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Lady Gaga, un monstruo con ‘glamour’

La cantante encabeza el reparto de ‘American Horror Story: Hotel’, la nueva temporada de la serie de terror, que Fox estrena mañana en España

Lady Gaga, protagonista de American Horror Story: Hotel

Como dice el refrán, cuando una puerta se cierra, siempre hay otra que se abre. Y así lo ha podido comprobar Ryan Murphy. El creador de Glee y American Horror Story se quedó sin su musa cuando Jessica Lange anunció su despedida de la terrorífica serie. Ese fue el momento en el que Lady Gaga hizo su reserva en American Horror Story: Hotel, serie que Fox estrena mañana sábado (1.48), en España en versión original subtitulada (aún no hay fecha para su emisión en dual). “Yo también me quedé de una pieza. Pensé que me estaban gastando una broma”, recuerda Murphy a EL PAÍS de esa llamada que recibió caída del cielo: Lady Gaga quería trabajar con él.

La respuesta fue sí. Primero quiso contar con ella en unos cuantos capítulos; admite que, sobre todo, pensó en la publicidad. “Sabía que su nombre haría explotar las redes sociales”, dice Murphy, ávido de mejorar unos índices de audiencia que alcanzaron su punto más alto durante la última temporada, AHS: Freak Show, que también disfrutó del mayor número de candidaturas al Emmy (19, de las que logró cinco premios).

Festival de sangre y sexo

Pero luego se dio cuenta de que había encontrado a su Condesa, la notable residente del Hotel Cortez, siempre sedienta de sangre y sexo. “No soy ni femenina ni masculina. Soy un monstruo, pero un monstruo grandioso, con glamour”, describe la cantante.

Un festival de sangre, violencia, sexo y miedo que contrasta con la limpieza de formas y diseño que domina el set de esta nueva temporada. El vestíbulo del Hotel Cortez, el centro de esta nueva etapa terrorífica, es el escenario en el que Murphy da rienda suelta a sus peores pesadillas, esas que poco tienen que ver con íncubos o súcubos y mucho más con sus experiencias hoteleras, donde siempre teme que haya alguien debajo de la cama. “También es la temporada más personal, porque si la primera trataba del adulterio, la segunda de la locura y la homofobia, la tercera de la comunidad y la pasada de discriminación y racismo, esta habla de la adicción y la familia”, describe.

El terror está garantizado, como el responsable de la serie señala durante un paseo por el set de rodaje. “Si te fijas, la alfombra del hotel tiene el mismo dibujo que la del Overlook en El resplandor. Y los frisos son plantas carnívoras”, revela. Sus reincidentes —las actrices Kathy Bates, Sarah Paulson y Chloë Sevigny— coinciden en que el lugar que más las desconcierta son los pasillos de este hotel ficticio construidos en el set contiguo.

El lugar preferido de Lady Gaga es la habitación 64, centro de toda la acción sangrienta. “Como ella dice, allí se congrega todo el arte de la oscuridad”, destaca Murphy. Arte es, y le tiene tan ilusionado que, en lugar de dirigir un único episodio por temporada como otras veces, este año lleva realizados ocho desde marzo. “De lo que más orgulloso estoy de toda mi carrera es de la secuencia de seis minutos con la que presento a Lady Gaga, donde solo hay una línea de diálogo”, asegura emocionado.

¿Su otro regalo? El set resuena con las notas de Hotel California, canturreadas por Murphy, recordando el final del primer episodio. “Tan pronto como me di cuenta de que iba a hacer esta serie, hace como un año, empecé a negociar con The Eagles hasta que conseguí este regalo que es su música. Algo que, por cierto, no fue nada barato”, remata.

Una fiesta de miedo

Desde su llegada a American Horror Story: Hotel, Lady Gaga se ganó la amistad de sus compañeros con su trabajo y sus regalos. Wes Bentley, también novato en el universo de AHS, recibió un buqué de flores muertas con un osito de peluche despedazado. Sarah Paulson escribió a la cantante asegurándole que su lugar estaba entre la troupe de la serie.

Pero lo más recordado fue la fiesta que les dio Lady Gaga en su casa con la piscina teñida de rojo sanguinolento, camareros semidesnudos y un pastel de cumpleaños para Angela Bassett que de tan obsceno nadie se ha atrevido a describir.

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