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“¿Por qué hay que dar una medalla a El Corte Inglés? No se puede”

Catapultada al primer puesto de la lista de Unidas Podemos tras la escisión de Errejón, es Licenciada en Filosofía y fundadora de formaciones activistas como Juventud sin Futuro

En la Plaza de la Paja reina un barullo de recreo de instituto. Es uno de los lugares de Madrid que más gustan a Isabel Serra. El jaleo combina con la juventud de la candidata de Unidas Podemos-Izquierda Unida-Madrid en pie a la Comunidad de Madrid. Cree que pese a que la despachen con tono paternal, sus 29 años son una garantía de proximidad y dinamismo.

Pregunta. ¿Cómo empezó usted en política?

Respuesta. Cuando iba al instituto y en los primeros años de la universidad, contra el plan Bolonia. Ya no me despegué hasta el final de la carrera. Después entré en anticapitalistas y me enrolé en Juventud sin Futuro. La primera protesta que hicimos fue un mes antes del 15-M, un precedente. Madre mía, tenía entonces 21 años.

P. A su edad, con 29, no se atreverá a decirme eso de: ¡Cómo pasa el tiempo!

R. Pues sí… Es que desde que fundamos Podemos hasta ahora han ocurrido tantas cosas y de forma tan condensada que parece más largo.

P. ¿Tantas cosas como que hemos pasado de Unidos Podemos a desunidas Podemos?

R. Algunos compañeros hayan decidido tomar un camino distinto. Pero tenemos una importante base social de 3,7 millones de votos.

P. Usted es consciente de que la fragmentación del voto es el arma de destrucción masiva más terrible de la izquierda. ¿Hay manera de no caer en ella?

R. Se da por un montón de causas. No sé. Hay quien piensa que un camino por libre trae mejor resultados que juntos y se demuestra que no. No estamos en la misma situación de movilización que hace cinco años. Durante ese tiempo han pasado cosas importantes. El PP está fuera, la situación en Cataluña, el surgimiento de Vox… Ante eso, algunos prefieren ir por libre.

P. También dicen esos resultados que la izquierda ha optado por algo más conservador: volver al PSOE.

R. La campaña del miedo les ha funcionado. El PSOE será un calmante, pero el antídoto contra la extrema derecha que recorta para volver a los servicios públicos de calidad somos nosotras.

P. La moderación de Pablo Iglesias en la campaña, ¿ha contribuido a que prefieran al más experimentado?

R. No creo que Pablo haya sido moderado. Ha hecho un discurso impugnatorio fiel al espíritu del 15-M. Hablar sin insultar en los debates no es moderación, es educación. Hay un voto que pide estabilidad. La crisis continúa, es profunda. Eso lleva a una sensación de inseguridad y pérdida de control de nuestras vidas. Tiene que ver con los recortes, con el estatuto de los trabajadores, con los falsos autónomos, con los estudiantes que pagan un master para formarse y en realidad lo hacen para trabajar gratis…

P. Y contra eso, no funciona mejor una izquierda más en bloque. ¿Será que los egos no dejan aprender de los errores?

R. Claro que hay muchos egos. Y es un riesgo que debe asumir una organización cuando entra en las instituciones.

P. Esa reserva hacia las instituciones representa un eje de su discurso. ¿Es constructiva o destructiva?

R. Hay que cambiarlas para que se pongan al servicio de las mayorías. Los avances sociales no se dan sólo ahí, sino en otros lugares y en quienes se movilizan en la calle en pro del feminismo o el ecologismo... Esa perspectiva es fundamental. Y la crítica de quienes denuncian la profesionalización de la política. Llega un momento en que los políticos se desvinculan de las mayorías y empiezan a actuar en favor de otros intereses.

P. Tienta mucho ver por un agujerito una reunión familiar con su hermana y con su padre. Su hermana Clara, errejonista y su padre, un liberal. ¿Cómo es?

