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ENTREVISTA

Aurora Luque: “Todo lo personal es político y lo político es personal”

La escritora publica un poemario-denuncia-retrato hecho de 45 poemas sísmicos de la realidad más actual

La poeta Aurora Luque.
La poeta Aurora Luque.

Naufragio: mientras el poder derrumba grandes logros sociales, la sociedad entroniza dioses peregrinos, denuncia la poeta Aurora Luque. Son las grietas del mundo que tiembla, donde, escribe, “todos somos Simbad o don Quijote. (…) Y se embarcó de nuevo, la proa hacia el abismo, / para morir viviendo”.

Lo que ocurre es que el poder tiene una doble coartada: “No hemos sido capaces de desmontar la voluntad del poder, a la vez que hay un ídolo que ampara las idolatrías variadas de estos tiempos: la tecnología por la tecnología. Hay un embobamiento. No se va a lo esencial”, advierte Luque (Almería, 1962). Es lo que canta en Personal & político (Fundación José Manuel Lara) su nuevo libro de poemas con el que da un giro literario, sin abandonar sus ecos del mundo clásico. Es un poemario-denuncia-retrato hecho de 45 poemas sísmicos de la realidad más actual ofrecida por esta mujer que también es traductora, editora y profesora de griego. Es el penúltimo escritor empujado a dejar testimonio del presente ante la inevitable filtración de la realidad en la creación, y de la singular actitud de la sociedad. Y Luque lo hace siete años después de su aplaudido La siesta de Epicuro.

No se sabe a ciencia cierta cuándo empezó el temblor derivado en naufragio. Pero la indignación de la poeta nace de que, afirma, “bastantes seguridades sociales se han derrumbado y estamos más enfadados que nunca. Por eso hay que hablar más alto y claro”.

El título remite a un lema de los años 70 para extenderse a otros ámbitos con la intención de desmontar y explotar la etiqueta de lo público para el hombre y lo privado para la mujer"

Sus versos escrutan lo real desde su apariencia inofensiva. Y es, a la vez, “un libro feminista pero no sólo orientado a ello”, aclara Luque. La llave está en el mismo título: Personal & político que “remite a un lema de los años 70 para extenderse a otros ámbitos con la intención de desmontar y explotar la etiqueta de lo público para el hombre y lo privado para la mujer. Todo lo personal es político y lo político es personal”, sentencia la poeta. Cree que lo individual depende de la manera “como se articula el poder en nuestra sociedad”.

Luque se detiene en lo femenino, del paso atrás dado en los últimos años: “Parece que las conquistas son para siempre pero no es cierto. Es tan fuerte el deseo de ridiculizar la propia palabra femenino que debilita, a veces, la reivindicación. Hay fuerzas oscuras en este país, y se oyen demasiado fuertes, mientras la sociedad juguetea con los roles. Aún falta hacer valer lo suficiente la igualdad. Los estereotipos siguen haciendo mucho daño”.

Este registro de Personal & político, donde se ven algunas de las grietas que dejan los temblores del siglo XXI, se compone de dos libros de viaje, Cuaderno del Sureste y Cuaderno Vieja América. De apuntes para un diario nutrido de la prensa y la realidad que luego merodearon por su cabeza. Todo empezó el 5 de octubre de 2011. Algunos, o muchos, recuerdan esta fecha. Es el día en que murió Steve Jobs, el creador de Apple. Aurora Luque estaba en Nueva York. De repente, no daba crédito a lo que veía y escuchaba, la conmoción causada por el fallecimiento del presidente de Apple en los medios y en la calle. “Es como si en tiempos de Mozart celebraran al fabricante de pianos”. Ese revuelo le dio la pista sobre la ruta en la cual se había embarcado la gente, la sociedad: “Hay un ídolo que ampara esas idolatrías variadas: la tecnología por la tecnología. Hay un embobamiento. No se va a lo esencial”.

