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La máscara y la identidad

La artista británica Gillian Wearing, premio Turner 1997, expone en el IVAM obras que tratan la violencia, la melancolía, la exclusión social o la ocultación de la verdad

'Rock 'n' Roll 70'. Tríptico de Gillian Wearing, 2015.
'Rock 'n' Roll 70'. Tríptico de Gillian Wearing, 2015.

Años antes de recibir el Premio Turner en 1997, Gillian Wearing (Birmingham, 1963) había sido ya reconocida por sus Letreros que dicen lo que quieres que digan y no letreros que dicen lo que algún otro quiere que digas, una serie de fotografías en donde ciudadanos anónimos aparecían en plena calle portando breves mensajes como “estoy desesperado”, “socorro”, “todo está conectado en la vida…”: una manera de deslizar identidades, las de los personajes y las nuestras, y experiencias inexpresadas (pero ¿por quién, si no cualquiera?).

En esta línea, frente al concepto de máscara como factor de ocultación de la verdad, lo que la artista exploraría es su potencialidad como registro catalizador de la revelación de una identidad. En vídeos como Secrets and Lies o Fear and Loathing (‘Secretos y mentiras’, ‘Miedo y asco’), la estrategia consiste en convocar gente para —protegida tras unas caretas ocasionalmente siniestras o ridículas— grabar sus declaraciones atormentadas, sus deseos ocultos. De nuevo, la situación nos atañe en la medida en que no hay nadie que bajo su aparente persona (la “máscara” del actor del teatro griego) no guarde secretos o miserias, y hasta construya su identidad en función de ello.

Esta queda cuestionada en 2 into 1 (dos niños describiéndose con la voz de su madre), y puesta en el filo en sus videoinstalaciones. Siempre apuntando hacia los contextos de exclusión que nos rodean ocultos bajo las apariencias de la normalidad cotidiana, The Unholy Three trata de tres solitarios infelices registrados en el marco de su patética vida privada y finalmente reunidos, aunque para mal, en un pub; en Drunk vemos un grupo de alcoholizados callejeros semiterminales; en Bully (matón), la representación de un acoso.

Ella misma se muestra autorretratada bajo la máscara, adoptando el aspecto pasado de los miembros de su propia familia (Album) y, pensando en el futuro, en un tríptico donde aparece fotografiada tal como es ahora a los 50 años, tal como será a los 70 y, en blanco, dentro de 30 o 40 años. Todo ello rezuma una especie de difusa melancolía. Como la que se siente ante Your Views, una work in progress compuesta de breves grabaciones de interiores en los que se abren puertas o ventanas, dejándonos ver lo hay ahí, en el inmediato afuera: espacios casuales de cualquier parte del planeta. Ella las recibe en su web, y el espectador percibe hasta qué punto todo le resulta extrañamente familiar.

Gillian Wearing. IVAM. Valencia. Hasta el 24 de enero de 2016.

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