesa. La hamburguesa ganó a la ensalada de rulo de cabra.

Zara, Mango y Primark, “aunque tiene cosas de mala calidad”, son los referentes estilísticos de los concursantes de Quiero ser, una vez aclarado que no les gustan las tiendas que “huelen a chino”.

Así las cosas o se produce el milagro o difícilmente de este programa va a salir un talento para el mundo de la moda en España. Es más fácil que alguno se coloque en la próxima edición de Supervivientes o en la de Gran Hermano. Al fin de cuenta ellos quieren ser... famosos.

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