Se ha perdido criterio a la hora de evaluar y se ha cedido a la ligereza o la visceralidad, en lugar de dar herramientas para su análisis"

Aquella muerte y su onda expansiva le inspiraron un poema, una parodia que empieza por recordar dónde yacen faraones, santos, monarcas, reyes y grandes artistas, hasta anunciar: “Hoy ha muerto un Leonardo: la gente va a rezarle. / A Steve Jobs lo veneran en el cubo de Apple. (…) Realizó sus milagros: justa es la idolatría. (…) La ilusión de guardar el mundo comprimido / en órgano portátil cual un segundo ombligo (…) por eso, oh Jobs, oh Jobs, mi saeta te canto, / ya no habrá más milagros que nos hechicen tanto”.

Tras ese canto, Aurora Luque oteó más allá de Jobs y vio que era solo un fragmento del autorretrato que el mundo creaba de sí mismo. Tecnología, televisión, Internet como vivero de ídolos fugaces, paraísos ficticios y emociones sobredimensionadas. No se va a lo esencial, insiste: “La falta de perspectiva para apreciar y valorar las cosas hace que cada semana haya películas y libros geniales, según los medios y la crítica. Se ha perdido criterio a la hora de evaluar y se ha cedido a la ligereza o la visceralidad, en lugar de dar herramientas para su análisis”. Lamenta que la gente quede impactada por el presente inmediato y se deje llevar por el ritmo vertiginoso del mundo.

La sociedad te quiere estresado. El ideal del consumo está hipertrofiado. No hemos sido capaces de desmontar la voluntad del poder. De ahí viene mi indignación"

En Personal & político todo son historias de vida. Luque ha creado poemas más narrativos y terrenales sin perder el diálogo con el mundo clásico tradicional de su poesía. La mirada que reconoce cómo el cine y la televisión, por ejemplo, moldean, cada vez más, al individuo. “Para bien y para mal. Nuestro cuerpo está hecho de agua y nuestra mente de cine”, sentencia la poeta. Convierte en poesía irónica y satírica a Donald Draper, el protagonista de la serie Mad Men. Luego se extraña, pero no se sorprende, del poder de seducción de lo audiovisual que es más pasivo, frente a la seducción más activa que ofrece un libro, “algo más rico y que te convierte en coautor e incentiva, realmente, tu imaginación y tu ingenio”. Y da con la clave del problema: “La educación es lo básico. Esa ausencia crea el embobamiento más sensiblero. Tampoco hay que olvidar que la autoeducación es más importante cada día”.

Son los tiempos de la pirotecnia que ella busca eclipsar: “La sociedad te quiere estresado. Te quiere trabajando 12 horas para que compres cosas. El ideal del consumo está hipertrofiado. No hemos sido capaces de desmontar la voluntad del poder. De ahí viene mi indignación”, reconoce la autora de poemarios como Hiperiónida, Problema de doblaje y Carpe noctem. Por eso detrás de su propósito vital está Epicuro, “en mi carpe diem”, confiesa, “está el himno a la lentitud, de saborear la vida, de apurarla, de disfrutarla con cada uno de mis sentidos para enriquecer mi experiencia”.

Personal & político vuelve a recordar la paradoja de la existencia, que lo más combatido es lo más anhelado: “No quedan resquicios para refugio del romántico”. Y la voz de Aurora Luque da paso a uno de sus poemas donde Marguerite Yourcenar y Adriano conversan en un vagón de Amtrak:

“No hace falta, Adriano, llegar a los umbrales de la muerte.

A veces esa salas ateridas y pálidas

las visita la mente mucho antes, cuando el no-amor practica

glaciales cirugías sobre un músculo torpe / que llamaron deseo.

El juego que la mente te ofrece, ya de vuelta,

es un juego de naipes oscuros con guadañas.

Caléndula, prímula, pústula.

A veces esas salas blanquecinas y gélidas

Las visitamos antes, mucho antes”.

Aquel vivir del mar. Acantilado. 280 páginas. 20 euros.

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