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“Vendo piso de banco para okupar. Pago en metálico”

Un mercado negro inmobiliario ofrece casas vacías en régimen de compra o alquiler durante dos años, el tiempo que suele demorarse la orden de desahucio

Okupas
Isidro Barquero llegó después de un fin de semana a su casa de Vallecas y había gente dentro.

La comercial se deshace en atenciones. Recoge a la clienta en la boca del metro y juntas caminan hasta un bonito edificio. Sineb, la comercial, enseña con entusiasmo un piso de tres habitaciones, baño remodelado, salón y cocina. Ascensor, exterior, muy luminoso. No se paga comunidad.

—Muy bien. Me gusta. ¿Qué necesito para quedármelo?

—Me pagas 1.400 euros en efectivo y te doy las llaves. Fácil.

Así es la conversación entre la interesada y Sineb. Rápido y sencillo se cierra el trato. Este es uno de los ejemplos de un mercado inmobiliario subterráneo, de acuerdos bajo cuerda: la venta y alquiler de casas okupadas en Madrid.

Los cazadores de pisos vacíos, bandas organizadas o buscadores solitarios que han hecho de esto su forma de vida, ofertan un lugar barato en el que vivir durante al menos dos años. El tiempo que suele demorarse una sentencia para ejecutar un desahucio.

Imágenes del piso visitado okupado en Parla. 1.400 euros a cambio de las llaves. ampliar foto
Imágenes del piso visitado okupado en Parla. 1.400 euros a cambio de las llaves.

La mayoría de los inmuebles pertenecen a bancos que echaron a sus antiguos propietarios por impago y a fondos buitre. Los buscadores los encuentran a través de las propias webs de los bancos que los ofertan, por el boca a boca y gracias a las noticias de los periódicos, entre otros. Rastrean los barrios, atentos a cualquier señal de abandono.

Una compra cuesta entre 1.000 y 2.000 euros. El alquiler ronda los 300 al mes. En el anuncio que puso Sineb en el portal Milanuncios —esta repleto de este tipo de ofertas— ofrecía un piso en Parla por 1.400 euros. "Tienes luz y agua pero nunca te va a llegar un recibo", explica en persona.

Anuncio visto en milanuncios este lunes: Se ofrece casa para okupar previo pago de 1.400 euros. Con ascensor. ampliar foto
Anuncio visto en milanuncios este lunes: Se ofrece casa para okupar previo pago de 1.400 euros. Con ascensor.

A continuación, narra la breve historia del inmueble. Quedó vacío tras un desahucio y "un chico" (seguramente un experto en cerrajería) se lo abrió. Pertenece al Banco Sabadell, que dice que de vez en cuando ha mandado a gente para invitarla a marcharse.

Acto seguido da tres consejos que considera imprescindibles para sobrevivir como okupa:

  • Ten hijos. "El juez se apiadará de ti y podrás estar más tiempo dentro. Yo les digo a los del banco que estoy embarazada, eso les frena. Los vecinos también te tratarán con mayor consideración".
  • Cambia la cerradura. "Es un poco de cajón: los antiguos inquilinos pueden tener llaves, también los del banco. Toma esa precaución".
  • Búscate una coartada. "Si los vecinos preguntan, diles que no puedes irte del piso porque lo alquilaste y el dueño no te devuelve la fianza".

Llega el momento de concluir la visita. El trato queda en el aire. Hay que pensarlo. Es entonces cuando Sineb recurre a viejas artimañas. Sus técnicas de venta no distan demasiado de la de cualquier trabajador de inmobiliaria. Al abandonar el edificio sugiere que no tarde mucho en decidir: "Hay demasiada gente interesada. Va a volar".

En Madrid hay 4.717 viviendas okupadas. De ellas, 1.717 son de protección oficial. Pese a que casi siempre se hacen con viviendas públicas o de entidades financieras, el fenómeno del mercado negro ha generado miedo en algunos barrios como el de Monte Igueldo, en Vallecas. En alguna ocasión ha afectado a un particular, y eso asustó a mujeres mayores.

Sensación de miedo

La información de webs como Inmopiso es usada para conseguir información sobre pisos de bancos vacíos.
La información de webs como Inmopiso es usada para conseguir información sobre pisos de bancos vacíos.

Mari Carmen Ortega, de 72 años, dice no querer ir al médico a hacerse pruebas por miedo a quedarse hospitalizada y que, en ese tiempo, okupen su piso. "No me muevo. No quiero quedarme sin él", asegura, pese a que si okuparan su vivienda podría aducir allanamiento de morada y recuperarla.

Para quedarse tranquilas, entre las vecinas se echan una mano. Se ponen de acuerdo para la hora de ir a comprar el pan, de visitar a los hijos o acudir al mercado. La sombra de la okupación les inquieta. "Hay bastante miedo con ese tema. Dan mucha pena", cuenta Olga Domínguez, de la asociación vecinal Casco Viejo.

