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“Los Juegos Olímpicos son lo que son por la televisión”

El ingeniero español Manuel Romero Canela, ha sido desde 1984 el responsable de la señal de todas las citas del COI

Manuel Romero Canela posa con el galardón Especial a la Tecnología.
Manuel Romero Canela posa con el galardón Especial a la Tecnología. EFE

Hablar español fue una suerte para Manuel Romero Canela. Gracias a su idioma materno y a la gran labor de TVE en el Mundial de fútbol de España en el año 1982, en cuya realización participó, los responsables del Mundial de México le llamaron para experimentar con la retransmisión vía satélite. “Para mí fue un gran salto, era un ingeniero español de 26 o 27 años y lo de México me dio pie para firmar un contrato con la cadena ABC y organizar la cobertura internacional de los Juegos de Los Ángeles 84”.

Desde entonces Romero ha estado detrás, invisible pero determinante, en todas las retransmisiones de los Juegos Olímpicos, 12 en total. Ahora, apartado de la primera fila sigue teniendo proyectos en marcha. Tras recoger el jueves el premio de la Academia de la televisión a la tecnología, Romero viajó ayer hacia Argentina y Río de Janeiro, donde tiene en marcha nuevos proyectos que prefiere no avanzar.

De su mano han llegado las innovaciones tecnológicas que permiten seguir los Juegos Olímpicos como si se estuviera en el estadio. En Los Ángeles llegó la señal personalizada para cada país, en Londres 2012 llegó la multipantalla y las cámaras captaron por primera vez a la perfección la natación sincronizada. “Los Juegos no serían lo que son, el gran espectáculo mundial, sin la televisión, no solo por la repercusión que le dan, sino también económicamente, por lo que generan los derechos deportivos”.

Desde su creación en 2003, presidió la Olympic Broadcasting Services, la compañía del Comité Olímpico Internacional para las retransmisiones.

Romero es el español que más premios Emmy atesora, nueve. Ahora la Academia de la Televisión le ha otorgado el premio a la tecnología. Reconoce que para su familia, que siempre le acompañaba, ha sido duro tanto viaje y tanto cambio. De sus recuerdos, se queda con los de Barcelona 92, “por lo que significó emocionalmente para mí”.