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ENTREVISTA

“Con Adolfo Suárez me tentaron para que me metiera en política”

Luis del Olmo.
Luis del Olmo.

Después de más de cuatro décadas ininterrumpidas en la radio, Luis del Olmo (Ponferrada, León, 1937) abandona las ondas. Y no por decisión propia. Vocento ha alquilado las frecuencias de Abc Punto Radio a la Cope y desde la semana pasada emite la programación de la cadena propiedad de la Conferencia Episcopal. Con 76 años cumplidos, el periodista tenía el sueño de estar ante el micrófono hasta los 80. “Quería que la decisión de retirarme fuera mía. De haber sabido este final no hubiera vendido mis emisoras”, afirma con cierto tono de amargura. “Me hubiera quedado con mis emisoras en Cataluña y algunas otras, una de ellas en Madrid, y hubiera hecho una cadena más sencilla. Pero el hecho de que hayamos llegado a este momento y que 150 personas se vayan a la calle me produce una tristeza tremenda. La dirección de Punto Radio tenía que haber hecho un esfuerzo mayor e intentar seguir transmitiendo hasta disponer de 150 postes [frecuencias]”.

Del Olmo, que ha puesto en antena Protagonistas en cuatro cadenas (RNE, Cope, Onda Cero y Punto Radio), dejó esta temporada el magacín matinal y se centró en una colaboración diaria y una entrevista semanal. Afirma que “el gusanillo” no se le pasará nunca, pero si ningún micrófono se le abre se volcará en 25 TV, su pequeña televisión local de Barcelona. “Ahí tengo un sueño incumplido. Y aunque lo mío no es la televisión, puedo estrenar una aventura nueva”.

A Punto Radio le vendió hace pocos años las 24 emisoras de Onda Rambla —mantuvo dos en su pueblo natal—. “Y bien vendidas están”, admite. “La pena es que todo el dinero se lo ha llevado mi contable. Espero que muy pronto el juez nos llame y nos comunique lo que yo ya sé: que no hay posibilidad de encontrar el dinero. Al tal Rogelio Rengel, el sinvergüenza este, no le han encontrado el dinero que creíamos que tendría en Andorra o Suiza. Se lo ha gastado, se lo ha pulido, no sé si en la Bolsa o en artes escabrosas. Han sido algunos millones de euros... seis o siete”. Aquel episodio le marcó a fondo. “Era tanta la confianza... Era como de la familia. De hecho, tenía la llave de mi casa. Ha sido terrible. Una bofetada. He tenido la suerte de que las marcas comerciales han confiado en mí y la publicidad me dio mucho dinero. Pero ese sinvergüenza me lo quitó”.

El cierre de la cadena de Vocento ha sido también doloroso —“sobre todo por los compañeros que han perdido el trabajo”—. Cree que la gestión “no ha sido buena” y que fue “un error” anteponer el nombre de Abc. “Pero está claro que con pocos postes no hay muchas probabilidades de éxito. De poco vale tener una buena programación. Ya puedes traer a la tertulia al papa y al presidente de los Estados Unidos, que es predicar en el desierto”.

Distintas eran las cosas durante su etapa en la radio pública. “En

RNE estornudabas y lo escuchaban todos los pueblos de España y toda Europa. Espero que RNE despierte y consiga, utilizando esa potencia, competir con la radio privada y vuelva a ser lo que fue. Le falta presupuesto, pero tiene el poderío del kilovatio”.

A la hora de hacer balance de 45 años de radio, el periodista recuerda: “He tenido la oportunidad de trabajar en los últimos años de la dictadura, de inaugurar la Transición con la esperanza de la libertad y de saborear la radio en la democracia, sin censura de ningún tipo, sin entregar los papeles al jefe de programas de cada emisora, sin consultar las preguntas que ibas a hacer a tu invitado. Cuando estalla la democracia, estalla la revolución en la radio y la aventura fantástica para los profesionales que habíamos conocido la mordaza de los micrófonos”.

En todos estos años asegura haber tenido experiencias “maravillosas y horribles”. Entre las primeras citas los momentos hilarantes de Luis Sánchez Polack, Tip. “Aquel Debate sobre el estado de la nación era impagable. Transmitíamos desde Pintor Rosales en Onda Cero. Tras el programa pasábamos por un quiosco y Tip pedía un número del Frankfurter Allgemeine Zeitung. Le decíamos que no sabíamos que dominara el alemán y él respondía: ‘Yo de alemán no tengo ni idea, lo compro para hacer el crucigrama”.

Los momentos amargos llevan el nombre de ETA. “Cuando asesinaron al ingeniero de la central nuclear de Lemoiz pido a los oyentes vascos que condenen el atentado y entre otras llamadas entra la de Jon Idigoras. Me pone verde, dice que estoy generando una escisión en la sociedad vasca. Me llamó de todo. Y yo me despaché a gusto. Fue tan duro que estaba escuchando la entrevista el ministro del Interior, José Barrionuevo, y en ese momento me adjudicó escolta”. Y así ha vivido hasta hace pocos meses, con una sombra que era “como de la familia”. “En aquellos tiempos veía terroristas por todas partes. Mi mujer y yo nos planteamos salir de España. Llegamos a hacer una gestión para irnos a Buenos Aires para trabajar en alguna emisora. Pero era muy duro dejar Barcelona”.

Con la eclosión de Internet y las redes sociales, y la inmediatez que exige el público, Del Olmo asegura que la radio “tiene que espabilar” y las redacciones, “que discurrir”

. Porque la competencia es dura. Y duros son también estos tiempos para el periodismo, con políticos aficionados a las conferencias sin preguntas. “Tarde o temprano, los nuevos políticos serán mejores, más leales y más justos. Hay mucho Bárcenas en este momento. Los políticos venideros serán más limpios y honestos y comulgarán de manera más cercana con la prensa”.

¿Le ha tentado la política? “Con Adolfo Suárez recibí una invitación para que dejara la radio y me metiera en la política. Aquello fue una sugerencia que se esfumó como un azucarillo en un vaso de agua. No hubo más. Estaba tan enloquecido por la radio que ni se me ocurrió tomar en serio aquella oferta”. Esa locura la pasea ahora por toda España, dando charlas sobre sus más de cuatro décadas en las ondas.

ROSARIO G. GÓMEZ

Madrid

El periodista radiofónico Luis del Olmo. / uly martín