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ANÁLISIS i

Un justo en la tormenta

Apelando sin disimulos a un supuesto valiente en las filas del PSOE para descabalgar la investidura, Arrimadas dio la impresión de no saber ni por asomo lo que es la ética de la responsabilidad weberiana

Arrimadas insinuó en el Congreso que la diputada Adriana Lastra solo tiene experiencia laboral como política del PSOE.
Arrimadas insinuó en el Congreso que la diputada Adriana Lastra solo tiene experiencia laboral como política del PSOE.

A la vista del espectáculo de la primera sesión de investidura, no queda más remedio que volver nuestra atención una vez más a la sabiduría de Max Weber y su famoso texto de 1919, sobre la Política como profesión(concepto distinto al de la política como vocación). Entre otras muchas cosas, Weber aclaró definitivamente la diferencia entre la ética de las convicciones de la ética de la responsabilidad. En el circo parlamentario del pasado sábado, en el Congreso de los Diputados, hubo muchos, muchísimos parlamentarios convencidos de sus convicciones, que en numerosos casos cabalgaban sobre el sectarismo, la mala educación y la peor de las desidias intelectuales.

Max Weber nos hablaba de los inicios de la República de Weimar, y ya decía “Nuestros partidos parlamentarios eran y son gremios. Cada discurso que se pronuncia en el pleno del Reichstag ha sido examinado previamente en el partido. Esto se nota en su inaudito aburrimiento”. Pero no hay que caer en el “ni ni” u otras formas de falsas equidistancias. La extrema derecha, la derecha muy extrema y la derecha entre ambas el día 5 se llevó sin duda la palma del mal gusto.

La extrema derecha, la derecha muy extrema y la derecha se llevaron entre ambas la palma del mal gusto

De Vox, más cómodo en sus vivas a diversos cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado (que no han solicitado tal apoyo) que en las obligaciones del debate parlamentario, lo que hay es lo que hay. Lo que ves y oyes es lo que sus votantes compran y la Constitución es la última de sus prioridades. Del PP cabe decir que el leve ataque de centrismo que pareció tener hace unas semanas ha remitido del todo, y nos sirvió en bandeja lo que es el PP Cosecha 2020. Uno echa de menos la equilibrada balanza entre la ética de las convicciones y la ética de la responsabilidad de un Fraga Iribarne, que ayudó a amarrar la derecha tardofranquista al carro de la transición. Pero hay un “misterio Arrimadas”. Uno pensaría que la actual líder de Ciudadanos (Cs), cada día, ante el espejo, se pregunta “¿Qué hemos hecho mal? ¿cómo hemos pasado de ser el primer partido en las elecciones catalanas, y tener casi sesenta diputados en el Congreso a tener sólo 10?”.

Y más preguntas: ¿seguro que con la (digna y rápida) dimisión de Rivera hemos refundado el partido? Cuando un partido se descalabra es de suponer que habrá un plan, una estrategia y un eje temporal para analizar los pasos siguientes. Lo que venga después tendrá que ser nuevo y además parecer nuevo. Tanto en programas como en caras. Pues no, Ines Arrimadas (ética de las convicciones) sale en tromba para instalarse —a voz en grito— en un inexistente “centrismo” que la sitúa entre el PP y Vox. Apelando sin ambages ni disimulos a un supuesto valiente en las filas del PSOE para descabalgar la investidura, dio la impresión de no saber ni por asomo lo que es la ética de la responsabilidad weberiana. Supongamos que su maquiavélica estrategia hubiese triunfado. ¿Nuevas elecciones? Bien, Israel habrá tenido tres en un año y como si nada, pero en España, aquí y ahora, ¿piensa Arrimadas que ella podrá en pocos meses revertir la situación de “su” partido? ¿Pasar a ser el gran referente del centro derecha o de una gran derecha? ¿un improbable sorpasso del PP? En los colegios religiosos de nuestra juventud, Escolapios o Jesuitas por ejemplo, este tipo de actitud recibía en confesión a modo de respuesta un “Pecado de soberbia, hijo mío (o hija claro)!” Y los curas, en esto al menos, llevaban razón.

En medio de esa zozobra, aparecen algunos justos, como Meritxell Batet o el diputado de Teruel existe

Pero en medio de tanta zozobra, aparecen algunos justos, este tipo de personas que ese día redimen a la humanidad entera. La elegante firmeza de Meritxell Batet es una muestra de ello, ante el infame comportamiento y vocerío de muchas señorías, poco hay que añadir a su manera de conducir la sesión. El héroe del día fue sin embargo Tomas Guitarte, el diputado de Teruel existe, que al final de una primera sesión de debate (de la que muchos salían muy ufanos) él se declaró asombrado y muy negativamente impresionado de cómo “son las cosas allí dentro”, las malas maneras, la crudeza de los intercambios. En la cara se le veía una tentación de lo mas comprensible, la de volver a su casa. Ha recibido, en pocas horas, más de 3.000 emails y mensajes “en las redes” cuyos contenidos pueden ustedes imaginar. Incluso pintadas agresivas en su pueblo y en su casa. Y él ha dicho que no piensa cambiar su voto, que por eso le votaron sus electores.

Pere Vilanova, es Catedrático de Ciencia Política

 

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