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Toda la oposición rechaza las normas de la Cámara sobre el uso de salas e indumentaria

Los populares esgrimen que el reglamento, que ha salido adelante con sus votos, se limita a fijar "por escrito" lo que ya se hacía y a evitar que el salón de plenos se convierta "en un manifestódromo"

Santiago de Compostela
Feijóo, en el Parlamento gallego, en octubre de 2017.
Feijóo, en el Parlamento gallego, en octubre de 2017.

Todos los grupos de la oposición -PSdeG, Común da Esquerda, BNG y Grupo Mixto- se han opuesto en bloque a las normas propuestas por la Presidencia del Parlamento para regular el uso de las dependencias del Pazo do Hórreo, que incluyen, entre otras cuestiones, que se impedirá la presencia de quien lleve prendas de vestir (como camisetas reivindicativas), carteles u otros elementos que "menoscaben el decoro" de la Cámara. El texto ha salido adelante hoy gracias a los únicos votos del PP.

Los populares, con su portavoz parlamentario al frente, Pedro Puy, ha defendido este reglamento, mientras que su homólogo en el PSdeG, Xoaquín Fernández Leiceaga, avanzó antes de la votación que, si la propuesta se mantenía tal y como se remitió a los grupos, los socialistas "se opondrían". "Tenemos una serie de objeciones que les vamos a hacer llegar", avanzó. El órgano rector del Parlamento, en el que no están representados ni el BNG ni el Grupo Mixto, fue el que adoptó una decisión final sobre la propuesta, cuestión que fue objeto de crítica por parte de la nacionalista Ana Pontón.

Leiceaga reivindicó el uso "amplio" de las dependencias parlamentarias, dando "por supuesto" que los grupos harán "un uso razonable" de las salas y sin introducir "sospechas" a priori sobre las actuaciones que se van a llevar a cabo. "Tampoco tiene demasiado sentido" para el PSdeG la disposición relativa al "decoro", al considerar que se trata de una cuestión de "difícil apreciación". Por tanto, señaló que era "necesaria una revisión en profundidad" de esas normas para que el PSdeG pudiese "apoyarlas". "Tal y como están no van a contar con nuestro apoyo", señaló.

Por su parte, la parlamentaria del Grupo Común da Esquerda Luca Chao avanzó que los integrantes de su formación no se darían por "aludidos" en el caso de que entrase en vigor este reglamento al considerar que la Cámara gallega debe ser "la casa de la ciudadanía de Galicia". "Y las restricciones que se hacen a las visitas nos parecen claramente excesivas", subrayó Luca Chao, quien aseguró que padecieron "las consecuencias de que las personas que vienen al pleno, por usar una camiseta, fuesen expulsadas". Frente a ello, cree que el Legislativo gallego debería ser "mucho más flexible". "El decoro de la Cámara tiene que ser totalmente compatible con las reivindicaciones ciudadanas, para eso está el Parlamento", manifestó.

Ana Pontón (BNG) alertó de que es "gravísimo" que el PP quisiese "aprobar un reglamento" que contribuye a "amordazar" a la ciudadanía y a los diputados, además de censurar que la Presidencia de la Cámara había planteado que estas normas se debatirían en la Xunta de Portavoces -donde todos los grupos tienen presencia- y, sin embargo, fue aprobado en la Mesa, "donde el PP tiene mayoría".

"No puede haber una limitación de los derechos de los diputados o de la ciudadanía", esgrimió el BNG, convencido de que "cerrar" el Parlamento con esta norma es "una muestra más del delirio autoritario" del PP, al que acusó de "confundir la mayoría absoluta con el absolutismo".

"Los populares demuestran que están muy nerviosos al final de esta legislatura", interpretó Pontón, quien advirtió que, si el reglamento salía adelante, estudiaría todas las vías -incluidas las legales- para que "no se aplique" porque es "no solo una mordaza, sino también un ataque a la democracia".

Por su parte, el portavoz del Grupo Mixto, Luís Villares, lamentó la "pobreza democrática" de la Presidencia de la Cámara, convencido de que ésta "no tiene parangón en la historia de la autonomía". A su juicio, con este tipo de pasos se busca "amordazar aun más". "Lamentamos la pérdida de democracia en esta Cámara y estudiaremos la forma de recurrir este documento, aunque sabemos que el margen de discrecionalidad del presidente es amplio", sentenció, antes de advertir de que, aunque se "amordacen" los problemas, "los problemas no dejan de existir".

Enfrente, Pedro Puy defendió unas normas que, según su interpretación, se limitan a llevar al plano escrito los protocolos habituales de la Cámara autonómica, además de ser "garantía de la independencia" en la actividad del Parlamento y de los diputados, evitando que el salón de plenos pueda convertirse, por ejemplo, "en un manifestódromo".

Puy esgrimió que en todas las Cámaras "hay unas normas que garantizan la inviolabilidad de los diputados y que los diputados puedan realizar sus funciones con independencia", antes de subrayar que las que planteaba la Presidencia del Parlamento gallego son "menos restrictivas". "Son normas para todos y quien está a favor de la independencia de las actividades del Parlamento, estará a favor", auguró. En cuanto al uso de las salas, defendió que, igual que en cualquier universidad si los estudiantes quieren usar un aula tienen que pedir permiso al decano, con más motivo tiene que hacerse en el ámbito del Parlamento, para evitar situaciones que puedan "reventar la expresión popular" que representan los diputados electos.

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