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“Si perdemos esta guerra lo perdemos todo”

Entre los taxistas de Madrid cunde la sensación de que si se rinden tras diez días de paro y protestas sería muy difícil retomar la lucha

Taxistas protestan en la Puerta del Sol, este miércoles.

“¡Taxistas!, ¿Estáis cansados? ¿Es verdad lo que se está diciendo por ahí?”, pregunta Matías, micrófono en mano, frente a la sede del Partido Popular en Madrid. “¡No!, responden al unísono el millar de conductores allí concentrados este miércoles y que por décimo día han continuado con el cierre patronal del sector del taxi en Madrid. Sin embargo, en privado, muchos reconocen que la situación se está alargando más de lo esperado sin obtener resultados. “Ya no queda otra que seguir hacia adelante”, es la respuesta que más se repite entre los manifestantes.

Los taxistas, liderados por las cinco asociaciones madrileñas, votaron en un referéndum ir a un paro indefinido que fue aprobado de forma abrumadora. Pretendían forzar la mano de la Comunidad de Madrid, que se resiste a recortar el tipo de servicio que prestan Uber y Cabify por medio de las licencias de vehículos de transporte concertado (VTC). Pero el Gobierno regional se ha plantado, alegando que las reivindicaciones del taxi buscan "fulminar" al sector de los VTC.

La noticia del rechazo por parte del Gobierno regional a la última propuesta presentada por los representantes de los taxistas este mismo miércoles llega a los manifestantes unas horas después y la reciben con resignación. “Se ríen en nuestra cara. Garrido, el ministro… todos”, reflexiona Javier Moreno, de 36 años y taxista desde hace cuatro.

Entre los taxistas cunde la sensación de que si se rinden sería muy difícil retomar la lucha.“Nos manifestamos de forma pacífica y no conseguimos ningún tipo de resultado. Al final quieren ahogarnos con el paso de los días. Lo tienen todo a su favor y nosotros si perdemos esta guerra lo perdemos todo. Simplemente por eso hay que seguir”, dice Moreno.

El desánimo comienza a cundir entre los taxistas ante la falta de resultados tras más de una semana y media sin ingresos. Suena el ya famoso “sí se puede” a coro, aunque muchos de los que lo cantan dudan de que realmente se pueda. ”Nos están llevando al límite. Hasta el límite de no poder pagar nada y que el banco se quede con mis licencias. Yo he tenido que pedir un crédito para pagar mi hipoteca, y otro para pagar la licencia del taxi, que me costó 150.000 euros. Y ahora nos acaban de pasar el IVA y el IRPF. Cada día más es una ruina, pero hay que seguir”, cuenta David Gutiérrez, taxista de 30 años con ocho de experiencia en el sector.

No solo los bolsillos se resienten. Según aseguran los taxistas, el paso de los días hace cada vez más difícil conciliar las protestas con la vida familiar. “Estoy viendo a mis hijas en vídeos por el móvil, porque no puedo ir a mi casa. Tanto mi marido como yo somos taxistas. Hemos estado acampados y las niñas acaban preguntando que dónde estamos, que por qué no vemos a los papás, no entienden nada”, asegura Cindy Taboada, de 32 años.

"Yo soy mujer y madre de taxista, y esto nos afecta muchísimo a toda la familia, porque no podemos ni pasar por casa. Venimos aquí todos, mujeres, sobrinos, primos... a pasar frío y a luchar por nuestras familias", confiesa María García, de 55 años.

A pesar de ver cada día más complicado llegar a un acuerdo, todos aseguran que no tienen intención de rendirse. “Esto es cuestión de dinero entre políticos. Una vez que hemos entrado en esto, y hemos estado todos estos días, no podemos retroceder ni un paso. Aunque posiblemente no vamos a conseguir nada, por desgracia, por lo menos que vean que estamos ahí al pie del cañón todos los días”, asegura José Rodrigo, un veterano taxista de 60 años que ha ido a manifestarse junto con su mujer.

Eso sí, temen que el desgaste de todos estos días acabe por provocar la pérdida de prestigio del sector entre la gente, aunque aseguran seguir unidos. “Después de tantos días de huelga es lógico que haya alguna división, alguien que quiera trabajar. Pero volver hacia atrás es difícil, la moral y la confianza en nuestros dirigentes es total y la grandísima mayoría queremos seguir”, dice Guillermo Marquina.

Protestas y cortes de tráfico

Por ello, siguen solicitando, tanto a taxistas como al resto de la gente, su apoyo. Tras manifestarse ante la sede del PP en la calle Génova, este miércoles continuaron su protesta en la Puerta del Sol, frente a la sede del Gobierno regional. Sobre las 19.30 continuaron una marcha por la ciudad y llegaron a cerrar durante más de media hora un tramo de Gran Vía.

Algunos hablan de una "uberización" de la economía, un neologismo que toma prestado el nombre de su mayor rival, la empresa estadounidense Uber, para advertir de que algunas nuevas tecnologías suponen una precarización del trabajo. “Se está desprestigiando muchísimo al sector del taxi. Estaría bien que la sociedad se uniera en estos conflictos. No solo en este, también en la sanidad, en la educación, en todo. Porque no es una lucha solo del taxi, es de todos”, concluye Alonso Fernández, taxista de 60 años con 30 de experiencia.

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