R. ¿Por qué? Es muy normal. Un día hablamos de política y otro de cómo nos va con nuestras parejas.

P. Y cuándo discuten de política, ¿qué?

R. Una conversación con mi hermana es diferente a la que puedo tener con mi padre, que puede llegar a votar a la derecha. Él es liberal, liberal.

P. Pero se quieren…

R. ¡Hombre, cómo no nos vamos a querer!

P. Seguro que él está hasta orgulloso, aunque colaborara en la Libertad Digital de Federico Jiménez Losantos.

R. No lo sé… En algunas cosas hemos salido muy parecidos. Es periodista. Durante algunos años, yo quería ser corresponsal de guerra.

P. Ya que en Podemos solo pueden presentarse a dos legislaturas, ¿qué va a ser de su vida después?

R. Me dedicaré a trabajar en temas de derechos humanos y políticas sociales. No me importaría viajar para eso. Pero eso, ahora mismo, no me preocupa. Aunque hace unos meses estaba pensando salir de aquí ya, eh.

P. ¿Era la más formal entre sus hermanos o la más cañera?

R. De niña era muy tímida y muy responsable. No era una niña muy femenina, me gustaba subirme a los árboles, jugar con los chicos. También tocaba el violín y estuve seis años en el conservatorio. Es duro, meten mucha caña.

P. ¿Qué aprendió de la música?

R. Creo que me aportó una sensibilidad más profunda. Debemos tratar de impartirla para que los niños se quieran involucrar más, es demasiado exigente.

P. Hablando de música. Imaginemos que a usted la nombran consejera de Cultura y tiene que ir a los patronatos del Teatro Real, ahí, con todo el Ibex 35. ¿Cómo se vivirá ese choque?

R. Nosotros ya vamos a reuniones con empresarios, asumimos que tenemos que trasladarles nuestras propuestas. Pero no tenemos que ir a todo, tampoco. El otro día no fui a la celebración de la Fiesta de la Comunidad de Madrid en la Casa de Correos.

P. ¡Pues la que se perdió! Con Ángel Garrido de convidado de piedra y Errejón sentado al lado de la candidata de Vox. Un número. ¿No le corroía el morbo?

R. Pues, no. ¿Por qué hay que dar una medalla a El Corte Inglés? ¡A El Corte Inglés! No se puede.

P. ¿Cuándo se independizó?

R. Con 19 años, cuando empecé a estudiar.

P. ¿Haciendo la carrera en la misma ciudad que vivía con sus padres? Eso es muy poco español.

R. Fue un proceso natural, me apetecía. Lo compaginaba con curros precarios. Repartir publicidad, trabajar en una tienda de ropa, una relojería y estudiar la carrera. También mis padres me pasaban algo de dinero. Espabilé rápido. Hasta pedí un préstamo.

P. ¡No!

R. Sí, y lo sigo pagando.

P. ¿Hasta qué punto la responsabilidad de ser cabeza de lista de un partido con posibilidades pesa más por ser tan joven?

R. Es muy grande la responsabilidad. Ser joven sirve para muchas cosas: el acercamiento a ciertos asuntos, las inquietudes y el dinamismo pero también te lo pone más difícil. No creo que no estemos preparados por ser jóvenes pero al ser mujer y joven siento un cuestionamiento constante. De lo que debes y puedes hacer. Noto mucho paternalismo. Aunque sea por intentar ayudarte, no deja de ser paternalismo.

La sustituta de Íñigo Errejón

Isabel Serra nació en Madrid hace 29 años y es licenciada en Filosofía por la Universidad Complutense. Desde su etapa estudiantil se enroló en el activismo y fundó grupos como Juventud sin Futuro, uno de los más activos en el 15-M. Entró en Podemos como parte de Izquierda Anticapitalista, formación que abandonó en abril de 2018. Ha sido diputada de la asamblea autonómica de Madrid desde las pasadas elecciones. La escisión de Íñigo Errejón, antiguo cabeza de lista de Unidas Podemos, la catapultó al primer puesto de la candidatura.

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