ARTE / CRÍTICA

Dos aproximaciones a Sol LeWitt

La Fundación Botín y la Galería Elvira González presentan sendas exposiciones del prolífico artista estadounidense, padre del minimalismo

Vista de la exposición de Sol LeWitt en la Fundación Botín.
Vista de la exposición de Sol LeWitt en la Fundación Botín.Samauel Sánchez

Minimalismo y arte conceptual son dos tendencias que deben mucho a Sol LeWitt (Hartford, 1927-Nueva York, 2008), uno de los artistas más prolíficos e influyentes de la escena norteamericana durante la segunda mitad del siglo XX. Artista reflexivo, inició tardíamente la producción de su extensísima obra realizando esculturas o estructuras, como él prefería llamarlas, de un contundente carácter geométrico y de una poderosa presencia física.

Durante la segunda mitad de los años sesenta, a partir de una "geometría primaria" que se apoya en las figuras más elementales, como el cuadrado y su proyección tridimensional, el cubo, elaboró unos presupuestos de sencillez que se encuentran unidos a una serie de valores relacionados con la noción de orden, y con la voluntad de que la obra no caiga en la representación de algo ajeno a ella misma. Sol LeWitt estudió entonces las posibilidades de manipulación de diferentes elementos muy simples, como la línea recta, el cuadrado y el cubo, trabajando con un repertorio de recursos estructurales particularmente reducido y esquemático: una retícula cuadrangular y una serie de elementos cúbicos utilizados modularmente o formando progresiones. De esta manera desarrolló su vocabulario plástico, que se materializa en obras como sus Incomplete Open Cubes (1974), de los que se puede ver uno en la exposición de la Galería Elvira González.

A la vez que realizaba este tipo de obras se planteó una serie de problemas teóricos en torno a la esencia conceptual del arte, publicados por primera vez bajo el título Paragraphs on Conceptual Art (1967), que conducen a la desmaterialización de la obra artística. Lo que no le impidió seguir produciendo esculturas y obra gráfica: grabados, estampas, carteles, libros de artista y álbumes fotográficos. Aquellas reflexiones le condujeron hacia la elaboración de proyectos para ejecutar dibujos efímeros sobre las paredes de las galerías o los museos.

No se quedó anclado en el reduccionismo minimalista, sino que fue ampliando progresivamente los recursos plásticos

Pero el artista no se quedó anclado en el reduccionismo minimalista, sino que fue ampliando progresivamente los recursos plásticos y los medios de producción. En las dos exposiciones que se comentan se puede intuir la evolución experimentada por el artista a lo largo de su carrera, en la que ha pasado de las estructuras más rigurosamente geométricas y monocromas a servirse de todo tipo de formas y colores, desbordando sus primitivos presupuestos, pero conservando siempre la idea de serie.

Uno de los procedimientos que caracterizan su trabajo es la redacción de proyectos para pinturas murales, sus célebres wall drawings, con los que no ha dejado ninguna posibilidad estructural sin ensayar, ya que ha proyectado y ejecutado más de mil doscientos. Ahora se muestran en Santander 17 de ellos, que permiten seguir la evolución formal y conceptual del dibujo mural del artista. En estas obras, que se borran y desaparecen una vez concluida la exposición, predomina la idea sobre la materialidad y se pone en evidencia el interés por unos procesos creativos en los que participan diferentes artistas que, siguiendo las instrucciones de los proyectos, dibujan las líneas y las formas sobre los muros.

Sol LeWitt 17 Wall Drawings 1970-2015. Fundación Botín, Santander. Hasta el 10 de enero de 2016.

Sol LeWitt. Galería Elvira González, Madrid. Hasta el 31 de octubre de 2015.

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