Un anuncio visto este lunes en milanuncios, donde se busca una casa para okupar que pertenezca a una entidad bancaria. ampliar foto
Un anuncio visto este lunes en milanuncios, donde se busca una casa para okupar que pertenezca a una entidad bancaria.

Esta sensación de desprotección —irreal con la ley en la mano— se incrementa con casos como el de Isidro Barqueros, un informático de 31 años. Porque los que operan en el mercado negro a veces se equivocan. Barqueros todavía está en shock. Hace unos días, en 12 horas de descuido, se hicieron con su piso, recién comprado a la financiera del Banco Santander. El jueves pasado fue a comprobar el estado de las obras que estaban llevando a cabo los albañiles. Faltaba rematar el suelo. El viernes no pudo ejercer de capataz, y no regresó hasta el sábado. Al llegar se quedó sorprendido al ver tan sucio el descansillo.

Encontró arrancado el escudo de la cerradura y colocado un bombín que no es el suyo. Se quedó helado. De inmediato dedujo lo que había ocurrido. Cruzó a la comisaría que hay frente a la casa. Unos policías fueron hasta la vivienda y llamaron a la puerta. Desde el interior, una voz femenina dijo que no pensaba abrir. Permanecía en el interior con sus dos hijas, una de ellas menor de edad.

Un vecino se asomó para asegurar que las mujeres habían entrado hacía unas 12 horas. Los policías amenazaron entonces con derribar la puerta. No fue necesario. Las okupantes salieron por su propio pie y se disculparon.

La madre de familia que planeaba rehacer su vida en la vivienda de Isidro dijo haber pagado 400 euros por el piso a un señor que le ayudó a forzar la puerta. En principio, iba a pagar 500 euros, pero al entrar vio que no había vitrocerámica y pidió una rebaja. Después de explicar esto llamó a un transportista, que guardó sus muebles en un almacén. Isidro Barqueros contó esta odisea en un tuit que, de tantas interacciones que tuvo, colapsó su móvil.

El otro reverso de la moneda es la mujer que tuvo que hacer esa mudanza. Otros están a la espera de hacer su mismo movimiento, aunque confían en tener más suerte. Antonio Ruiz, un hombre de 32 años que tiene dos hijos. Se quedó sin trabajo hace cinco meses y su mujer es empleada del hogar. Con lo que cobra no llegan a fin de mes. Ruiz busca un piso para okupar en la zona de Carabanchel para que su hija pueda seguir sus estudios en el colegio en el que está. "Estoy en un piso de alquiler, pero se me acaba el contrato", dice Ruiz por teléfono. "Quiero un piso que sea de banco para no okuparle la casa a nadie".

Como el de Ruiz, hay decenas de anuncios de personas en busca de okupar una vivienda. "Necesito un piso con urgencia, no tengo trabajo y tengo que dejar el sitio donde estoy. No tengo para pagar un alquiler y no sé dónde vivir con mis dos hijos", reza otro mensaje a través del portal web Milanuncios. En este caso, llega a ofrecer 1.000 euros por un piso de banco.

Anuncios donde se buscan pisos para pagar por pisos okupados, vistos este lunes en la web milanuncios. ampliar foto
Anuncios donde se buscan pisos para pagar por pisos okupados, vistos este lunes en la web milanuncios.

Un manual de okupación de vivienda

La Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) también acompaña a familias que quieren okupar, pero tienen otro proceder, estipulado en un documento titulado Manual de desobediencia civil para recuperar viviendas vacías de las entidades financieras, distribuidos en redes sociales. Este, además de prohibir también la okupación de pisos particulares, revisa la situación de emergencia económica de las personas que lo solicitan, al tiempo que prohíbe cualquier cobro adicional. "En PAH, por ejemplo, intentamos que sea la última opción porque las familias viven con miedo, pero aún así lo contemplamos porque es la única alternativa que tienen algunas familia", explica Belén, de la asamblea de PAH.

El manual explica cómo apropiarse de una casa: primero hay que recopilar toda la información del inmueble. Después se traza un plan para okupar sin ser detectados. La entrada es aconsejable hacerla por la puerta o las ventanas, tratando de causar el menor daño. Una vez dentro, inmovilizan la cerradura para evitar que el propietario entre con su llave. Se hace con pegamento superglue o palillos.

Para evitar que la policía pueda entrar en las primeras horas, los okupas emplean cadenas y candados. Cambian la cerradura por otra. Es la manera de demostrar que llevan allí más de 48 horas, y que es su propiedad. Si la policía logra presentarse con un permiso judicial, los okupas pueden ser acusados de robo. Para evitar eso, se llevan pancartas o motivos que indiquen que son okupas, no ladrones.

Los okupas pueden ser acusados de usurpación de vivienda, siempre que se demuestre que forzaron la entrada. Pero para ello, el juez requiere designar con nombres y apellidos a los sospechosos. Por eso, el manual recomienda realizar estas operaciones de asalto sin que nadie les vea, ni ninguna cámara les identifique. El caso pasa por un juzgado de instrucción, y luego, de primera instancia. Si preparan bien su defensa, pueden dilatar el caso hasta dos años. 

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