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Absuelto el ‘mosso’ acusado de entregar datos personales de sus jefes

La sentencia admite que hay "serias sospechas", pero ve insuficiente el hallazgo de unas huellas dactilares

Comisaría de los Mossos d'Esquadra en Gavà.
Comisaría de los Mossos d'Esquadra en Gavà.

Una sola huella -incluso dos- a veces no son suficientes para dictar una sentencia condenatoria. La Audiencia de Barcelona ha absuelto a Iván L., un agente de los Mossos d'Esquadra acusado de entregar datos personales de sus jefes a un ladrón de pisos como venganza por apartarle de su lugar de trabajo. Los indicios "arrojan serias sospechas" de que el policía obtuvo los datos en comisaría, confeccionó una nota anónima y la puso en manos del delincuente. Pero "no son suficientes" para asegurar que fue el autor "con la certeza que exige una condena penal". Los magistrados también han absuelto a Jordi D., compañero de la comisaría de Gavà y procesado por conocer los planes de Iván L. y no hacer nada para impedirlo.

La Fiscalía acusó a Iván D. de acceder a las carpetas personales de los Mossos ubicadas en un armario del área de administración de comisaría. De allí extrajo, según la acusación, los datos personales de tres de sus jefes; entre ellos, el jefe de investigación que unas semanas antes le había apartado de la unidad. Según declaró el subinspector, lo hizo por su "bajo rendimiento". La Fiscalía consideró que el agente tramó el plan como venganza por esa decisión.

La sentencia admite que hay "sospechas" sobre Iván L., pero no son concluyentes. Para empezar, la División de Asuntos Internos (DAI) de los Mossos encontró huellas dactilares del agente en dos de las tres carpetas de los afectados. En el juicio, el acusado alegó que había estado revisando todas las carpetas unos meses antes en busca del justificante de una dieta que había perdido. "La explicación puede resultar extraña, pero no es del todo inverosímil", aseguran los magistrados. La responsable de administración, de hecho, señaló en el juicio que Iván L. le consultó sobre ese problema. Las huellas, además, solo estaban en el exterior de las carpetas, pero no en los folios de su interior, donde estaban los datos personales, según subrayó el abogado del agente, el penalista José María Fuster-Fabra.

Iván L. admitió que estuvo en comisaría la noche del 13 de enero de 2017, pero solo para tramitar su baja. En esa fecha sitúa la Fiscalía la elaboración e impresión de la nota anónima. La sentencia rebate también ese punto y señala que el informe pericial indica que ese mismo modelo de impresora existe también en otras comisarías (Viladecans, Castelldefels) y que el documento no tuvo por qué imprimirse entonces.

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