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La televisión venera a sus mayores

Dustin Hoffman debuta en televisión con un papel protagonista en 'Luck'

Shirley MacLaine se incorpora a 'Downton Abbey' en la tercera temporada

El actor Dustin Hoffman
El actor Dustin Hoffman

Si Hollywood no es país para viejos, la industria de la televisión se ha convertido en el cementerio de los dinosaurios. Luck debuta el próximo 20 de febrero en el Canal Plus con Dustin Hoffman como protagonista perdiendo su virginidad televisiva a los 74 años y acompañado de Nick Nolte, 70, y Dennis Farina, 67, en los papeles principales de esta serie centrada en el mundo de las carreras de caballos. En Smash, la nueva serie de Steven Spielberg descrita como Glee para adultos y que narra los devaneos de un musical de Broadway, Anjelica Huston, 60 años, se los come a todos como ya hizo Jessica Lange en la serie de terror America Horror Story y confirman los galardones que se suceden para esta leyenda viva de 62 años.

La lista sigue. El interés en Downton Abbey, ese fenómeno televisivo por el que se mide la calidad a ambos lados del Atlántico, sólo aumenta con el reciente fichaje de Shirley McLaine, 77 años, como réplica estadounidense a esa estrella de la misma edad que le da todo el sabor a esta serie británica. Porque McLaine será la consuegra de Maggie Smith. “La respuesta es muy sencilla. Nunca trabajé antes en TV porque nunca me lo propusieron”, admitió Hoffman a este periódico durante la presentación de Luck en Los Ángeles. “Estuve 10 años sin trabajo y nunca me ofrecieron nada hasta que hice El graduado. Eso fue como un interruptor porque a partir de entonces recibí los mejores guiones. Así hasta que llegué a una edad en la que los únicos trabajos que me ofrecieron en cine eran secundarios. En televisión no te desprecian por culpa de la edad”, resume sobre su renovada carrera.

En Luck Hoffman es más que el protagonista de un reparto plural. También es la bandera de una serie que utiliza su retrato como imagen de marca, un sello que tiene convencida a la crítica pero que ofreció un debut por debajo de lo esperado con 1,14 millones de espectadores durante la emisión del episodio piloto en EEUU. El éxito aumenta en Downton Abbey, otra serie coral donde Maggie Smith es el puntal de un drama que ha encontrado su audiencia tanto en su Inglaterra natal como en EEUU, país en el que la serie obtuvo el Globo de Oro al mejor drama. “Yo diría que el secreto de nuestro éxito es que a la gente le encanta ir a un mundo de viejos, sin móviles ni tuits. Aunque Hugh Bonneville tuitea entre tomas”, se divirtió de su compañero de rodaje la actriz Elizabeth McGovern explicando en su opinión el secreto de Downton Abbey. Como admitió su creador, Julian Fellowes, la serie centrada en las vicisitudes de una familia aristócrata británica al comienzo del siglo XX se ha convertido en sinónimo de televisión de calidad. Y Smith, en su mejor marchamo. “Se trata de poder ofrecer una panoplia de gente de diferente edad, expectativas y orígenes todos bajo un mismo techo de manera creíble”, añadió Fellowes. La presencia de MacLaine como Martha Levinson, la madre de Lady Grantham (papel que interpreta McGovern) en la tercera temporada sólo ahondará en la idea. “Mi abuelo (Roland Neame) dirigió a Shirley MacLaine en Gambit en 1966 así que estoy encantado de que se una a nuestro reparto con un personaje brillante que será una contrincante maravillosa para la condesa que interpreta Maggie Smith”, indicó en una nota de prensa el director de la productora, Gareth Neame.

Reconocimiento televisivo

Dados los ejemplos más recientes, queda claro que más que un cementerio, las estrellas entradas en años encuentran en la televisión la calidad y el respeto, además del éxito, que el paso del tiempo les robó en Hollywood. Como dijo Christopher Plummer al recoger su Globo de Oro al mejor actor secundario por Beginners, “crecí pensando que el trabajo de actor era para gente mayor”. Ahora candidato al Oscar por esa misma cinta a sus 82 años, Plummer es una de las rarezas de Hollywood capaz de encontrar a su edad papeles que merezcan la pena en cine. “Tengo mucha suerte”, admitió al conocer su candidatura.

Lo mismo ocurre con Meryl Streep, entre las actrices más taquilleras y batiendo sus propios récords a la hora de aspirar al Oscar incluso si su edad supera con creces la barrera de los 60. “No es sólo un problema en Hollywood. Quizá Europa es diferente pero en el resto del mundo los mayores de 50 son invisibles. Lo raro no es que Christopher Plummer gane un premio sino que tenga un papel de calidad que interpretar”, envidió Hoffman. De ahí que la nueva edad de oro televisiva se haya convertido en el mejor campo de abono para mantener con vida a los mejores actores. “No se trata sólo de la gente de más edad. Son las historias las que se han perdido. Es muy difícil leer un guión que interese en el cine y aquí recibo uno cada dos semanas”, se jactó Lange de su experiencia en American Horror Story.

Las cosas no son tan fáciles y aunque cualquiera de estos profesionales del cine pasados a la televisión aseguran que no hay diferencia entre ambos medios, ni “estigma” como puntualiza Lange, existen otros escoyos. “Yo titubeé antes de aceptar por la dedicación que requieren. No quería comprometerme a más de una temporada”, admitió la actriz. Esto no le preocupó a Hoffman aunque el conocido perfeccionista asegura que tuvo que llegar a un acuerdo con Michael Mann, productor ejecutivo en Luck y director del piloto, para conseguir las tomas necesarias en un medio más ágil como es el televisivo. “Lo cierto es que en cable no rodamos más rápido que en cine”, concedió el realizador. Sus experiencias parecen animar a otros porque Susan Sarandon es el último fichaje de su generación. Al igual que Glenn Close revitalizó su carrera con Damages antes de aspirar este año a un Oscar con Albert Nobbs y Sally Fields encontró una nueva generación de seguidores como la matriarca de Brothers & Sisters Sarandon ha encontrado su nueva carrera en la serie The Big C, un trabajo que aleje a esta estrella que a sus 65 años rezuma calidad y sexualidad de los papeles de esposas ancianas y abuelas a los que Hollywood la confinó estos años.

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