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Omella niega que ocultara al Vaticano papeles sobre la paternidad de un sacerdote

El arzobispo de Barcelona comparece como investigado por la expulsión de un religioso

El cardenal Omella, a la salida de su declaración ante la juez.
El cardenal Omella, a la salida de su declaración ante la juez.

El cardenal Juan José Omella negó ayer haber maniobrado para expulsar de la Iglesia a un sacerdote. En una breve declaración como investigado ante una juez, Omella aseguró que remitió al Vaticano las pruebas que exculpaban al cura de una supuesta paternidad. El arzobispo de Barcelona no supo decir, sin embargo, por qué el expediente de Roma finalizó de todos modos con la expulsión y negó que haya otras acusaciones distintas contra el sacerdote que le denunció, según han explicado a EL PAÍS fuentes judiciales.

Omella fue escueto delante de la juez y esquivo ante los medios. El cardenal declaró como investigado ante la titular del juzgado de instrucción número 10 de Barcelona, Míriam de Rosa, por su presunta participación en una trama para apartar a un sacerdote de la iglesia. En su declaración, de apenas diez minutos, negó las acusaciones formuladas por el sacerdote. Ya en la calle, expresó su “confianza en la justicia”. “Espero que todo irá bien. He intentado decir toda la verdad y solo la verdad”, dijo Omella, escoltado por su jefe de gabinete y los responsables de prensa del Arzobispado de Barcelona, que se aseguraron de que no hubiera preguntas. “Ya está, ya está”, intervinieron mientras le acompañaban hacia el Nissan Qashqai aparcado en la Gran Vía de Barcelona.

Visiblemente incómodo por la situación —la declaración de todo un cardenal como Omella, considerado uno de los hombres del Papa Francisco en España, es un hecho inédito—, trató de restar importancia a la querella del cura Miguel Ángel Barco. Barco acusa al cardenal de intervenir para apartarle de la iglesia al atribuirle una supuesta paternidad que él niega. El sacerdote asegura que puso a disposición del arzobispo de Barcelona pruebas que le exculpan, y que éste evitó remitirlas a Roma, lo que acabó provocando su expulsión. Desde finales de 2017, Barco no puede ejercer como cura y ha dejado de percibir el sueldo de la iglesia.

La respuesta de Roma y nuevas pruebas

La juez de Barcelona no solo admitió a trámite la querella del sacerdote y llamó a declarar al cardenal Omella, sino que remitió una comisión rogatoria al Vaticano. La respuesta de Roma, en caso de producirse, puede ser clave, ya que contendrá el expediente completo seguido contra el cura y la presunta intervención del arzobispo de Barcelona. Los abogados de Miquel Àngel Barco presentaron, además, nuevas pruebas, incluida la grabación de una conversación mantenida con Omella.

El sacerdote decidió querellarse contra Omella y la juez la admitió a trámite por un delito de falsedad. La juez también acordó solicitar una comisión rogatoria a la Ciudad del Vaticano para que envíe “copia del expediente seguido” contra Barco y que culminó con su expulsión. Ayer, la respuesta del Vaticano aún no había llegado y es probable que el trámite pueda prolongarse unos meses, según fuentes judiciales.

Omella aseguró que sí remitió al Vaticano las alegaciones de Barco. Mencionó incluso, siempre según fuentes judiciales, que recordaba que existían dos actas notariales en las que se dejaba constancia que el sacerdote no era el padre de la criatura. El abogado del cura le preguntó entonces si no le extraña que, con esos documentos en su mano, el Vaticano decidiera expulsar a Barco. “No lo sé”, respondió Omella.

Los hechos se remontan a 2006, cuando Barco ejercía en su diócesis, Alcalá de Henares (Madrid). El sacerdote tenía tratos con una mujer que iba a ser madre soltera y decidió asesorarla. Esa intervención generó suspicacias entre los familiares de la mujer, siempre según la versión del sacerdote. La familia acabó acudiendo a la Iglesia en busca de explicaciones y ante la sospecha de que Barco fuera el padre.

El cura no se explica cómo es posible que, diez años después de los hechos, se iniciara un expediente contra él por esa negada paternidad. En su querella, asegura que esos procesos deben iniciarse a instancia de algún obispado y recuerda que tanto la diócesis de Alcalá como el arzobispado de Zaragoza —estuvo destinado, durante unos años, en la localidad de Épila— han negado haber impulsado expedientes de ningún tipo. Omella detalló ayer ante la juez que el expediente del Vaticano tiene que ver con la paternidad y no con otro tipo de acusación, según las mismas fuentes.

Pese a que se le retiró el “estado clerical” a finales de 2017 —no puede vestir el hábito, predicar ni celebrar sacramentos—, Barco se niega a acatar la orden. La iglesia le considera “en rebeldía”.

 

 

 

 

 

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