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“La cultura está hoy atomizada y muy desinstitucionalizada”

La politóloga, primera mujer que dirige el centro en sus casi 25 años de historia, afronta los retos de futuro de este "faro cultural" de Barcelona

Judit Carrera, en el Pati de les Dones del CCCB, el centro cultural que dirige desde hace un mes y medio.
Judit Carrera, en el Pati de les Dones del CCCB, el centro cultural que dirige desde hace un mes y medio.

La politóloga Judit Carrera (Barcelona, 1974) tomó posesión como nueva directora del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB), hace mes y medio. El miércoles los órganos de gobierno —75% Diputación de Barcelona y 25% del Ayuntamiento— de este faro de la cultura barcelonés, como se le ha llamado, aprobaron los presupuestos para 2019 y avalaron las primeras medidas del cuarto director de este centro que el año que viene cumple 25 años.

Pregunta. ¿Siguen vigentes los temas fundacionales del CCCB: la ciudad y la cultura urbana?

Respuesta. Con el tiempo se ha ido abriendo a otras temáticas sobre el presente y la contemporaneidad y a otros lenguajes como la literatura, el cine y la ciencia. Pero el modelo singular de un lugar en el que reflexionar sobre temas claves de la sociedad contemporánea desde una perspectiva multidisciplinar, está plenamente vigente después de 25 años.

P. Es la cuarta directora, pero la primera que llega al cargo tras un concurso público.

R. Los concursos responden a una petición generalizada del sector y de democratizar su acceso, para que el criterio no sea solo la filiación política, y en este sentido es positivo. Pero eso no quiere decir que no haya buenos directores escogidos políticamente.

P. ¿Se notará que es mujer?

R. Que una mujer dirija el CCCB no tendría que ser noticia. Creo que la mirada femenina ha de ser un compromiso por la igualdad, por la paridad en las programaciones, por dar visibilidad a la mujer en el mundo de la cultura y en eso mi compromiso es firme. Pero la mirada feminista ha de ser una lucha universal para hacer visibles a colectivos invisibles en el mundo de la cultura. Una de las lecciones del feminismo es que el cuerpo y lo personal también es político.

Una de las lecciones del feminismo es que el cuerpo y lo personal es político”

P. ¿Será continuista?

R. Sí, llevo 15 años trabajando en esta casa y para mí es un orgullo formar parte de esta institución que tiene una historia de éxito. Pero ahora, a los 25 años, hay que introducir algunos cambios o matices para responder de forma más adecuada a las exigencias del nuevo contexto actual; más incierto, cerrado y hostil que el de hace un cuarto e siglo, con un mapa cultural de la ciudad transformado radicalmente; más descentralizado, más atomizado y desinstitucionalizado; ya que estamos en una crisis política sin precedentes y el CCCB ha de responder a este nuevo contexto tanto a nivel local como internacional. Quiero potenciar la relación con los nuevos grupos de creadores y artistas y que estén en la programación.

P. ¿10 millones de presupuesto son suficientes?

R. Nunca es suficiente. Este y otros equipamientos culturales han sufrido la crisis en estos diez años y hemos perdido una parte sustancial de nuestro presupuesto. Mi intención es recuperarlo.

P. Los ingresos propios rondan el 10%. ¿No es muy poco?

R. Es un debate que tenemos todas las instituciones del mundo. Los nuestros son muy bajos en comparación con otros centros porque hemos hecho una apuesta por la accesibilidad, que tal y como decía el ConCA en su último informe es uno de los problemas de la cultura catalana.

P. ¿Le preocupa el número de visitantes?

R. Como centro público tenemos la responsabilidad de llegar a cuanta más gente mejor, pero no me obsesiona ya que nuestro primer compromiso es con la calidad y el rigor de nuestra programación. En todo caso, este año se cerrará con un total de 450.000 visitantes, una cifra mucho más alta que el año anterior.

P. ¿Son un faro en solitario?

R. El CCCB es una pieza de un entramado, un ecosistema, con otros equipamientos que estamos comenzando a trabajar juntos. El impacto de las nuevas tecnologías hace que hoy en día la colaboración no sea una opción, sino una obligación.

Colaborar, hoy es una obligación... Ya no puedes hacer una exposición solo”

P. ¿Para conseguir más públicos el modelo a seguir de exposición es la actual sobre Stanley Kubrick, que algunos han calificado de blockbuster?

R. No es una exposición blockbuster, creo que tiene contenido inédito espectacular con un comisario extraordinario como Jordi Costa, que se ha hecho en Barcelona aprovechando unos materiales de los archivos personales del director que hace años que circulan, pero que es resultado de la forma colaborativa de trabajar: hoy en día ya no puedes hacer una exposición solo. La han visto 35.000 personas.

P. ¿Cómo ve la cultura en Barcelona?

R. Soy optimista por naturaleza. La crisis ha castigado los ultimos años a la cultura, pero tengo una confianza plena en su vitalidad y la pulsión cultural enorme de esta ciudad.

P. ¿El contexto político ha perjudicado a Barcelona?

R. Creo que no. Vivimos una crisis política excepcional, pero no ha afectado al mapa cultural de la ciudad. Y ha sido al revés: se ha notado un incremento de ganas de compartir cultura y de encontrarse para hablar de lo que está pasando. La Bienal de Pensamiento de octubre, culminación de un proceso que hace años notamos en el que se ha vuelto a la presencialidad, como si hubiera un cierto cansancio del mundo de la pantalla, ha sido un éxito que ha movilizado a mucha gente sobre todo gente joven y eso es un síntoma de esperanza porque hay ganas de pensar el futuro e imaginar una ciudad mejor.

P. ¿El CCCB debe posicionarse en el tema procés?

R. No. La vocación del CCCB es de pluralidad y dar instrumentos para saber lo que está pasando a nivel local e internacional y herramientas para navegar en este entorno.

P. Usted ha dicho que lo que no pasa en Madrid, no existe.

R. Es una cuestión que tiene más que ver con el sistema mediático. Hay muchas cosas que pasan en Barcelona y no aparecen en los medios y si ocurren en Madrid radian a toda España y eso no es bueno porque alimenta prejuicios y malentendidos para una ciudad que tiene aspiraciones de capitalidad cultural.

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